Aviso de que he subido nuevos albumes de fotos en Picassa. No del Camino de Santiago, pero si de las ciudades que he ido visitando gracias a los reencuentros con mis amigos de la Ruta.
Y lógicamente no podía faltar mi propia ciudad, Alicante. De esta, como la tengo mas cerca, procuraré ir añadiendo mas imágenes de sitios de interés, o de lugares que en un futuro cercano desapareceran o cambiaran, y que sería interesante recordaramos después.
Y seguidamente contaré como el 7 de julio 2006, Rafa el almeriense cumplió su promesa y nos hizo una corta pero intensa visita en la Terreta.
Tras los besos y abrazos de bienvenida (besos a MªDolores y abrazos a mi, nadie vaya a creer que Rafa y yo.... de tonterias y mariconadas nada, ! eh ¡) bajamos los tres hasta el centro de Alicante desde Santa Faz, donde el almeriense había llegado tras perderse a la salida de la autovía. Descubrí que el sentido de la orientación no es uno de sus fuertes.
Visitamos La Casa de La Festa, y al igual que unos meses antes con nuestros vascos, tuvo una idea de los que eran nuestras fiestas de Hogueras de San Juan. El Museo de hogueras, es un buen lugar para hacer una parada con visitantes de otros lugares. El colorido de los ninots y todas las cosas que allí se exponen resultan muy interesantes y atractivas para los que desconocen nuestras tradiciones. Un lugar tranquilo, poco visitado, y que en solo media hora se conoce por entero, y deja en buen sabor de boca.
Un paseo por el Barrio, desangelado a esa hora del día. Visita a la Concatedral de San Nicolas, Ayuntamiento y Explanada hasta llegar Canalejas. De nuevo, y en sentido contario por el Paseo Marítimo fuimos a la Playa del Postiguet, atestada de bañistas en aquel asfixiante dia de verano.
A la hora de comer, y aprovechando que visitabamos la zona de ocio del Puerto, fuimos hasta el restaurante Santi, donde nos metimos entre pecho y espalda unas buenas gambas rojas y un arroz marinera, regado con un blanco de la Marina Alta. Elegimos la terraza para comer y a los diez minutos, entre la copiosa comida y el calor, estabamos pegados a las sillas debido a los sudores que nos corrían por los camales de los pantalones.
El café y la copa nos los tomamos en Panoramis, para tener otra vista del Puerto, los yates y de fondo el Castillo Santa Barbara. En aquel momento llamamos a Javier y Esperanza por teléfono para que tuvieran constancia de la promesa cumplida, y por aquello de darles envidia.
Decidimos trasladarnos a la Playa de San Juan, pero antes y ya con el coche, giramos una rápida visita por las calles mas importantes de la ciudad y subimos hasta el Castillo San Fernando para nuevas panorámicas y perspectivasde Alicante.
Nuevo café y copa en los pubs del Campo de Golf, donde Rafa nos contó su reciente viaje a Argentina, sus planes en cuanto a sus estudios y un poco de su vida cotidiana en Almería.
Para la cena habíamos invitado a acompañarnos a mi hermana Isabel, y esta había reservado mesa en un asador argentino de la playa. Antes fuimos al apartamento de los padres de MD para saludar a Alvarito, pero este en verano anda muy atareado con sus amigos de la playa y fue un simple hola y adios. ! Crie usted hijos para esto ¡ Hay veces, que cuando va con su peña, ni te saluda o hace como que no te ve, como si se avergonzara de tener trato con sus padres. Creo que se llama.... la edad del pavo... y todos la hemos pasado.
Sin embargo Rafa se ganó a mis suegros simplemente con ponderar lo bonito del apartamento de playa y su urbanización. Un comentario lisonjero de lo bien que lo tenían, dos chascarrillos con su acento andaluz, y desde entonces mis suegros siempre preguntan por el y se interesan por como le irá llamandolo "aquel encantador muchacho".
Dimos un corto paseo por la según Rafa inmensa Playa San Juan, y llego la hora de la cena. Presenté a mi hermana, y en eso que nos trajeron un correoso asado criollo. Para mi que el cocinero era de Navalcarnero, y de Argentina solo conocía a Maradona. Los cuatrocientos gramos de carne nos duraron una barbaridad, masticándola con mucho esfuerzo, pero la velada resulto genial gracias a las ocurrencias del almeriense, que ante publico nuevo, y ademas femenino, se superó a si mismo una vez mas.
Cuando pasamos a recordar y contar nuestras aventuras por el Camino, relatadas de un modo jocoso y desenfadado, hicimos las delicias de MªDolores y mi hermana Isabel. Y yo no sabía hasta que punto impactaron nuestras historietas a Isabel, hasta que un par de semanas después, me anunció su intención de hacer ella misma el Camino de Santiago aquel año.
Mas allá de las once de la noche, dos horas y media rumiando carne, conseguimos acabarla. Como a Rafa le quedaban aún por delante 3 horas de viaje hasta su casa, decidimos dar por finalizada la velada y el su visita a nuestra tierra. De nuevos besos y abrazos (... no creo necesario recordar el reparto... pero, por si hay algún despistado... que mire el principio de esta entrada) y de nuevo lo acompañé hasta el lugar en que había dejado su coche. Hicimos promesas de volver a repetir estos encuentros y estuvimos de acuerdo en que ahora nos correspondía a nosotros visitar Almería, que según nuestro amigo, y como mas tarde también comprobamos nosotros, ambas ciudades tenían un notorio parecido.
Tras algún titubeo para entrar en la autovía (de nuevo el sentido de la orientación que fallaba) el almeriense marchó hacia Andalucía, y acabó un magnífico día en compañia de nuestro buen amigo.
viernes, 29 de febrero de 2008
jueves, 28 de febrero de 2008
Semana Santa 2006
En el mes de Abril 2006, y mas concretamente el Jueves Santo, llegaron Javier y Esperanza a Alicante para pasar unos días en nuestra Semana Santa. De hecho me encontraron, o mas bien yo los ví de pura casualidad cuando procesionaba con mi Paso del Cristo de la Caida. Con la capucha del habito monacal de nuestro uniforme era dificil reconocerme, y tuve que, contraviniendo todas las ordenes de mi Capataz Alberto Guijarro, hacer aspavientos para que se percataran mis amigos de mi presencia.
Acabada la procesión solo tuvimos tiempo para un rápido abrazo y para quedar al día siguiente, pues quedaba aún desmontar el Paso y la figura en su lugar de culto.
Al día siguiente, tras presentar a MªDolores y Alvaro a Javier y Esperanza, tocó visita turística por Alicante. Un día completo en el que nos pateamos infinidad de calles y sitios de la ciudad.
Por la noche mas procesiones. Entre lo mucho que hablamos nos comentaron que se habían desviado en Valencia hasta Enguera, con el fin de realizar una visita a Miguel nuestro compañero del camino. No pudieron ver al valenciano, en aquellos días de viaje por su trabajo de tranportista, pero pudieron conocer a las hijas, a Trini, su esposa, y a su activo y festivo padre. Por lo visto lo habían pasado muy bien en casa de Miguel a pesar de no coincidir con él.
Fue el sabado cuando, a buena hora, salimos en mi coche hacia Garrucha donde habíamos quedado previamente con Rafa, a fin de reunirnos todos de nuevo.
El almeriense había reservado mesa en el restaurante Escañez del Paseo Marítimo, donde un agitanado maitre nos recomendó, muy acertadamente, un Gallopedro en rustidera. Del enorme pescado solo quedó la raspa, ya que entre Javier y Rafa acabaron con el caldo mojando pan.
Durante la tertulia que se formó despues, hice entrega a mis amigos de la parte de mi diario en la que caminamos por Navarra y La Rioja. A pesar de las muchas hojas de que constaba empezaron a leerlo allí mismo.
Mas tarde, acabados los postres, salimos para tomar café en algún lugar mas tranquilo y continuamos con las charlas y las risas, ya que como siempre Rafa rstuvo inspiradisimo y nos obsequió con sus últimos chistes y ocurrencias. ! Un auténtico showman este tio ¡
Sacamos el tema de nuestro nuevo proyecto común del Camino adentrándonos un centenar de kilómetros en Francia, que desconocían los vascos. En principio estuvieron vivamente interesados e incluso propusieron que uno de sus hijos nos llevara en coche desde San Sebatian hasta nuestro punto de salida en "Gabacholandia". Pero al año siguiente no recordaban nada de todo aquello, o había decaido aquel interés inicial por lo que el proyecto no prosperó.
Paseamos largo y tendido por el Paseo, intercalando charla, risas y fotografías en grupo. Y cuando la tarde tocaba ya a su fín y llegaron las despedidas hicimos los votos de nuevos reencuentros y los mejores deseos para nuestro amigo, que pronto se marchaba a Argentina de viaje de placer.
Regresamos cansadisimos y ya entrada la noche del viaje, con lo que quedamos para el día siguiente, Domingo de Resurección, para presenciar la espectacular procesión que comenzó nada mas acabar la Misa en la Basilica de Santa María. Vimos salir a la Virgen de la Alegría, portada por los costaleros ataviados con sus trajes típicos festeros de zaragüell, entre los cuales tengo muchos amigos y compañeros. Vimos bajar el Trono por las escaleras hasta la calle Jorge Juan, y posteriormente el lanzamiento de Aleluyas desde los balcones del Ayuntamiento y el Encuentro con la imagen del Resucitado.
Fuimos paseando hasta la casa de la Festa para que nuestros vascos conocieran detalles de las Fiestas grandes de Alicante, Las Hogueras de San Juan, y al terminar conseguimos llegar aún al acto final de la procesión, una pequeña Mascletá lanzada en la confluencia de las avenidas Jaime II y la Rambla. El ensordecedor ruido, la cantidad de petardos, el hum, el peculiar olor a polvora quemada y el Terratremol final, impactaron a los dos donostiarras, a los que pareció agradar nuestras costumbres. Y se hubieran ido con mejor sabor de boca, y nunca mejor utilizada la frase, si hubiera estado yo mas acertado con la elección de la comida, ya que nos decantamos por un Arroz a Banda (de menú) que estaba para matar al cocinero. Una oportunidad perdida para dejar a nuestra Provincia en mejor lugar, en cuanto a lo gastronómico.
Ya por la tarde nos encaminamos hasta la zona de ocio del Puerto, donde tomamos café y una copa, charlando largo y tendido de temas de actualidad, derivando la conversación con Javier en temas políticos y de nacionalismos. No conseguimos arreglar el Pais (ni el suyo...) con lo que nos dedicamos a sacarnos fotos con los yates del puerto y con el Castillo de fondo.
Sobre las ocho de la tarde, tocaba turno de despedidas. Como 24 horas antes, en el momento del adios con Rafa, nos deseamos lo mejor, hicimos planes de volver al Camino juntos algún día, y resulto que solo un año despues cumplimos con aquellos deseos, y volvimos nosotros a casa y ellos a su hotel. Javier y Esperanza salieron al día siguiente de regreso a San Sebastian, una ciudad que no conozco y que tengo mucha ilusión por visitar. Y seguro estoy, que cuando tengamos oportunidad y viajemos hasta allí, mis buenos amigos serán unos perfectos cicerones, tal y como lo intentamos nosotros aquellos pocos días.
Acabada la procesión solo tuvimos tiempo para un rápido abrazo y para quedar al día siguiente, pues quedaba aún desmontar el Paso y la figura en su lugar de culto.
Al día siguiente, tras presentar a MªDolores y Alvaro a Javier y Esperanza, tocó visita turística por Alicante. Un día completo en el que nos pateamos infinidad de calles y sitios de la ciudad.
Por la noche mas procesiones. Entre lo mucho que hablamos nos comentaron que se habían desviado en Valencia hasta Enguera, con el fin de realizar una visita a Miguel nuestro compañero del camino. No pudieron ver al valenciano, en aquellos días de viaje por su trabajo de tranportista, pero pudieron conocer a las hijas, a Trini, su esposa, y a su activo y festivo padre. Por lo visto lo habían pasado muy bien en casa de Miguel a pesar de no coincidir con él.
Fue el sabado cuando, a buena hora, salimos en mi coche hacia Garrucha donde habíamos quedado previamente con Rafa, a fin de reunirnos todos de nuevo.
El almeriense había reservado mesa en el restaurante Escañez del Paseo Marítimo, donde un agitanado maitre nos recomendó, muy acertadamente, un Gallopedro en rustidera. Del enorme pescado solo quedó la raspa, ya que entre Javier y Rafa acabaron con el caldo mojando pan.
Durante la tertulia que se formó despues, hice entrega a mis amigos de la parte de mi diario en la que caminamos por Navarra y La Rioja. A pesar de las muchas hojas de que constaba empezaron a leerlo allí mismo.
Mas tarde, acabados los postres, salimos para tomar café en algún lugar mas tranquilo y continuamos con las charlas y las risas, ya que como siempre Rafa rstuvo inspiradisimo y nos obsequió con sus últimos chistes y ocurrencias. ! Un auténtico showman este tio ¡
Sacamos el tema de nuestro nuevo proyecto común del Camino adentrándonos un centenar de kilómetros en Francia, que desconocían los vascos. En principio estuvieron vivamente interesados e incluso propusieron que uno de sus hijos nos llevara en coche desde San Sebatian hasta nuestro punto de salida en "Gabacholandia". Pero al año siguiente no recordaban nada de todo aquello, o había decaido aquel interés inicial por lo que el proyecto no prosperó.
Paseamos largo y tendido por el Paseo, intercalando charla, risas y fotografías en grupo. Y cuando la tarde tocaba ya a su fín y llegaron las despedidas hicimos los votos de nuevos reencuentros y los mejores deseos para nuestro amigo, que pronto se marchaba a Argentina de viaje de placer.
Regresamos cansadisimos y ya entrada la noche del viaje, con lo que quedamos para el día siguiente, Domingo de Resurección, para presenciar la espectacular procesión que comenzó nada mas acabar la Misa en la Basilica de Santa María. Vimos salir a la Virgen de la Alegría, portada por los costaleros ataviados con sus trajes típicos festeros de zaragüell, entre los cuales tengo muchos amigos y compañeros. Vimos bajar el Trono por las escaleras hasta la calle Jorge Juan, y posteriormente el lanzamiento de Aleluyas desde los balcones del Ayuntamiento y el Encuentro con la imagen del Resucitado.
Fuimos paseando hasta la casa de la Festa para que nuestros vascos conocieran detalles de las Fiestas grandes de Alicante, Las Hogueras de San Juan, y al terminar conseguimos llegar aún al acto final de la procesión, una pequeña Mascletá lanzada en la confluencia de las avenidas Jaime II y la Rambla. El ensordecedor ruido, la cantidad de petardos, el hum, el peculiar olor a polvora quemada y el Terratremol final, impactaron a los dos donostiarras, a los que pareció agradar nuestras costumbres. Y se hubieran ido con mejor sabor de boca, y nunca mejor utilizada la frase, si hubiera estado yo mas acertado con la elección de la comida, ya que nos decantamos por un Arroz a Banda (de menú) que estaba para matar al cocinero. Una oportunidad perdida para dejar a nuestra Provincia en mejor lugar, en cuanto a lo gastronómico.
Ya por la tarde nos encaminamos hasta la zona de ocio del Puerto, donde tomamos café y una copa, charlando largo y tendido de temas de actualidad, derivando la conversación con Javier en temas políticos y de nacionalismos. No conseguimos arreglar el Pais (ni el suyo...) con lo que nos dedicamos a sacarnos fotos con los yates del puerto y con el Castillo de fondo.
Sobre las ocho de la tarde, tocaba turno de despedidas. Como 24 horas antes, en el momento del adios con Rafa, nos deseamos lo mejor, hicimos planes de volver al Camino juntos algún día, y resulto que solo un año despues cumplimos con aquellos deseos, y volvimos nosotros a casa y ellos a su hotel. Javier y Esperanza salieron al día siguiente de regreso a San Sebastian, una ciudad que no conozco y que tengo mucha ilusión por visitar. Y seguro estoy, que cuando tengamos oportunidad y viajemos hasta allí, mis buenos amigos serán unos perfectos cicerones, tal y como lo intentamos nosotros aquellos pocos días.
miércoles, 27 de febrero de 2008
Contestándo a los amigos
Empezaré con Rafa de Almería. He recibido las fotos de tus prácticas de vuelo en avioneta y solo me caben dos palabras: "im presionantes". Sobre todo la de la cara de susto que pones cuando caeis en barrena (¿O estabas aterrizando?) Porque, sí señoras y señores lectores... Rafael es amante de los deportes de riesgo. Y no contento ya con el parapente, el vuelo sin motor, los saltos en paracaidas, el tae kwondo, duras salidas nocturnas y el Camino de Santiago, en su busqueda incansable de que tengamos que mandar las flores y los mesajes de pésame a la avenida Federico Garcia Lorca, ahora recarga adrenalina con clases de vuelo. ¿No será mejor seguir con las imitaciones de Faemino y Cansado?... ahora que le habías cogido el punto e incluso lo bordabas poniendote las ramitas de espliego a modo de pitillito... faltando solo la copita de "coñá". En fin... cada loco con su tema.
A Rafa Gambin, decirle que siguiendo con sus buenos consejos, volví con los intentos de recuperar mi foto en el blog, y por arte de birli birloque, tocando un botón por aqui y dos por allá, se apareció la Macarena en carne mortal. Me iluminó y consiguió que volviera la dichosa foto. La verdad es que me hubiera gustado mas que aparecieran los números de la combinación ganadora de la Primitiva, pero algo es algo. ! Loados sean el Señor y su Apostol Santiago por tan exitosa iniciativa !
Y ya que estoy inspirado hoy, contaré la aventura de mi amigo al paso por Monforte del Cid, otrora pequeño pueblo industrial y agrícola de la provincia de Alicante.
Cuenta una leyenda urbana, que hace algunos siglos, (al menos un porrón de años), tras unas torrenciales lluvias en el Alto Vinalopo (Hoy Gota Fría) la riada fue arrastrando todo tipo de desperdicios y restos por el cauce del rio. Quiso el destino que uno de estos restos fuera una mula o asno que no sabía nadar y se había ahogado monte arriba. Al paso de la riada por Monforte, un labriego, que andaba por ahí pasmado ante tanta agua, observó el bulto sospechoso que formaba la pobre mula ya hinchada por tanto liquido, y corrió hasta el pueblo gritando que había una.... BALLENA en el rio. Como allí son mas bien de secano, todo el pueblo salió en tromba con la intención de pescarla, o al menos verla. Con el tiempo, este absurdo episodio, pasó a los anales de la provincia y hoy día hablar de Monforte es hablar de la ballena.
Así las cosas, Rafa y yo, con 14 años viajabamos un domingo, bien temprano, en el autobús del equipo de baloncesto para jugar un partido en la vecina Novelda (de siempre los noveldenses han sido mas brutotes que los monfortinos, pero tuvieron la suerte de no decubrir ellos a la mula... si no hoy serían ellos los del chiste) El caso es que, al atravesar el pueblo, Rafa con su mas de metro noventa, y medio cuerpo fuera de la ventanilla, se puso a gritar... la ballenaaaa, la ballenaaaa a los pocos pero atónitos paisanos que se entretenían viendo pasar el trafico por la avenida. Al chofer de nuestro autobús, que no era ni de Monforte ni de Novelda, simplemente era un cabrón, no se le ocurrió otra cosa que frenar súbitamente el vehículo en plena plaza y dirigiéndose a Rafa y abriéndole la puerta, le dijo que bajara y se lo dijera a la cara a los pocos mozos del pueblo que habían madrugado aquel día.
Debo reconocer que hasta yo me rei de mi amigo, que se había quedado blanco por el brete en que lo ponía el conductor de Autobuses Monllor, pero cuando la exigua y exaltada turba de mozos (exigua sí... pero jodidamente hostil), empezó a correr hacia nosotros, sin duda con animos de lo que hoy sería una "Revisión de la Memoria Historica", el "acojone" lógico se contagió por todo el bús, incluido el chofer que arrancó de inmediato dejando atras a las gentes del lugar, que aún corrieron algunos centenares de metros detras de nosotros llamándonos de todo, menos guapos. Menos mal que no había semaforos en rojo y continuamos hacia el siguiente pueblo... sino hoy estaría relatando otra cosa mucho peor.
Y esta es la historia, de la que espero no haber olvidado nada... ni haber exagerado demasiado. Caso de que no fuera así, espero que Rafa me corrija, pero advierto, que el pasado sabado durante mi estancia en el pueblo indagué sobre el episodio, y algunos viejos del lugar aún se acuerdan de aquella aciaga mañana, en que un irresponsable mansilló el buen nombre de la "Siempre Noble y Fiel Villa de Monforte. Los carteles de Busca y Captura, incluida recompensa, y foto de mi amigo, fueron retirados hace solo unos pocos años
En cuando al comentario de la Amante del Camino... decirte que, sería un honor que viviendo mas cerca, pudieras acompañarme a mi, y a mis compañeros del Camino del Sureste, en las etapas por Alicante y La Mancha. Seguro que lo pasarías bien. Que sintiendolo mucho, mi mujer no me acompañará caso de que finalmente salga adelante el proyecto del puente de Mayo. Imagino que en otras circunstancias le ilusionaría poder venir conmigo, tal y como hizo el pasado año por León, pero la reciente enfermedad de Alvaro se lo desaconseja. Veo que tu también andas preparando algún tramo para este verano, y vas entrenando para la ocasión. Nuestros entrenadores de los equipos de baloncesto en los que jugamos de jovenes, siempre decían que el entrenamiento continuado era la clave del exito y las victorias. Y es cierto... tanto yo, como mi amigo Rafa Gambin... incluso la Ballena de Monforte, son testigos de que esa, es una gran verdad.
A Rafa Gambin, decirle que siguiendo con sus buenos consejos, volví con los intentos de recuperar mi foto en el blog, y por arte de birli birloque, tocando un botón por aqui y dos por allá, se apareció la Macarena en carne mortal. Me iluminó y consiguió que volviera la dichosa foto. La verdad es que me hubiera gustado mas que aparecieran los números de la combinación ganadora de la Primitiva, pero algo es algo. ! Loados sean el Señor y su Apostol Santiago por tan exitosa iniciativa !
Y ya que estoy inspirado hoy, contaré la aventura de mi amigo al paso por Monforte del Cid, otrora pequeño pueblo industrial y agrícola de la provincia de Alicante.
Cuenta una leyenda urbana, que hace algunos siglos, (al menos un porrón de años), tras unas torrenciales lluvias en el Alto Vinalopo (Hoy Gota Fría) la riada fue arrastrando todo tipo de desperdicios y restos por el cauce del rio. Quiso el destino que uno de estos restos fuera una mula o asno que no sabía nadar y se había ahogado monte arriba. Al paso de la riada por Monforte, un labriego, que andaba por ahí pasmado ante tanta agua, observó el bulto sospechoso que formaba la pobre mula ya hinchada por tanto liquido, y corrió hasta el pueblo gritando que había una.... BALLENA en el rio. Como allí son mas bien de secano, todo el pueblo salió en tromba con la intención de pescarla, o al menos verla. Con el tiempo, este absurdo episodio, pasó a los anales de la provincia y hoy día hablar de Monforte es hablar de la ballena.
Así las cosas, Rafa y yo, con 14 años viajabamos un domingo, bien temprano, en el autobús del equipo de baloncesto para jugar un partido en la vecina Novelda (de siempre los noveldenses han sido mas brutotes que los monfortinos, pero tuvieron la suerte de no decubrir ellos a la mula... si no hoy serían ellos los del chiste) El caso es que, al atravesar el pueblo, Rafa con su mas de metro noventa, y medio cuerpo fuera de la ventanilla, se puso a gritar... la ballenaaaa, la ballenaaaa a los pocos pero atónitos paisanos que se entretenían viendo pasar el trafico por la avenida. Al chofer de nuestro autobús, que no era ni de Monforte ni de Novelda, simplemente era un cabrón, no se le ocurrió otra cosa que frenar súbitamente el vehículo en plena plaza y dirigiéndose a Rafa y abriéndole la puerta, le dijo que bajara y se lo dijera a la cara a los pocos mozos del pueblo que habían madrugado aquel día.
Debo reconocer que hasta yo me rei de mi amigo, que se había quedado blanco por el brete en que lo ponía el conductor de Autobuses Monllor, pero cuando la exigua y exaltada turba de mozos (exigua sí... pero jodidamente hostil), empezó a correr hacia nosotros, sin duda con animos de lo que hoy sería una "Revisión de la Memoria Historica", el "acojone" lógico se contagió por todo el bús, incluido el chofer que arrancó de inmediato dejando atras a las gentes del lugar, que aún corrieron algunos centenares de metros detras de nosotros llamándonos de todo, menos guapos. Menos mal que no había semaforos en rojo y continuamos hacia el siguiente pueblo... sino hoy estaría relatando otra cosa mucho peor.
Y esta es la historia, de la que espero no haber olvidado nada... ni haber exagerado demasiado. Caso de que no fuera así, espero que Rafa me corrija, pero advierto, que el pasado sabado durante mi estancia en el pueblo indagué sobre el episodio, y algunos viejos del lugar aún se acuerdan de aquella aciaga mañana, en que un irresponsable mansilló el buen nombre de la "Siempre Noble y Fiel Villa de Monforte. Los carteles de Busca y Captura, incluida recompensa, y foto de mi amigo, fueron retirados hace solo unos pocos años
En cuando al comentario de la Amante del Camino... decirte que, sería un honor que viviendo mas cerca, pudieras acompañarme a mi, y a mis compañeros del Camino del Sureste, en las etapas por Alicante y La Mancha. Seguro que lo pasarías bien. Que sintiendolo mucho, mi mujer no me acompañará caso de que finalmente salga adelante el proyecto del puente de Mayo. Imagino que en otras circunstancias le ilusionaría poder venir conmigo, tal y como hizo el pasado año por León, pero la reciente enfermedad de Alvaro se lo desaconseja. Veo que tu también andas preparando algún tramo para este verano, y vas entrenando para la ocasión. Nuestros entrenadores de los equipos de baloncesto en los que jugamos de jovenes, siempre decían que el entrenamiento continuado era la clave del exito y las victorias. Y es cierto... tanto yo, como mi amigo Rafa Gambin... incluso la Ballena de Monforte, son testigos de que esa, es una gran verdad.
martes, 26 de febrero de 2008
Con Rafa en Garrucha
El 15 de Diciembre 2006 nos encaminamos hacia Almería, mas concretamente a Garrucha.
Tras varias llamadas, en las que Rafa y yo buscamos la oportunidad de volver a vernos, decidimos hacerlo en aquel fin de semana, y quedar a "mitad de camino" según el almeriense. MªDolores y Alvaro podrían conocer a Rafa, del que tanto y tan bueno les había contado.
A la hora señalada y en el lugar acordado, el Ayuntamiento de Garrucha, nos dimos de nuevo un fuerte abrazo. Tras las presentaciones, en la que ya Rafa, con un simple piropo se ganó a una admiradora mas en MªDolores, y con su simpatía también a Alvarito, realizamos un pequeño paseo por el Puerto haciendo tiempo para la hora de comer. Rafa había elegido un restaurante, especie de chiringuito, en el mismo puerto. Restaurante El Birra se llamaba el lugar, con un inmejorable aspecto debido a los mostradores que tenían en la calle y donde exponían el género, consistente en toda clase de pescados frescos y un surtido excepcional de mariscos de la bahía.
Una vez en la mesa, nos decantamos por unas muy respetables gambas rojas y cigalas a la plancha, y como plato fuerte un Arroz Garruchero, que consiste en un arroz caldoso con calamares, gambas, mero, rape, boquerones y mejillones. Todo ello regado con un Blanc Pescador de la elección del almeriense.
Nos pusimos manos a la obra devorando aquel exquisito arroz sin dejar de hablar y contar cosas. Rafa nos informó de que estaba en tratos para comprar un par de bungalows en la zona de Alhama de Murcia, así como de sus preparativos para un viaje a Argentina con ocasión de una boda familiar.
Durante la comida, y solo para darles envidia, llamé por teléfono a Javier y Esperanza, y ambos pudimos hablar un poco con nuestros vascos. Eso dió pie a que iniciáramos un pormenorizado relato de nuestras "batallitas" por el Camino ante la expectación de MªDolores y Alvaro.
A los postres, Rafa ya había perdido la verguenza ante los desconocidos... el vinito también tuvo que ver para soltarle la lengua, e inició su larga lista de chistes ante el regocijo de nuestro chaval.
Tras pagar yo la cuenta, lo que dejó bastante cortado a nuestro amigo y exigió que la proxima visita debería ser en Almería y a su cargo, nos dirigimos hacia el Paseo Marítimo donde elegimos un pub donde tomar café y una copita. Allí ya Rafa estaba desencadenado, y nos hizo llorar de risa con sus ocurrencias y sketchs de Faemino y Cansado, sus ídolos, intercalando de vez en cuando algunos momentos memorables durante el Camino por Navarra.
Caímos en la cuenta de que hacía apenas tres meses de aquella aventura (aunque a Rafa le había durado mas pues había continuado hasta Santiago). A mi me parecían tres siglos por lo lejano que lo tenía en la memoria, y a cada episodio que él rememoraba me volvía a asaltar la risa y también cierta nostalgia.
Hicimos planes para volver juntos a la Ruta, y a poder ser, internandonos 100 Kms. en Francia para conocer la peregrinación en casa de los gabachos. Era algo a pensar y tener en cuenta.
Cuando ya empezaba a caer la tarde, no tuvimos mas remedio que iniciar las despedidas.
Pocas horas, al igual que nos ocurriera en La Herradura el mes anterior, pero igualmente, bien aprovechadas en compañia de un magnifico amigo, que a partir de ese día también lo fue de MD y Alvaro. Sobre todo de este último, que no paró en todo el trayecto de vuelta a Alicante de recordar los chistes contados por Rafa y reirse solo, como un tonto, en el asiento de atrás.
Antes de marchar, conseguimos sacarle la promesa al almeriense, de que nos visitaría en la Terreta, para conocer Alicante. Cosa que naturalmente cumplió... pero eso quedará para mas adelante.
El viaje de ida y vuelta en tan poco tiempo se nos hizo pesado, pero quedó compensado, y con creces, por aquella oportunidad de volver a un amigo que no habíamos desaprovechado.
Tras varias llamadas, en las que Rafa y yo buscamos la oportunidad de volver a vernos, decidimos hacerlo en aquel fin de semana, y quedar a "mitad de camino" según el almeriense. MªDolores y Alvaro podrían conocer a Rafa, del que tanto y tan bueno les había contado.
A la hora señalada y en el lugar acordado, el Ayuntamiento de Garrucha, nos dimos de nuevo un fuerte abrazo. Tras las presentaciones, en la que ya Rafa, con un simple piropo se ganó a una admiradora mas en MªDolores, y con su simpatía también a Alvarito, realizamos un pequeño paseo por el Puerto haciendo tiempo para la hora de comer. Rafa había elegido un restaurante, especie de chiringuito, en el mismo puerto. Restaurante El Birra se llamaba el lugar, con un inmejorable aspecto debido a los mostradores que tenían en la calle y donde exponían el género, consistente en toda clase de pescados frescos y un surtido excepcional de mariscos de la bahía.
Una vez en la mesa, nos decantamos por unas muy respetables gambas rojas y cigalas a la plancha, y como plato fuerte un Arroz Garruchero, que consiste en un arroz caldoso con calamares, gambas, mero, rape, boquerones y mejillones. Todo ello regado con un Blanc Pescador de la elección del almeriense.
Nos pusimos manos a la obra devorando aquel exquisito arroz sin dejar de hablar y contar cosas. Rafa nos informó de que estaba en tratos para comprar un par de bungalows en la zona de Alhama de Murcia, así como de sus preparativos para un viaje a Argentina con ocasión de una boda familiar.
Durante la comida, y solo para darles envidia, llamé por teléfono a Javier y Esperanza, y ambos pudimos hablar un poco con nuestros vascos. Eso dió pie a que iniciáramos un pormenorizado relato de nuestras "batallitas" por el Camino ante la expectación de MªDolores y Alvaro.
A los postres, Rafa ya había perdido la verguenza ante los desconocidos... el vinito también tuvo que ver para soltarle la lengua, e inició su larga lista de chistes ante el regocijo de nuestro chaval.
Tras pagar yo la cuenta, lo que dejó bastante cortado a nuestro amigo y exigió que la proxima visita debería ser en Almería y a su cargo, nos dirigimos hacia el Paseo Marítimo donde elegimos un pub donde tomar café y una copita. Allí ya Rafa estaba desencadenado, y nos hizo llorar de risa con sus ocurrencias y sketchs de Faemino y Cansado, sus ídolos, intercalando de vez en cuando algunos momentos memorables durante el Camino por Navarra.
Caímos en la cuenta de que hacía apenas tres meses de aquella aventura (aunque a Rafa le había durado mas pues había continuado hasta Santiago). A mi me parecían tres siglos por lo lejano que lo tenía en la memoria, y a cada episodio que él rememoraba me volvía a asaltar la risa y también cierta nostalgia.
Hicimos planes para volver juntos a la Ruta, y a poder ser, internandonos 100 Kms. en Francia para conocer la peregrinación en casa de los gabachos. Era algo a pensar y tener en cuenta.
Cuando ya empezaba a caer la tarde, no tuvimos mas remedio que iniciar las despedidas.
Pocas horas, al igual que nos ocurriera en La Herradura el mes anterior, pero igualmente, bien aprovechadas en compañia de un magnifico amigo, que a partir de ese día también lo fue de MD y Alvaro. Sobre todo de este último, que no paró en todo el trayecto de vuelta a Alicante de recordar los chistes contados por Rafa y reirse solo, como un tonto, en el asiento de atrás.
Antes de marchar, conseguimos sacarle la promesa al almeriense, de que nos visitaría en la Terreta, para conocer Alicante. Cosa que naturalmente cumplió... pero eso quedará para mas adelante.
El viaje de ida y vuelta en tan poco tiempo se nos hizo pesado, pero quedó compensado, y con creces, por aquella oportunidad de volver a un amigo que no habíamos desaprovechado.
lunes, 25 de febrero de 2008
Chirimoyas de La Herradura
Desde hace ya varios días veo con resignación como la foto que decoraba el blog ha desaparecido sin que se sepa la causa. Cosas de internet.
Ayer cuando intentaba recuperarla sin exito, e iba pensando en la entrada de hoy para contar el reencuentro con las granadinas que se produjo el 1 de noviembre de 2005, recibí una de sus llamadas telefónicas... coincidencias de la vida. Inma y MªAngustias, que cuando estan aburridas cogen el móvil y chafardean con cualquiera que pillan para pasar el rato, me eligieron a mi para sus marujadas de tarde de domingo. Tras explayarse a gusto con el tema de la separación matrimonial de nuestros compañeros asturianos, Alberto y MªJesus, me hicieron la advertencia de que debía ir preparando ya el trayecto para el 2010 en el que se vendrán conmigo. Se me acumula la faena por momentos. Aun no tengo totalmente perfilado el proyecto de escapada del puente de Mayo, ni mi tramo hasta O'Cebreiro de Septiembre y ya tengo que trabajar en algo que puede que ocurra dentro de dos años. Pero estas granadinas son tremendas... que le vamos a hacer?
Aquel reencuentro se produjo a raiz de un viaje a Lanjarón (Granada) que hicimos aprovechando el puente de Todos los Santos. Tras pasar un día por la Alpujarra y no perdonar un buen plato alpujarreño en Bubión, y otro en una escapada a Granada capital, el último día lo habíamos dejado, MªDolores y yo, para hacer una visita a nuestras amigas en La Herradura.
Llegamos hacia el medio día, ya que antes visitamos Motril y Salobreña y encontamos a Mari y a Inma preparando los ramos y centros de flores que por la tarde llevarían a sus difuntos al cementerio. Las granadinas, avisadas con anterioridad de nuestra llegada, habían organizado de inmediato una comida de celebración, y con cuatro llamadas habían logrado un cuorum de aproximadamente unas veinte personas, entre familiares y amigos... cura del pueblo incluido. El lugar elegido fue uno de chiringuitos al borde del mar, en plena playa, y el menú consistió en varias clases de pescaditos fritos, calamares y chipirones, y como plato fuerte... como siempre... migas. El cañizo que como entoldado de la terraza del bar nos cubría del día de sol que felizmente nos hacía, no fue suficiente para que, cuando las migas fueron hinchándose en nuestros estomago, nos entrara a todos un sopor y unos sudores de escándalo.
Pero las amigas no estaban dispuestas a que la fiesta decayera y tras los postres me obligaron a acudir hasta un huerto propiedad de un familiar suyo, al otro lado de la carretera de la playa, y allí provisto de una caja de cartón que nos había facilitado el dueño del restaurante, me fueron cargando de chirimoyas que yo mismo hube de ir cogiendo de los árboles a medida que me las iban eligiendo. Con barro hasta los tobillos, pues o bien habían regado recientemente o bien la lluvia había visitado La Herradura hacía poco, volví hasta el resturante y el coche, para llenar el maletero con algo mas de 20 Kgs. de fruta, algunas de casi un kilo de peso cada una, y todo porque MªDolores, que no siempre saber estarse calladita, había comentado que le encantaban las chirimollas.
Cuando el resto del personal invitado fue marchándose hacia sus casas, sin duda para darse una siesta, cosa que nos estaba vedada a nosotros ya que las amigas nos convencieron para tomar un café en una cafetería-pastelería próxima, en pleno paseo marítimo, y poder charlar mas a gusto. Así es como consiguieron salvar una aburrida tarde festiva las tres. Pastel vá, pastel viene... (entre medias, lamentaban los kilos de mas que las adornaban... y que son muchos) fueron desgranando todas las preguntas y chismorreos que les interesaban (MD incluida) hasta que, casi pasadas las seis de la tarde, recordaron que debían ir al camposanto para llevar sus flores.
Habían sido unas pocas horas juntos. Suficientes para comprobar que mis amigas seguían como siempre... dicharacheras, alegres y desbordantes de simpatía y generosidad... aunque luego la procesión y los problemas vayan por dentro, pero dando siempre el estereotipo de los buenos andaluces.
Nos despedimos de ellas e iniciamos la fuerte subida hasta la Alpujarra, oyendo en cada curva como las chirimoyas golpeaban el maletero del coche.
De nuevo en Alicante, mi señora estuvo comiendo chirimoyas durante casi un mes,... y su madre, .... y los vecinos de su madre... Hubo para todos.
Aquellas granadinas exageradas, estuvieron a punto de lograr que pusieramos una tienda de ultramarinos en la esquina. Pero... Benditas Amigas.
Ayer cuando intentaba recuperarla sin exito, e iba pensando en la entrada de hoy para contar el reencuentro con las granadinas que se produjo el 1 de noviembre de 2005, recibí una de sus llamadas telefónicas... coincidencias de la vida. Inma y MªAngustias, que cuando estan aburridas cogen el móvil y chafardean con cualquiera que pillan para pasar el rato, me eligieron a mi para sus marujadas de tarde de domingo. Tras explayarse a gusto con el tema de la separación matrimonial de nuestros compañeros asturianos, Alberto y MªJesus, me hicieron la advertencia de que debía ir preparando ya el trayecto para el 2010 en el que se vendrán conmigo. Se me acumula la faena por momentos. Aun no tengo totalmente perfilado el proyecto de escapada del puente de Mayo, ni mi tramo hasta O'Cebreiro de Septiembre y ya tengo que trabajar en algo que puede que ocurra dentro de dos años. Pero estas granadinas son tremendas... que le vamos a hacer?
Aquel reencuentro se produjo a raiz de un viaje a Lanjarón (Granada) que hicimos aprovechando el puente de Todos los Santos. Tras pasar un día por la Alpujarra y no perdonar un buen plato alpujarreño en Bubión, y otro en una escapada a Granada capital, el último día lo habíamos dejado, MªDolores y yo, para hacer una visita a nuestras amigas en La Herradura.
Llegamos hacia el medio día, ya que antes visitamos Motril y Salobreña y encontamos a Mari y a Inma preparando los ramos y centros de flores que por la tarde llevarían a sus difuntos al cementerio. Las granadinas, avisadas con anterioridad de nuestra llegada, habían organizado de inmediato una comida de celebración, y con cuatro llamadas habían logrado un cuorum de aproximadamente unas veinte personas, entre familiares y amigos... cura del pueblo incluido. El lugar elegido fue uno de chiringuitos al borde del mar, en plena playa, y el menú consistió en varias clases de pescaditos fritos, calamares y chipirones, y como plato fuerte... como siempre... migas. El cañizo que como entoldado de la terraza del bar nos cubría del día de sol que felizmente nos hacía, no fue suficiente para que, cuando las migas fueron hinchándose en nuestros estomago, nos entrara a todos un sopor y unos sudores de escándalo.
Pero las amigas no estaban dispuestas a que la fiesta decayera y tras los postres me obligaron a acudir hasta un huerto propiedad de un familiar suyo, al otro lado de la carretera de la playa, y allí provisto de una caja de cartón que nos había facilitado el dueño del restaurante, me fueron cargando de chirimoyas que yo mismo hube de ir cogiendo de los árboles a medida que me las iban eligiendo. Con barro hasta los tobillos, pues o bien habían regado recientemente o bien la lluvia había visitado La Herradura hacía poco, volví hasta el resturante y el coche, para llenar el maletero con algo mas de 20 Kgs. de fruta, algunas de casi un kilo de peso cada una, y todo porque MªDolores, que no siempre saber estarse calladita, había comentado que le encantaban las chirimollas.
Cuando el resto del personal invitado fue marchándose hacia sus casas, sin duda para darse una siesta, cosa que nos estaba vedada a nosotros ya que las amigas nos convencieron para tomar un café en una cafetería-pastelería próxima, en pleno paseo marítimo, y poder charlar mas a gusto. Así es como consiguieron salvar una aburrida tarde festiva las tres. Pastel vá, pastel viene... (entre medias, lamentaban los kilos de mas que las adornaban... y que son muchos) fueron desgranando todas las preguntas y chismorreos que les interesaban (MD incluida) hasta que, casi pasadas las seis de la tarde, recordaron que debían ir al camposanto para llevar sus flores.
Habían sido unas pocas horas juntos. Suficientes para comprobar que mis amigas seguían como siempre... dicharacheras, alegres y desbordantes de simpatía y generosidad... aunque luego la procesión y los problemas vayan por dentro, pero dando siempre el estereotipo de los buenos andaluces.
Nos despedimos de ellas e iniciamos la fuerte subida hasta la Alpujarra, oyendo en cada curva como las chirimoyas golpeaban el maletero del coche.
De nuevo en Alicante, mi señora estuvo comiendo chirimoyas durante casi un mes,... y su madre, .... y los vecinos de su madre... Hubo para todos.
Aquellas granadinas exageradas, estuvieron a punto de lograr que pusieramos una tienda de ultramarinos en la esquina. Pero... Benditas Amigas.
domingo, 24 de febrero de 2008
Etapa por el Sureste
Entro esta mañana en el blog de Rafa Gambin. ("Vivirconcancer", con vinculo en Mis Favoritos) Y me encuentro con El Senador MacCain, candidato republicano a las presidenciales estadounidenses, deseándome un feliz Camino de Santiago con el mas puro acento tejano. Le votaré a el, ya que ni Rajoy ni Zapatero me llevan en sus programas electorales ni a nada relacionado con el Camino. Y pienso...¿para cuando una subvención para esto? ¿Para cuando un bocata de jamón gratis a cada caminante?... Mejor aún, ...cuatrocientos euros y yo ya me compraré el jamón.
También veo el comentario de Rafa de Almería, él siempre tan corrosivo con los guiris, pero echo en falta unas palabras sobre el mercantilismo en que se está convirtiendo este milenario Camino, donde hasta el mas tonto ya hacía relojes. Sobre todo la Xunta de Galicia, que ojo avisor a la posibilidad de negocio, se marcha hasta Japón para inundarnos los albergues en el Año Santo (el gran día de mercado) esta vez de chicos de ojos rasgados. Calladitos y sonrientes, eso si, pero ¿No eramos ya suficientes?
Y paso a comentar la etapa de ayer sabado por el Camino del Sureste. Decia el viernes que era repetición de las mismas etapas de años anteriores, pero estaba en un error, ya que los miembros de la Asociación, en previsión de que pudieran ser aburridas, han dedicado parte de los meses de invierno en buscar nuevas posibilidades con rutas alternativas, aprovechando la Ruta del Cid o la del Poeta Miguel Hernandez.
Ningún año estoy atento, y casi siempre me pierdo la primera etapa. Pero a esta segunda no podía faltar, con lo que cargado con mi botella de agua y mis bocatas congelados del día anterior a las ocho de la mañana me reencontraba con los compañeros del Sureste, y llegabamos a Orito antes de las nueve. Breve visita a la iglesia donde solo dos feligreses oían la misa e inmediatamente iniciabamos la marcha. Ya en el bus habíamos iniciado la charla y puesta al día de noticias. Sobre todo con mi amiga Berín, y esa fue la tónica del viaje, que continuamos durante los pocos kilómetros hasta Monforte del Cid, pueblo en el que siempre me acuerdo de Rafa Gambin y la ballena, por una de sus peripecias acaecida hará mas de treinta años.
En Monforte tocaba almorzar aunque solo llevabamos media hora en la ruta. Lo hicimos la mayoría en un parque del centro, donde yo fui quitándole la escarcha a mi jamón de york. Luego un rápido café en el mismo bar donde nos perdimos mi hermana y yo el año anterior, pero en esta ocasión junto a Ana, una peregrina a la que apenas había tratado hasata ahora, pero que se convirtió en todo un hallazgo por su simpatía, su amena conversación y su risa fácil.
Resultó que Berín, tal y como prometió, entraba asiduamente en este blog, y estaba al cabo de la calle de todo lo que cuento aquí. Ademas había pasado la dirección a Crecen, Fini y a Tere, su cuñada, con lo que el blog estaba siendo seguido por varias de mis compañeras, aunque sean de la legión de los no comentaristas. Incluso Berín se postuló y apuntó para la escapada al Camino en Mayo, vendiendo el tema, y muy bien, entre el resto de amigas, lo que supuso otras posibles viajeras... tal vez Crecen, para no ser la única mujer de la expedición.
El camino hasta Petrer, los casi 21 kms. de la etapa, los hicimos en una agradable charla, llena de bromas y risas. Fue una etapa que, a pesar de continuas subidas y bajadas, se me hizo muy agradable por el excelente ambiente que se creó de manera espontánea.
El paisaje, salvo en algunos tramos con obras del futuro AVE, y otros en que tuvimos que transitar por alguna carretera comarcal sin tráfico, era el propio de nuestra provincia en esta época del año, viñedos embolsados, almendros ya perdida la flor, pero de momento ausencia absoluta de las amapolas. Atravesamos algunos barrancos que en invierno tenían un aspecto mas agradables y menos aridos de lo acostumbrado, los aledaños de la mole montañosa de la Silla Del Cid, zonas de chalets y bungalow en la proximidades de Petrer, y finalmente llegada hasta sus primeras calles cuando apenas eran las dos de la tarde.
La subida a la Iglesia de San Bartolomé, donde las vidrieras, curiosamente, tienen solo motivos de Moros y Cristianos, y luego a la ermita de San Bonifacio y el Cristo, aún mas arriba, nos sirvió para tener una excelentes vistas de Petrer y Elda y para hacernos unas fotos del numeroso grupo, 60 peregrinos, un autobus completo.
Una vez en las inmediaciones del campo de futbol, lugar en el que ya nos esperaba el bus para el regreso, buscamos un bar donde comer, y lo encontramos cerca del Centro Comercial del Vinalopo. En la cervecería Karpa compramos las bebidas y sacamos los bocadillos, los frutos secos y la latita de atún de Berin. Mas tarde aparecieron las galletitas, los datiles y las tabletas de chocolate para el postre. Con una de estas tabletas, una de chocolate con higos, se consiguió continuar con las bromas y chanzas, y así llego la hora de regreso a casa, y a las cinco, algo cansados pero muy contentos por un dia genial, en el que las risas fueron una constante durante toda mañana, y donde incluso la climatologia fue nuestra aliada con un día de sol y casi calor, nos despedimos hasta el dia 14 de Marzo en que volverémos a otra de estas etapas del Sureste.
Un café en el Iruña con MªDolores, que siempre gusta de venir a recogerme a la llegada, y subida a casa para la reconfortante ducha. Ahora a esperar la nueva salida, y que esta vuelva a ser igual de agradable.
También veo el comentario de Rafa de Almería, él siempre tan corrosivo con los guiris, pero echo en falta unas palabras sobre el mercantilismo en que se está convirtiendo este milenario Camino, donde hasta el mas tonto ya hacía relojes. Sobre todo la Xunta de Galicia, que ojo avisor a la posibilidad de negocio, se marcha hasta Japón para inundarnos los albergues en el Año Santo (el gran día de mercado) esta vez de chicos de ojos rasgados. Calladitos y sonrientes, eso si, pero ¿No eramos ya suficientes?
Y paso a comentar la etapa de ayer sabado por el Camino del Sureste. Decia el viernes que era repetición de las mismas etapas de años anteriores, pero estaba en un error, ya que los miembros de la Asociación, en previsión de que pudieran ser aburridas, han dedicado parte de los meses de invierno en buscar nuevas posibilidades con rutas alternativas, aprovechando la Ruta del Cid o la del Poeta Miguel Hernandez.
Ningún año estoy atento, y casi siempre me pierdo la primera etapa. Pero a esta segunda no podía faltar, con lo que cargado con mi botella de agua y mis bocatas congelados del día anterior a las ocho de la mañana me reencontraba con los compañeros del Sureste, y llegabamos a Orito antes de las nueve. Breve visita a la iglesia donde solo dos feligreses oían la misa e inmediatamente iniciabamos la marcha. Ya en el bus habíamos iniciado la charla y puesta al día de noticias. Sobre todo con mi amiga Berín, y esa fue la tónica del viaje, que continuamos durante los pocos kilómetros hasta Monforte del Cid, pueblo en el que siempre me acuerdo de Rafa Gambin y la ballena, por una de sus peripecias acaecida hará mas de treinta años.
En Monforte tocaba almorzar aunque solo llevabamos media hora en la ruta. Lo hicimos la mayoría en un parque del centro, donde yo fui quitándole la escarcha a mi jamón de york. Luego un rápido café en el mismo bar donde nos perdimos mi hermana y yo el año anterior, pero en esta ocasión junto a Ana, una peregrina a la que apenas había tratado hasata ahora, pero que se convirtió en todo un hallazgo por su simpatía, su amena conversación y su risa fácil.
Resultó que Berín, tal y como prometió, entraba asiduamente en este blog, y estaba al cabo de la calle de todo lo que cuento aquí. Ademas había pasado la dirección a Crecen, Fini y a Tere, su cuñada, con lo que el blog estaba siendo seguido por varias de mis compañeras, aunque sean de la legión de los no comentaristas. Incluso Berín se postuló y apuntó para la escapada al Camino en Mayo, vendiendo el tema, y muy bien, entre el resto de amigas, lo que supuso otras posibles viajeras... tal vez Crecen, para no ser la única mujer de la expedición.
El camino hasta Petrer, los casi 21 kms. de la etapa, los hicimos en una agradable charla, llena de bromas y risas. Fue una etapa que, a pesar de continuas subidas y bajadas, se me hizo muy agradable por el excelente ambiente que se creó de manera espontánea.
El paisaje, salvo en algunos tramos con obras del futuro AVE, y otros en que tuvimos que transitar por alguna carretera comarcal sin tráfico, era el propio de nuestra provincia en esta época del año, viñedos embolsados, almendros ya perdida la flor, pero de momento ausencia absoluta de las amapolas. Atravesamos algunos barrancos que en invierno tenían un aspecto mas agradables y menos aridos de lo acostumbrado, los aledaños de la mole montañosa de la Silla Del Cid, zonas de chalets y bungalow en la proximidades de Petrer, y finalmente llegada hasta sus primeras calles cuando apenas eran las dos de la tarde.
La subida a la Iglesia de San Bartolomé, donde las vidrieras, curiosamente, tienen solo motivos de Moros y Cristianos, y luego a la ermita de San Bonifacio y el Cristo, aún mas arriba, nos sirvió para tener una excelentes vistas de Petrer y Elda y para hacernos unas fotos del numeroso grupo, 60 peregrinos, un autobus completo.
Una vez en las inmediaciones del campo de futbol, lugar en el que ya nos esperaba el bus para el regreso, buscamos un bar donde comer, y lo encontramos cerca del Centro Comercial del Vinalopo. En la cervecería Karpa compramos las bebidas y sacamos los bocadillos, los frutos secos y la latita de atún de Berin. Mas tarde aparecieron las galletitas, los datiles y las tabletas de chocolate para el postre. Con una de estas tabletas, una de chocolate con higos, se consiguió continuar con las bromas y chanzas, y así llego la hora de regreso a casa, y a las cinco, algo cansados pero muy contentos por un dia genial, en el que las risas fueron una constante durante toda mañana, y donde incluso la climatologia fue nuestra aliada con un día de sol y casi calor, nos despedimos hasta el dia 14 de Marzo en que volverémos a otra de estas etapas del Sureste.
Un café en el Iruña con MªDolores, que siempre gusta de venir a recogerme a la llegada, y subida a casa para la reconfortante ducha. Ahora a esperar la nueva salida, y que esta vuelva a ser igual de agradable.
viernes, 22 de febrero de 2008
Manaña, cerrado por descanso del personal
Mañana sabado, salgo con la Asociación de Amigos del Camino en Alicante a realizar una de las etapas del Camino del Sureste. Una repetición de etapas del año anterior, y del anterior, y del anterior... pero que sirven para ir matando el gusanillo, como entrenamiento para el tramo del verano y sobre todo para quemar mi azucar, que lo tengo disparado.
Y ya que estoy escribiendo, comentaré un pensamiento de Rafa de Almería, leido en su diario, que recientemente me envió y que hoy he revisado.
El comentaba el compañero, el gran numero de peregrinos japoneses, coreanos, y en general asiaticos que se encontró este pasado año 2007 en el camino. Yo también me he encontrado este año por Burgos, Palencia y León a numerosos asiaticos. Revisando artículos publicados en la revista Peregrino que edita la Federacion de Asociaciones Jacobeas, y que recibo como socio de la de Alicante, leo la siguiente noticia que dará algo de luz a este fenómeno detectado con los japoneses:
" !Se buscan peregrinos del Pais del Sol Naciente¡ - Con la vista ya puesta en el próximo Año Santo Compostelano 2010, la Xunta de Galicia ha desarrollado esta pasada primavera (la del año 2007) en las principales ciudades japonesas una campaña de promoción turística sobre el Camino de Santiago, dado el alto poder adquisitivo con la que suelen viajar los turistas nipones y apoyándose en dos circunstancias aparentemente intrascendentes: una la proverbial religiosidad del japonés; y dos, que en Japón se desarrolla una de las peregrinaciones mas multitudinarias del mundo, El Camino Kumano, que también está declarado Patrimonio de la Humanidad al igual que la Ruta Jacobea"
Con lo que creo que ya tenemos la respuesta al enigma o a la curiosidad de tanto japones y coreano puesto a andar de este año.
Ahora Rafa, debería opinar sobre la noticia, y sobre todo por lo de " dado el alto poder adquisitivo".
Y ya que estoy escribiendo, comentaré un pensamiento de Rafa de Almería, leido en su diario, que recientemente me envió y que hoy he revisado.
El comentaba el compañero, el gran numero de peregrinos japoneses, coreanos, y en general asiaticos que se encontró este pasado año 2007 en el camino. Yo también me he encontrado este año por Burgos, Palencia y León a numerosos asiaticos. Revisando artículos publicados en la revista Peregrino que edita la Federacion de Asociaciones Jacobeas, y que recibo como socio de la de Alicante, leo la siguiente noticia que dará algo de luz a este fenómeno detectado con los japoneses:
" !Se buscan peregrinos del Pais del Sol Naciente¡ - Con la vista ya puesta en el próximo Año Santo Compostelano 2010, la Xunta de Galicia ha desarrollado esta pasada primavera (la del año 2007) en las principales ciudades japonesas una campaña de promoción turística sobre el Camino de Santiago, dado el alto poder adquisitivo con la que suelen viajar los turistas nipones y apoyándose en dos circunstancias aparentemente intrascendentes: una la proverbial religiosidad del japonés; y dos, que en Japón se desarrolla una de las peregrinaciones mas multitudinarias del mundo, El Camino Kumano, que también está declarado Patrimonio de la Humanidad al igual que la Ruta Jacobea"
Con lo que creo que ya tenemos la respuesta al enigma o a la curiosidad de tanto japones y coreano puesto a andar de este año.
Ahora Rafa, debería opinar sobre la noticia, y sobre todo por lo de " dado el alto poder adquisitivo".
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