lunes, 31 de agosto de 2009

Albergue San Nicolas de Flue

Nos asignaron cama, y un hospitalero madrileño cincuentón y dicharachero nos acompañó, juntamente con un joven valenciano, hasta una habitación que lucía a su entrada un cartel con el nombre de San Juan de Ortega. Al igual que en el albergue de Astorga, cada habitación con capacidad para solo 4 peregrinos, lo que suponía un autentico lujo, tenía el nombre de uno de los pueblos del Camino Francés. Aquí en Ponferrada, además, estábamos alojados en la primera planta, con lo que no teníamos que subir varios pisos como ocurriera en el rosado albergue maragato.
El valenciano nos resulto poco hablador. Me contestó con solo media sonrisita, al decirle yo que casi eramos paisanos... y ahí se me acabo el amor... lo taché de mi lista de posibles compañeros de viaje.
Inmediatamente nos dirigimos a las duchas y ya cambiados y frescos (se habían ido como por ensalmo los dolores de pies y el cansancio) bajamos a los lavaderos para realizar la diaria colada. Algunas dificultades para tender la ropa al sol, pues casi todas las cuerdas estaban copadas de ropa y cuando regresamos al dormitorio nos encontramos con la sorpresa de que el valenciano había cogido su mochila y se había cambiado de cuarto de manera unilateral. No nos dio tiempo a sentirnos ofendidos por el posible desplante, ya que de nuevo en el pasillo lo vimos salir de la habitación de al lado, Belorado, acompañado de una linda señorita con la que debía andar desde hacía unos días. Con nuestra bendición lo dejamos marchar, no sin antes desearles mucha felicidad y muchos hijos, y yo mas contento que unas pascuas ya que el hospitalero andaba colocando a nuevos peregrinos por las dormitorios colindantes, ajeno a que se había producido un hueco en el nuestro.
De nuevo en la planta baja, fuimos controlando las instalaciones... la cocina, mas o menos equipada, la sala de internet y biblioteca... y justo en la puerta un tipo que daba masajes en los pies, lo que llamó la atención de Esperanza , quien se apuntó inmediatamente y cuidó que nadie se moviese de la cola.
Javier y yo, que ahora debíamos esperar a que acabasen con la pedicura de la señora, aprovechamos la espera haciendo lo que la mayoría de peregrinos que pasaban por allí, meter los pies en una pequeña pileta con fuente, a la entrada del albergue, con una mas que gélida agua, pero que nos sentó de maravillas y fue objeto de una foto, que decora la entrada de hoy.
Habíamos decidido dejar Molinaseca y su rio con la intención de ver cosas interesantes en Ponferrada, cosa que nos hubiera sido imposible realizar al día siguiente en plena marcha de la etapa. Y sin embargo, allí estabamos, cada cual con los pies ocupados en diferentes posturas, y sin movernos del albergue.
Los baños de pies y los masajes por fin llegaron a su fin, con lo que, aprovechando que nos encontrabamos relativamente cerca del castillo Templario decidimos encaminarnos hacia allá en primer lugar.
Contaban que era un soberbio castillo... Ya podía ser bonito... ya. Yo pensaba que sería dificil que superara al alicantino castillo de Santa Barbara... vamos a ver, vamos a ver...

jueves, 27 de agosto de 2009

Peregrinos formales

! Hay que ver la formalidad que se respira entre el ambiente Jacobeo ¡
El que un peregrino haga trampas... en forma de autobús (o tractor, como en el caso de nuestro buen amigo Rafa, el Vecino de Abajo)... aunque solo sea para ahorrarse el aburrido, anacrónico y anodino trayecto por el cinturón industrial de una gran ciudad o volver a la senda adecuada tras un despiste, es causa de menosprecio, escarnio y mofa por parte del resto de compañeros de la ruta.
Como si de una obligación se tratara, esta bien visto y altamente loable no ahorrar ningún esfuerzo, y andar cada uno de los metros que median entre los 790 kms que distan Roncesvalles y Santiago, o simplemente entre las etapa elegidas.
Aun diría mas... no es que esté bien visto... sino que se da por supuesto, y el "atajo" pesa sobre el infractor de esta regla no escrita como un baldón ignominioso y execrable.

Recuerdo aún como en el año 2004, recién desembarcado en Sarria, y a la espera de transporte hasta O'Cebreiro para iniciar allí mi primera andadura, me encontré con un peregrino granadino que lloraba avergonzado y desconsolado en la oscuridad del anden de la estación, al haber sido conminado drasticamente por los médicos del centro de salud, a dejar de andar por una importante y dolorosa tendinitis, so pena de quedar lisiado para los restos. La rabia y la desesperación por tener que realizar aquellos últimos 100 Kms que le restaban, tras 3 semanas caminando desde los Pirineos, movían a la pena de cualquiera que viera aquel espectáculo.
Fue la primera lección que me enseñó el Camino... lección que solo me sirvió hasta Molinaseca... a solo unos 50 kms del Cebreiro y de realizar así la peregrinación al completo, sin escatimar ni un solo esfuerzo. Si ahora echo la vista atrás y pienso desapasionadamente en mi "infracción" de solo 7 Kms. de aquel día, puede que me vinieran los cargos de conciencia y el arrepentimiento por la ocasión perdida. Pero al mismo tiempo, y también sin pasiones, solo yo sé en el penoso estado en que me encontraba aquella tarde bajo la marquesina del micro bus, sin ganas de dar una solo paso mas para cubrir aquella aburrida entrada a Ponferrada. Aun así entonaré un sentido "mea culpa".
Este es un poco el compromiso que impera entre los peregrinos, amén de otras excelentes costumbres como pueden ser la auto confianza, el amor y respeto por la naturaleza y el medio ambiente, la solidaridad... y otros muchos. Lecciones de vida.
Y en un radical cambio de tema, pasaré a relatar mis impresiones sobre un correo que me envía mi otro Rafa (el Gambino). Trata el envio, sobre la publicidad que cierta compañía de cursos de formación de personal y altos directivos hace de cierta actividad paralela a los típicos seminarios y actividades potenciadoras de inteligencias emocionales, y que consiste en realizar los ultimos 100 Kms del Camino francés a Santiago.
Es como si lo estuviera viendo... un grupo de pijos directivos, yoopies de pacotilla, que se embarcan en una aventura, acompañados y guiados hasta en los últimos detalles por un Coach (especie de entrenador o gurú de la auto-ayuda) todos vestidos de Capitán Tapioca, y embaucados con el lema de la empresa de Taller Coach Experiencial que dice sobre si mismos: "El arte de asistir y acompañar a las personas para que definan y aclaren sus metas y objetivos. Ayudar a obtener resultados extraordinarios en sus vidas"... algo que bien pudiera entroncar con la primera mitad de la entrada de hoy.
Dentro de las actividades que se ofrece por el módico precio de 850 € es el de andar durante una semana, acompañados de un entrenador (uno para cada 5 asistentes) y en el que además de un Seguro de accidente, se ofrece el desayuno y la cena de cada día en el Camino; una cena especial de despedida a la llegada a Santiago, y aquí viene lo bueno y lo que mas me solivianta... aseguran que los asistentes no tendrán muchos mas gastos "ya que se duerme en los albergues de peregrinos que son gratuitos o de donativo" (aunque también apuntan la posibilidad opcional de contratar hoteles a lo largo de la ruta que, lógicamente, se pagarían aparte).
Eramos pocos y parió... Coach Experiencial... llenándonos los albergues de indeseables haciendo negocio, y de trepas intentando mejorar en su plano laboral... aunque si van andando... peregrinos son al fin y al cabo... ¿o no?

martes, 25 de agosto de 2009

Haciendo trampa

Llegamos con tiempo de sobra a la parada del bus... !! Y claro que tomamos el autobus... ¿Quien lo duda? ¡¡
El sol andaba derritiendo el asfalto y no había culo que aguantara sentado en el banquito de la marquesina, por lo que nos mantuvimos de pie y buscando cualquier atisbo de sombra que nos resguardara de los rayos solares... Y en eso... que empezaron a aparecer guiris... De cada uno de los pequeños bares que había en una pequeña plaza aledaña, fueron saliendo timidamente primero, y luego ya a la desbandada y tonto el ultimo, un sin fin de abuelos alemanes, rollizos franceses, y sabe Dios de donde mas, cantidad de tramposos como nosotros que no querían perderse el único autobús hasta Ponferrada. Esperanza sacó sus dotes de matrona, y enseguida organizó la fila, enseñando a aquella variopinta tropa, a pedir "la vez". _ !Que tenéis que preguntar quien es el ultimo... listos ¡
Los extranjeros, que hacían como que no entendían o que "no compraban pan", según la nacionalidad, intentaban ocupar posiciones delanteras en la cola... pero allí estaba la vasca... imponiendo respeto y, de paso, haciéndome tener vergüenza ajena.
A la hora señalada, con una puntualidad casi británica, apareció un pequeño autobús que se llenó en un plisplas. Y en un visto y no visto, ... arrancó dejando atrás Molinaseca, en los que fueron 7 kms. de continua bajada por asfalto o incluso en aceras pavimentadas, en las que de tarde en tarde veíamos caminar a algún peregrino rezagado que, ante la fugaz pasada del micro bus, se quedaba mirando desconsolado como le adelantaban, inexorablemente, 15 o 20 personas que se adjudicarían cama en el albergue de Ponferrada.
¿Qué hicimos trampa? !! Pues si ¡¡ ¿Y qué?... No estaban nuestros cuerpos, y sobre todo nuestros pies, como para disquisiciones filosóficas, teológicas, morales ni de ortodoxias... con lo que tras pasar por Campo y Otero, mas que pueblos, pedanías y urbanizaciones enteras de bungalows próximo a la gran ciudad, llegamos en apenas 10 minutos a destino, y tras pasearnos por varias de sus avenidas dando un gran rodeo, el bus nos dejó a escasos cien metros del albergue, y para que nadie se perdiese, acostumbrado a trasegar con tramposos de todos los calibres y nacionalidades, el chofer del bus nos indicó el edificio de la capilla Del Carmen, y a su vera el albergue de San Nicolas de Flue.
Para mi, que la compañía de transportes interurbanos había pensado en todo, ya que pudiendo haber tenido parada justamente en la puerta del albergue, habían pensado en que, para evitar problemas a sus clientes diarios, la parada tuviera lugar a cierta distancia, relativamente alejada de la vista de los hospitaleros, y que no fuera tan notorio que los tramposos bajaban del autobús en sus mismas narices. Aunque bien pensado, los hospitaleros que no deben ser tontos, ya debían haber notado que todos los días, a las 16,15 horas, entraban en tropel, casi en fila india, un numero exagerado de personal, todos ellos descansados y sin gota de sudor...
! Coño... pero aquel día...¡ la tropa parecía especialmente educada, sin empujarse, sin discusiones, pidiendo "la vez", ¿quien es la ultima?... y todos mirando asustados y de reojo a cierta vasca, que brazos en jarras, cejas fruncidas, regulaba la fila con disciplina prusiana y cara de pocos amigos.
Esta Esperanza... es un Crack.

viernes, 21 de agosto de 2009

Un ratito en Molinaseca

Estaba yo encima del puente sobre el rio Meruelo, relamiéndome en la contemplación de las posaderas de la inglesa (mi neurona... bien, gracias) en el salto y chapuzón del fulano de la foto, (estar en el momento y lugar precisos) y en la posibilidad de encasquetarme el bañador y darme yo también un buen baño, cuando me dí cuenta que mis dos vascos se me habían perdido. Esperanza y Javier, que no habían descansado en Las Angustias, no me habían esperado, destrozados como venían, y se habían buscado acomodo en algún lugar a la sombra.
Terminé de cruzar el puente... ultimo vistazo al culo de la inglesa... y sin darme cuenta comencé a caminar por la calle mayor del pueblo, tratando de otear el horizonte y lograr ver a mis compañeros. Fui dejando atrás los numerosos restaurantes que se distribuían aquí y allá, pero todos por las proximidades del rio y su piscina natural. De esta manera alcancé el otro lado del pueblo, donde reparé, sin darle mayor importancia, en una marquesina situada en una esquina de la calle. Había llamado por el móvil a Javier para tratar de localizarlos, pero este nunca tiene enchufado su aparato. Volví atrás con la esperanza de encontrarlos en alguno de los bares de la zona del puente.
Conforme caminaba, mas convencido estaba de que no aguantaría otros 7 kms. hasta Ponferrada. Llegar, si podría haber llegado... pero no me daba la gana dar una paso de mas. Así de claro.
Pero por otro lado, y a pesar de que la idea de quedarme en Molinaseca, darme un buen baño y girar la visita turística, se me hacía cada vez mas atractiva, la cabeza me decía que en Ponferrada habría muchas mas, y sobre todo mejores, oportunidades de visitas, con su enorme castillo templario, su basílica de la Virgen de la Encina, El Arco del Reloj, etc... Todo un dilema.
En esas estaba, cuando el vasco se dignó encender su teléfono y llamarme para decirme que se encontraban en el restaurante El Palacio, practicamente junto al rio. Desandé lo andado y me reuní de nuevo con mis dos compis, que ya ocupaban una mesa en el interior del mesón, después de haberse refrescado en los aseo y haberse cambiado los dos de calzado, seguían cariacontecidos, como derrotados, por primera vez en varios años desde que andaba con ellos.
De la carta elegí unos puerros con jamón (¿es que en Molina no conocían el melón con jamón, o qué ?... y de segundo, trucha, mientras el tema de conversación versaba sobre la conveniencia de pasar la noche en aquel pueblo o bien llegar hasta la gran ciudad.
Al final y por votación, ganó 2 a 1 la propuesta de continuar, esfumándose así mi sueño de darme un baño en el Meruelo. ! De acuerdo, vamos a Ponferrada... ¿pero como? ¿andando?... Ni loco...
Amoscado y a regañadientes me levanté, fui a la barra y pregunté al camarero la forma de llegar a la capital del Bierzo, quien, mirando el reloj de pared, me contestó que en apenas 20 minutos, a las cuatro de la tarde, salía el autobús desde una marquesina de la calle Fraga Iribarne... ! Coño, claro ¡ La marquesina que había visto al final del pueblo.
Rápidamente tomamos el postre, pagamos, volvimos a calzarnos, a cargar con las mochilas e iniciamos bajo un tórrido sol el camino que nos separaba de la parada.
Estábamos a punto de hacer trampa... A Esperanza, que ya se había escaqueado con MªDolores el año anterior, a la entrada de León no se la veía preocupada... pero Javier... andaba cabizbajo y preguntándose... ¿Nos lo tendrá en cuenta el Apóstol el día que pase lista...? Yo, por mi parte, muy metido en mi papel de guía, andaba en el fondo contento por haberme salido con la mía y no andar ya mas por aquella jornada. 25 Kms. me parecían cojonudos... 32, una exageración tras la paliza de etapa que habíamos sufrido durante toda la mañana.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Cena con Manolo y Marisol

Hace unos días fuimos por fin de cena con Manolo y Marisol, los padres de "porlasbrencasgalletasdanesasdemantequilla"
(! Joder, y sin respirar...casi me ahogo ¡)
La invitación poca cosa me pareció comparado con el enorme detallazo que Manolo tuvo con ocasión del cumpleaños de María Dolores.
El amigo, al pedirle yo que utilizara sus influencias para la reserva de una habitación en el hotel Sidi San Juan en plena temporada alta, no solo la consiguió, sino que nos obsequió con un Bono Regalo, de esos de todo pagado, y además en una suite.
MD recordará su 50 cumpleaños de manera muy especial... aunque se deprimirá una vez acaben sus vacaciones y vuelva a su casa... a mi me pasó nada mas llegar a la mía. Me explico: Para empezar el recibidor de la suite era mas grande que mi salón... el vestidor que daba paso al baño... mas grande que mi dormitorio. ¿Y esa cama...? ! Qué animalada de cama... ! Ah, ¡ y con "Carta de Almohadas", como los vinos... blandas, duras... ni blandas ni duras... alargadas, cuadraditas, tipo cojín...
Cada vez que dejábamos la habitación para ir a las piscinas, ver el gimnasio, el spa, ir a cenar... al volver teníamos nueva botella de champán o nos habían rellenado la bandeja de frutas (! Joder con las frutas...¡ !! Si a mi lo que realmente me gusta es el arroz con leche ¡¡ En fin... me acabaré la botella de cava...)
Manolo no paró ni un minuto de controlar el que todo estuviera a nuestro gusto, no nos faltara de nada, con lo que, y gracias a él, aquella celebración quedará imborrable en el recuerdo de MD.
La cena fue de los mas agradable, tras un dubitativo momento en forma de tormenta de verano.
Para quienes no conozcan a Manolo y Marisol, solo diré que son las personas mas encantadoras que conozco. Agradables, sencillos y francos.
Marisol, al igual que María Dolores, de las personas mas discretas y dulces que conozco, además de que ambas pueden rivalizar, si lo quisieran, en belleza y simpatía. Y si hay que buscar un punto negativo... decir que ambas practican (mas bien falta de practica continuada) el "blog interuptus" ya que de los suyos nunca mas se supo.
Manolo... todo corazón, tiene un sentido del humor y una forma de hablar que siempre me ha dejado acomplejado. Autodidacta impenitente, emprendedor y hombre cabal donde los haya.
Ambos han hecho de la sencillez y el agradable trato su razón de existencia. Unas buenísimas personas con las que, lógicamente, fue una delicia pasar una rato de tertulia en un ambiente relajado y tranquilo, de buena conversación.
Tanto María Dolores como yo, coincidimos en apreciar su compañía y en lamentar que, por circunstancias, estas reuniones no se produjeran con mas asiduidad. !Algo tendríamos que hacer al respecto ¡
Al acabar la velada, cuando regresábamos a casa, bien entrada la madrugada (yo no sabía que Manolo debía acompañar al aeropuerto a Lorena unas pocas horas después, glup...) iniciamos una especie de proyecto, el embrión tal vez, de lo que puede ser un tramo del Camino de Santiago juntos. Manolo lleva ya un par de años con el deseo de probarse en eso de la Ruta Jacobea, y ambos buscan el definitivo empujón que les supondría hacerlo con un experto peregrino como creen y piensan que soy yo. ! Nada mas lejos de la realidad ¡ Conmigo, el experto, que una vez me quedé en tierra por perder mi transporte, sin sinquiera haber salido de Alicante,... puede ser que, por algún tipo de parida de las mías, fuera el motivo de la perdida de una bonita amistad.
No obstante, ahí queda la semilla de un futuro proyecto para el año próximo que, a mi de momento, me sirve para ir madurando estos días en mis largas caminatas de entrenamiento del tramo Irun-Bilbao que inicio el próximo 4 de Septiembre.
Manolo y Marisol, que algunos días me ven caminando, me pitan con el claxon y me saludan al pasar, no imaginan que yo, para matar el rato y la monotonía del paseo diario, voy pensando y dando forma a ese futuro proyecto conjunto de unos días por Galicia, desde Sarria u O'Cebreiro.
Sería una autentica gozada caminar juntos y que vivieran la inolvidable experiencia de esas sendas llenas de cagadas de vacas, esos turistas alemanes que te despiertan a las 5 de la mañana, esas duchas de agua fría por las aglomeraciones de un Año Santo, esas ampollas, esa tendinitis y las agujetas que te abren la posiblidad de conocer tu anatomía en sus mas nimios detalles...
Y para terminar... a la vista de la foto de aquella cena... ¿A que estamos guapísimos todos y no parece que pasemos ya de la cincuentena? (Bueno, 50 todos... menos Marisol... que es mas joven... al Cesar lo que es del Cesar... eh ¡¡ )

lunes, 17 de agosto de 2009

El culo de la inglesa

Tal y como bien dice Rafa de Almeria en su comentario, Molinaseca bien valía pasar una noche en ella. No solo el aspecto del pueblo era inmejorable, por las soberbias vistas de sus antiguos y bien conservados edificios. Su abundante infraestructura jacobea con varios albergues y hospederías, varios bien surtidos bares y restaurantes colmaban las necesidades de cualquier peregrino cansado. Sino que además en su rio la gente podía bañarse, como en cualquier piscina municipal.
Sin duda nuestro Vecino de Abajo en sus dos visitas a Molinaseca, fruto de sus dos Caminos completos, uno de ellos iniciado nada menos que desde Lourdes, bien metido en territorio gabacho y patria chica de la niña Bernadette Soubirous, lo que le supuso enormes progresos en el aprendizaje del idioma de Molierre y Victor Hugo, toda vez que hubo de buscarse la vida en ese idioma, en numerosas y arduas negociaciones con los labriegos franceses, que no transigían en hablar castellano, cada vez que se perdía por los bosques y campos del Departamento de Altos Pirineos. No solo aprendió un montón de francés... también a conducir tractores cuando los paisanos le llevaban de vuelta hasta la correcta senda; pudo conocer la rica y variada fauna y flora del lugar; y sobre todo a blasfemar en gabacho, tipo: "mecagoenlamadrequeparioapanetesilvuplaissiesqueyonocomprepa". De todo ello, yo me libré, pues en principio habíamos proyectado hacerlo juntos (mas o menos como el inicio del camino del Norte, que comienzo yo en apenas tres semanas, y que el ha declinado realizar conmigo, no sirviendo su negativa a formar una equivocada imagen del Vecino, suponiéndole un espíritu vengativo o rencoroso. No, qué va...)

Pero volviendo a Molinaseca, nuestro amigo Rafa, sin duda, no observó atentamente los alrededores del rio y de aquella improvisada piscina. Porque, seguro estoy, que de haber tenido la ocasión de encontrarse chapoteando junto a un culo como el de la extranjera que aquí les dejo en la foto... ! Vamos que si hubiera "pernoctado" en el pueblo en lugar de bajar a Ponferrada y postrarse a los pies de la Virgen de La Encina.
La inglesa de la imagen... virgen,...virgen... no sé si lo era, pues no se lo pregunté... pero, salvo un comienzo preocupante de celulitis y las temidas pistoleras... por lo demás estaba como para levantar a un muerto. ! Nada que ver con los milagros de Lourdes y las visiones de Bernadette ¡
Y ... encima en suelo nacional, y sin tener que tomar ese cansino tren y hacer el largo viaje a la peregrinación francesa para bañarte en una dudosa pileta y aún mas dudosa agua, rodeado de cojos y mancos a la espera de que le vuelvan a crecer los miembros perdidos.
Claro que, de Molinaseca no podías traerte esa preciosas imagenes de plástico de la virgencita, llenas de agua bendita y que, de niños, nos ponían en el cabecero de la cama nuestras abuelas.

Pero dejemonos de... herejías y continuemos contando las etapas del Camino.

viernes, 14 de agosto de 2009

No siento las piernas

Los últimos metros, ya sobre el asfalto de la carretera, se hicieron mas que dolorosos. El cansancio acumulado de aquella dura etapa a duras penas me permitía dar un paso mas. Todos mis sentidos puestos en la misión de seguir avanzando hasta la puerta de Las Angustias, y como única ilusión poder sentarme a la sombra. Quitarme las botas se convirtió en una obsesión... ¿que tal quedaría cortarme los pies y acabar con aquel intenso dolor y cansancio?
Al llegar, el lugar estaba copado por un numeroso grupito de jóvenes y blanquirojos peregrinos ingleses. Dos muchachas se habían quitado hasta las sudadas camisetas enseñando sujetadores y abultados senos... pero ni por esas... "pá sostenes estaba yo"... lo único que vi fue un lugar a la sombra, y ahí dejé caer mi pesada mochila. Me dejé caer cuan largo era, totalmente exhausto. Acostado como estaba, doblando las piernas en un ángulo difícil y peligroso, conseguí desatarme y quitarme las caliente botas y los sudados calcetines y poco a poco fui recuperando el aliento y acompasando la respiración.
Cuando ya algo mas recuperado, me decidí a darle un vistazo a las ubres de las pechugonas inglesas... no creáis... solo por tener algo que contar... estas ya se habían vuelto a vestir e iniciaban la partida junto al resto de su grupo hacia el centro del pueblo. !! Mala suerte ¡¡

Mis pies... ! Ay, mis pies...¡ ... aparecían colorados e hinchados como dos botas de vino, pero milagros del Señor... sin ampollas ni mataduras. Era lo único que me faltaba... Nada que no pudiera solucionarse, con algo mas de descanso y una buena comida, pues a lo tonto, a lo tonto, ya eran las dos de la tarde, hora de comer después de 7 horas de calvario andando, bajando y bajando. A Ponferrada nos quedaban aún unas dos horas de mas bajada... empezaba a dudar que consiguiéramos llegar hasta la capital del Bierzo... empezaba a dudar, no. Seguro estaba que mi cuerpo serrano no aguantaría dos horas mas de caminata cuesta abajo, esta vez por asfalto.
La pregunta era como llegaría Esperanza... y sobre todo cuando. Media hora allí tirado y los vascos que no aparecían.
Pero la inconfundible voz de mi amiga y compañera llegó empujada por el viento. ! Esta no se calla ni debajo del agua ¡ Efectivamente, Espe llegó sin impedimenta, salvo por una bolsa de supermercado en la que llevaba su botellita de agua, calzada con sus sandalias de paseo, y solo con síntomas de cierta rojez en los brazos y piernas producida por efectos del sol y el calor. Otro caso era el del aspecto de Javier, que cargado con dos mochilas durante varias horas, parecía un Ecce Homo, en lugar de un chicarrón del norte.
Y para mi gran sorpresa, ambos prefirieron no detenerse y descansar a mi vera, sino continuar hasta el pueblo, con lo que me coloque raudo mi calzado, cargué de nuevo con la jodida mochila y los seguí a cierta distancia, hasta alcanzar el puente románico sobre el rio Meruelo, punto desde el que pudimos observar que Molinaseca era un precioso y cuidado pueblo. Un lugar por el que daba la pena haber soportado la tortura de aquella etapa. Y lugar que muchos peregrinos habían elegido como final de etapa, haciendo caso omiso a cualquier sugerencia de las diferentes guías que marcan Ponferrada como final del día.

jueves, 13 de agosto de 2009

Por zona de barrancos

Cuando se nos acabó la calle principal de Ambrós, al torcer una esquina nos encontramos con una pronunciada cuesta abajo flanqueada por algunas humildes casas a la salida de la localidad y al otro lado unos frondosos castaños que delimitaban de cierta manera una especie de profundo barranco. Un paisano, aburrido de ver pasar peregrinos por delante de su casa todos los días de su vida contestó distraido a nuestro saludo. A pesar de la sombra que nos acompañaba y de cierta refrescante brisilla, la dificultad de aquella abrupta bajada no nos dejó relajarnos ni por un momento. En cierto momento fue tal la pendiente, y el discurrir del sendero, que hubimos de poner las manos en tierra para no perder el equilibrio, conseguir dar los siguientes pasos sin caer, lo que hubiera sido fatal por lo escarpado del terreno o, aún peor, torcernos algún tobillo. Javier quedó de nuevo atrás ayudando a su señora, cargando con las dos mochilas y tendiéndole la mano para dar cada paso.
Aquello me llevo de nuevo a abrir la marcha en solitario y me fui internando por una especie de pequeño bosquete de hayedos y castaños en el que intuía que pronto llegaría a una zona con agua, pues el murmullo de esta al chocar con piedras, cada vez se hacía mas evidente.

El paso de aquel pequeño y rápido riachuelo, hubo de hacerse saltando sobre algunos troncos de árboles caídos que hacían de improvisada pasarela. Todo el lugar rezumaba frescor con el verde como telón de fondo. Infinidad de flores, plantas y cañas crecían por los alrededores y el trinar de los pajaros hizo que el momento fuera realmente sublime salvo por el barro que quedó incrustado en mis botas. Nada que ver con el terreno polvoriento y pedregoso de apenas unos momentos antes.
Aquel corto tramo acabó por grabarse en mi memoria como uno de los mas gratificantes de aquella memorable jornada de marcha por el inicio de las tierras bercianas. Pero duro poco.
Siempre en cabeza, y tras una minúscula subida a la altura de un impresionante chalet o casa de campo aislada en aquel idílico paraje, los árboles y el verde fueron paulatinamente desapareciendo trocando el paisaje de nuevo en árido, seco, polvoriento, pedregoso y amarillento. Acabábamos de internarnos por una zona de barrancos que discurrían por las laderas de varios montes pelados. Siempre con agresivas bajadas que parecían no tener fin y que iban minando la moral del mas fuerte.
Cada cierto tiempo me detenía y echaba la vista atrás para ver por donde andaban mis dos vascos, a los que veía muy retrasados, transitando por encima de mi en la loma de la montañita anterior, incluso me llegaba la conversación de Esperanza con la que iba amenizando a su marido que seguía acarreando con la mochila de su señora con carita resignada.
Fueron algo mas de cuatro interminables kms en el que el calor, las piedras y la enorme pendiente parecían no tener fin.
Pero como dice el refrán "no hay mal que 100 años dure... ni cuerpo que lo aguante". La visión de una carreterilla discurriendo en el fondo del penúltimo barranco consiguió devolverme las fuerzas y hacerme suponer que Molinaseca no podía andar muy lejos. Aún así los metros finales se hicieron exasperantes y agotaron los últimos gramos de fuerza que me quedaban en el cuerpo. Con el Santuario de la Virgen de las Angustias a la vista, a tiro de piedra como quien dice, se me hizo un mundo poder recorrer aquellos escasos cien metros que me restaban hasta su porticado atrio. Aquello se estaba convirtiendo en una de las etapas mas dificiles de mi periplo jacobeo... y desde allí aún quedaban otros 7 Kms hasta Ponferrada... ! Señor, no voy a llegar ¡

martes, 11 de agosto de 2009

De nuevo en ruta

Tras el oportuno descanso, fuimos saliendo de la simpática localidad. Comprobamos que la parte norte de la aldea estaba mucho mas poblada, así como mas cuidada, pues alrededor de su iglesia de San Miguel, del siglo XVI, volvían a verse totalmente restauradas muchas de las casa de estilo berciano, estilo arquitectónico local de solanas de madera, con portones claveteados de antiguas aldabas, los tejados de pizarra bien conservados y sobre todo balcones y entradas llenos de macetas con flores y plantas que le daban al conjunto, al menos, un bonito aspecto, recordando a todo aquel que pasaba por sus calles, que en la localidad, tiempo atrás se contaba con un hospital de peregrinos.
Justo a la salida del pueblo, y erigido por la Asociación Berciana del Camino, un monumento en forma de bicicleta, realizado totalmente de hierro como puede apreciarse en la fotografía que sirve de decoración para la entrada de hoy, recordaba al alemán Henrich Krausse fallecido de un infarto en 1.998.
El camino, durante los siguientes 3 kilómetros, alternó asfalto con senda polvorienta y pedregosa siempre en pronunciada bajada. Riego de Ambrós se adivinaba en el fondo de una especie de valle entre aquellas montañas, y podían apreciarse el rosario de peregrinos que andaban por delante de nosotros, lo que nos daba, al menos a mi, la oportunidad de calibrar distancias y tiempos.
Poco a poco me fui adelantando, caminando solo en cabeza, ya que Esperanza tras el bocadillo y recuperada las fuerzas volvía a su pertinaz y desaforada locuacidad lo que, tras cuatro días de marcha continuada, empezaba a resultar exasperante por momentos. Increíble la forma de hablar de todo tipo de temas y en todo momento de esta singular mujer. Entrañable, sencilla, encantadora, atenta y sacrificada hasta el extremo para con todos... pero con esa forma de charlar hasta por lo codos y sin control, que en algunos momentos en que uno requiere de soledad y reflexión... o simplemente no perder las pocas fuerzas que le quedan en inútiles peroratas, tiran por tierra todo lo bueno que atesora esta amiga. El adjetivo que siempre gustó de usar nuestro Vecino de Abajo al referirse a ella es el de "cansina"... y la verdad es que el muchacho "la clava"... Y eso que Rafa solo coincidió con ella, allá por el año 2.005 entre Pamplona y Logroño. Yo en cambio la vengo sufriendo desde Roncesvalles, a lo largo de otros 3 tramos en diferentes años.
La pequeña Riego de Ambrós, con solo 38 habitantes pero con albergue, hostal y restaurante, nos acogió con sus acicaladas casas bercianas llenas de flores. La sombra que encontramos por sus calles, con numerosos castaños diseminados aquí y allá, nos vino muy bien pues el ultimo tramo había resultado agotador por el tremendo calor. En aquel sendero solo los saltamontes, las cigarras y algunas culebrillas que huían a nuestro paso, parecían disfrutar. Con lo que las calles empedradas y el frescor del pueblo volvieron a revitalizarnos. Sellamos credenciales en el albergue y fuimos paseando por la señalizada calle jacobea, siempre en cuesta abajo... lo que empezaba a resultar un fastidio... ¿Cuando volveríamos a recuperar la horizontalidad del aquel camino? ¿Cuando acabaría aquel pequeño suplicio?
Lo peor aún estaba por llegar... pero nosotros, ajenos a lo que nos deparaba el Camino, aún no lo sabíamos.

viernes, 7 de agosto de 2009

Reflexiones tras un bocadillo

La coca cola light y el bocadillo especial del Acebo me duraron lo que una subvención al Gobierno. Totalmente restablecidos del cansancio acumulado nos encaminamos a la parte exterior del Mesón, ya que a pesar de estar bien surtido y dispuesto, el bar carecía de aire acondicionado. Yo iba pensando aún en el exquisito bocata... y en como la mente humana no deja de trabajar y sorprender.
Porque ¿a quien se le podía ocurrir, imaginar primero, y llevar a la practica después, combinar esos diferentes alimentos y lograr algo tan delicioso? Sin duda grandes Chef de la cocina mundial. Tal vez... ¿Adría, Arzak... Arguiñano? Puede ser. Pero no los veía yo a estos haciendo el Camino de Santiago, deteniéndose precisamente en aquella pobre aldea, de El Acebo, y "pariendo" una obra de arte culinaria.
Mas bien debía ser algún desesperado, con mas hambre que el cliente de un dietista y con solo una lata de atún, un par de huevos, un mendrugo de pan y ese pocito olvidado de tomate frito que todos tenemos en nuestras neveras. Bueno... hambriento... y borracho como una cuba porque, una vez rellenado el pan con esos simples ingredientes ¿a quién se le ocurre rebozarlo y freírlo? Solo a un borracho o a un gilipollas. Pues va el gilipollas.... y acierta. ! Que mundo este ¿verdad? ¡ !! Si es que lo que no invente el hombre blanco... ¡¡
El caso es que debía estar muy ensimismado en estos y otros pensamientos del mismo corte y que ahora no vienen al caso, ya que sin darme cuenta me vi rodeado de guiris de todos los colores. Ahí os dejo la foto.
El Señor, decía: "Dejad que los niños se acerquen a mi". Pero de estos no dijo nada.
Yo... que odio a los guiris, pues nunca sabes qué extranjero te despertará a las cinco de la madrugada a la mañana siguiente... hago tabla rasa con todos ellos, la cruz del gato, y los fustigo sin distinciones a todos con el látigo de mi mayor indiferencia... por si acaso.

martes, 4 de agosto de 2009

Jodida crisis

El pasado viernes, nuestro amigo Rafa tuvo de nuevo una de sus esporádicas, pero no menos preocupantes, crisis. De esas en que realidad y conciencia parecen pelearse durante unas horas creando zozobra entre los que lo rodean y le queremos, y en él, la lógica incertidumbre de no saber muy bien lo que está pasando. El sábado, a final de la mañana, alta hospitalaria y a casa... como si no hubiera sucedido nada. Pero el susto lo llevamos todos en el cuerpo... y Rafita el que mas... pero contándolo... que es lo que realmente importa... y a seguir luchando con su característico buen humor y mejor carácter.

Luego está mi propia crisis, de naturaleza muy diferente, pero también ya superada. Una crisis de esas de: ¿Quien soy? ¿Hacia donde voy? ¿Y para qué carajo sigo escribiendo este bodrio de blog?...
Digo que ya superada, pues de nuevo le voy cogiendo el tranquillo a esto de ir escribiendo mis historias, no tan suculentas como las de Lorena y sus risoterapias... pero ahí estoy...
Voy y me digo: "aburro... luego existo".

A lo tonto, a lo tonto... estoy a punto de llegar a las 500 entradas en este blog. No está nada mal. Pues en 21 meses que llevo escribiendo... esto es: 630 días, solo he dejado de torturar a mis amigos 130 días.
Y ahora vamos a la verdadera crisis. Esa que tenemos encima desde hace algo mas de un año. Y en un intento de comprender su naturaleza y magnitud, me llega un correo que consigue arrojar algo de luz al problema pero con una sonrisa. Dice así:

Es agosto, en plena crisis, y en una pequeña ciudad de costa en plena temporada, además cae una lluvia torrencial durante varios días. La ciudad parece desierta. Todos tienen deudas y viven a base de créditos.
Por fortuna, un día llega un ruso forrado y entra en un pequeño hotel, de esos con encanto.
Pide una habitación. Pone un billete de 100€ en la mesa del recepcionista y se va a ver las habitaciones.
El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero.
Este coge el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos.
A su vez éste se da prisa a pagar lo que le debe al proveedor de pienso para animales.
El del pienso coge el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con la prostituta a la que hace tiempo que no paga. (En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito).
La prostituta coge el billete y sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado.
En este momento baja el ruso, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, coge el billete y se va de la ciudad.
Nadie ha ganado un duro, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza y optimismo
! MORALEJA: SI EL DINERO CIRCULA, SE ACABA LA CRISIS ¡