viernes, 31 de octubre de 2008

2 Noticias y un encargo

Dos noticias en la tele me llaman la atención estos días sobre todas las demás.
30.000 personas en España sufren una rara enfermedad denominada NARCOLEPSIA, que consiste básicamente en un aflojamiento repentino de los músculos, motivado bien por un simple cambio en el animo de la persona que padece la enfermedad o bien por el simple acto de reírse, llorar o relajarse. Completándose el cuadro, y ahí viene lo curioso, con una súbita caída en un profundo sueño, cuya duración varía según las personas y los casos. No se contempla en la Legislación Laboral vigente como una baja por enfermedad a pesar de que quienes la padecen no pueden controlar la llegada de ese sopor y sueño repentino, con lo que se quedan irremisiblemente dormidos allí donde les pilla la crisis.
La noticia venía acompañada de imagenes de una señora que debía llamar a su marido para que estuviera presente, y bien atento, cada vez que ponía una sartén al fuego para hacer la comida, en previsión de que el aceite no saliera ardiendo y volviera a quemar la campana extractora como les había pasado ya, y en mas de una ocasión, al quedarse dormida la señora en el momento menos apropiado. Otra intervención, esta vez de un comercial, que decía pasarse la vida al volante de su coche en sus cotidianas visitas a sus clientes. El hombre había tenido que dejar el trabajo por los continuos conatos de accidente que había estado a punto de provocar cuando le venía la crisis durante la conducción por la carretera.
Curiosa y muy lamentable enfermedad para los que la padecen y ven truncada su forma de vida y trabajos. Pero al mismo tiempo que gustazo poder dormir a pierna suelta y cuanto quieras. Y escribo esto hoy cuando, como el resto de la semana, he estado suspirando por poder quedarme en casa a dormir la siesta por las tarde.
Segunda noticia: En la localidad de Lepe (si, ...esa de los chistes) han pillado en el colegio a un chaval de 12 años por intento de violación de cuatro niñas de cuatro años. Lógicamente los padres de las niñas andan revolucionados y clamando al cielo, ya que todo el castigo del centro escolar ha consistido en una expulsión de 8 días. O sea, que el lunes 10 el picha brava vuelve al colegio... y descansado. Lo que mas me asombra es la precocidad de este fenómeno... y además de cuatro en cuatro. Yo a su edad lo mas que hacía era, como Rafa, ver Los Guardianes del Espacio, jugar a las chapas en la calle. También veía Los Chipiritiflauticos y la única tía del programa, Valentina, me resultaba tonta y prescindible.
Lo mas sangrante es que ya en el mes de Enero, imagino que con 11 años, ya hubo un incidente parecido con el mismo niño que intento hacerselo en los aseos, esta vez con una sola niña. Una joya la criaturita. Atentos al chiquillo, que de aquí a un par de años, Lepe se le ha quedado pequeña, y sale a conocer mundo. Apoyemos el culo contra la pared... y que sea lo que Dios quiera.
Pensaba colocar en la entrada de hoy una foto del chaval de Lepe. Lo encontré de mal gusto. Luego de alguien durmiendo... pero he recordado que ayer recibí un correo de MªCarmen, pidiéndonos, a Gambin y a mi, que colgáramos en los blogs unas fotos suyas, una ante el Apóstol Santiago que existe en la Catedral-mezquita de Cordoba y la segunda, una tomada en Egipto con ella y la ciudad de El Cairo a su espalda.
La petición me sorprendió un poco. Pero como nuestra amiga no pedía dinero... de los único que andamos escasos... Pero hoy he entendido el motivo, que no es otro que ser incluida en "El Club de Fans" que Rafa ha montado en su blog. No, lo de Rafa no es "Amor de Madre"... ultimamente es mucho mas. Lo veo tatuándose en el biceps la palabra PEREGRINO de aquí a poco tiempo.
Y también quiero agradecer a MªCarmen el haber sido la primera en "retratrase" en el. (Y no haber pedido pasta,... jejeje) En cuanto tenga legalizada la firma digital, mandaré autografos a todos los que entren.

jueves, 30 de octubre de 2008

Preparando de nuevo el viaje

Aumentaron las frecuencias de mis salidas a andar. Al volver de mis días en el Camino, cada año, las semanas siguientes, baja considerablemente mi dedicación a la quema de azucares y por tanto la frecuencia en los paseos diarios. Lo achaco siempre a cierta falta de motivación a andar por recorridos ya trillados, cerca de casa y tan diferentes a la Ruta Jacobea. Luego llega el cambio horario, se hace de noche mucho mas temprano, el fresquete hace acto de presencia y ya no apetece salir a caminar en soledad y, a no ser por una brusca subida de mis índices de glucemia, ni la Guardia Civil consigue que me eche a la calle después del trabajo. De esta manera siempre dejo el caminar para los fines de semana, cuando intento recuperarme de la molicie del resto de la semana, dándole unos verdaderos palizones a las piernas.
Sin embargo la cercanía del viaje anual ejerce en mi un cambio drástico. La necesidad del entrenamiento, la recuperación del tono muscular, la fuerza mental para salir todos los días e ir aumentando gradualmente las distancias y sobre todo la llegada del buen tiempo con la primavera, me animan y me empujan, de manera que si algún día por cualquier motivo ajeno a mi voluntad debo interrumpir mis paseos, llego a notar hasta cambios de animo.
Llegó así el mes de Junio, antes de las Fiestas de Hogueras, y celebramos lo que yo llamo "el arroz del blog" con la visita de Rafa que vino desde Almeria para la ocasión. De lo poco o mucho que hablamos del Camino, solo recuerdo el proyecto que iniciamos entre los dos, y que aún esta en fase embrionaria, de realizar el Camino del Norte o de la Costa Cantábrica. Y si en mi interior ya planeaba cierta zozobra ante el inminente final del Francés, que completaría en solo unos meses al llegar al Cebreiro, con cierto miedo a perder la ilusión, aquella simple conversación con mi amigo redobló las esperanzas de perpetuar en años venideros las aventuras.
Con lo que durante el resto del verano perseveré en mis entrenamientos, tratando de hacerlos algo mas duros, pues se avecinaban etapas en subida y no quería que cualquier inoportuna lesión pudiera hacer perder ni un metro del tramo. Establecí para los fines de semana una especie de circuito que incluía las mejores cuestas próximas a la ciudad. Con lo que cada sábado ascendía, una vez por la carretera, otra por la pinada, hasta las puertas del Castillo Santa Barbara. Continuaba hasta las cercanías del Centro Comercial Plaza Mar para subir, a espaldas del Colegio Jesuitas, la Serra Grosa y bajar por la Albufereta, y por la Cantera, regresar hasta el centro de Alicante. Al día siguiente, domingo, solía hacer la misma historia, aunque debido a compromisos familiares o la llamada de la playa y el sol, no me permitieron realizarlo las veces que me hubiera gustado.
En Agosto, la primera semana, acudí muy contento a la estación para comprar con antelación mi billete de tren hasta León. Recuerdo haber aprovechado ese día para llevar a la Asociación las fotografías que este mismo lunes se exponen y conseguir una credencial para el viaje.
Días después ya tenía reservados mis hoteles en León y Santiago, en esta ultima para dos personas pues allí me reuniría con MªDolores como hiciéramos el año anterior. A través de Internet conseguí billetes de avión para su viaje hasta Compostela así como el regreso, los dos juntos esta vez, vía Barcelona y en Spanair. Una semana después, el trágico accidente de Barajas de un aparato de esta compañía le trajo algunas complicaciones de índole psicológico y psicosomáticos a MD, quien incluso estuvo barajando la posibilidad de anular su viaje ante el cariz que tomaban las continuas informaciones con que fuimos bombardeados desde todos los medios, todos los españoles.
Pero resuelto con sencillez el problema, tan sencillo como que si no había viaje, ella corría con el importe de los billetes, me dispuse a soportar el insufrible y aburrido, laboralmente hablando, mes de Agosto.
Aquello no llegaba. Los días no pasaban con la celeridad que mis ilusiones por partir requerían. Hoy, dos o tres meses después, me arrepiento de haber deseado la eliminación del mes veraniego por excelencia... el mal tiempo de estos días, el frío de la borrasca polar que asola el país, la lluvia y las alertas naranjas, me hacen ahora añorar aquel buen tiempo, el calor, los bañitos en la playa y la coca cola en el chiringuito.
El viernes 5 de Septiembre llegó por fin. Aquel año las vacaciones en mi empresa caían mejor que ningún año, y por azares del calendario teníamos dos días mas de asueto, que yo había aprovechado para adelantar la salida. Normalmente yo no salgo de vacaciones... yo huyo.
Nunca permito una hora de más cerca de la oficina... no sea que me llamen por alguna urgencia.
La mochila preparada desde hacia varias semanas, pesada hasta por tres veces para ir eliminando pesos superfluos, la cámara de fotos en ristre, la Visa en la cartera temblando con el trabajo que se le venía encima y mas contento que unas pascuas, iniciaba mi ultimo tramo del Camino Francés.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Un nuevo año de espera

Recibo esta mañana un correo. Luego la llamada de Federico, el presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Alicante, dándome aviso de que el próximo lunes día 3 de Noviembre se celebra la inauguración del Concurso fotográfico, y cuentan con mi asistencia. Naturalmente ninguna de mis fotos ha sido elegida entre las ganadoras. ! Yo ya no sé que fotografiar para poder ganar alguna vez ¡ Y eso que este año había apelado a los instintos mas básicos de cualquier ser humano... la comida ¡¡¡ ! Pues ni por esas ¡ Y ahí tenéis una de mis fotos presentadas, con el titulo de "Miguelitos de La Roda, envidia del Camino Francés". A la vista de esa maravilla, ¿Quién no sufre inmediatamente de una repentina y exagerada salivación? ¿Quién puede quedar impasible ante el espectáculo de tanta crema y azúcar glasé, y no votarme la foto como una de las mejores?
O bien los miembros del jurado ya venían comidos... o son todos un atajo de rencorosos y vengativos diabéticos. ! No lo entiendo ¡
Pero volvamos al relato de mis aventuras. Tras la vuelta a casa después de aquellos días en León, en la que tanto habíamos disfrutado, la cruda realidad y de nuevo la monotonía parecían que iban a repetirse como en años anteriores. Pero esta vez la cosa fue algo diferente, ya que a los pocos días de la vuelta, recibí la llamada de mis amigos vascos, anunciándome que el hermano de Esperanza no había superado su enfermedad, y había muerto en Madrid. Que tras la precipitada salida de León, ya en la capital, el hermano había empeorado con rapidez hasta su fatal desenlace, y hacia allá que volvían a dirigirse para el consiguiente sepelio.
Algo mas alegre fueron las numerosas llamadas a Rafa, El Vecino de Abajo, que andaba todavía por su segundo Camino, ya felizmente en territorio español, acabado su algo accidentado periplo por tierras de los gabachos. Mantenía con él una casi diaria información de su avance, primero por el Pirineo navarro, luego por La Rioja donde el vinillo de la zona hacía estragos en él, mas tarde por tierras de Castilla. Y ya a principios de Octubre con su entrada en Galicia. De todas aquellas llamadas, recuerdo especialmente una que me hizo, estando en Estella, preguntándome por el nombre del asador en el que un camarero gay, confundiendo carne con pescado, nos había tomado un año antes a Javier y a mi por una pareja de maricas. O la de su paso por Mélide y luego en Santiago. Disfrutábamos ambos con nuestras cortas charlas telefónicas. El, porqué lo estaba viviendo y experimentando de nuevo. Yo, porque recordaba todos aquellos momentos vividos en anteriores ocasiones y sobre todo aquella estancia por la zona gallega, que tan querida, especial y evocadora me era. Era como si los dos estuviéramos en el Camino, ya que las imágenes me regresaban a la mente, a medida que me indicaba los pueblos por los que había pasado en esa jornada. Y me producía esa sana envidia, que suele decirse.
Luego, también en Octubre, y tal como rememoramos la semana pasada, aconteció el inicio de este blog, con lo que cada día la monotonía de cada año quedaba disipada con la entrada diaria y consiguiente ejercicio de la memoria relatando las peripecias.
Mas adelante, pasados unos meses, en Febrero del 2008, de nuevo las salidas por el Sureste, alguna que otra etapa ya relatada aquí con inmediatez de reportero periodístico, y de las que comentaré mas cosas, una vez agote el tramo entre León y O'Cebreiro de este mismo año.
Y casi sin querer, llegaba el periodo de la preparación del tramo anual. Ya en marzo, Javier desde San Sebastián preguntaba las fechas en que volveríamos a caminar juntos, pues en el banco donde trabaja debían establecerse con antelación los periodos vacacionales de los empleados. Poco a poco volví a tener el gusanillo metido en el cuerpo, y frecuentemente visitaba las paginas web del Camino o consultaba mi guía para estructurar convenientemente las etapas, o disponía los lugares de mi entrenamiento para, este año, acometer las duras subidas de Foncebadón o del Cebreiro. No tan rápido como hubiera deseado, pero las fechas iban acercándose y aumentaba mi ilusión progresivamente.

martes, 28 de octubre de 2008

Completamente estresado

Mas de una semana sumido en un completo estrés a causa de unos trabajo de acometida de luz al ultimo edificio que mi empresa esta construyendo, y del que me he tenido que ocupar yo solo, por razones que no vienen al caso. Coordinar burocracia municipal con empresas subcontratadas de instalaciones eléctricas de media tensión y otra de apertura de una zanja de al menos 95 metros, en mitad de la Rambla de Muchamiel, su arteria mas importante y concurrida, teniendo que lidiar cada media hora con la policía municipal, que piensa que no debiera hacerse obras en su pueblo o cuanto menos que una obra de estas características debiera durar a lo sumo media hora, para no molestarlos a ellos en su ardua tarea de poner multas de trafico, ya que la Navidad se acerca y que hacer caja cuanto antes. Dicho estrés tuvo su punto álgido, la mañana de ayer lunes cuando cerca de las dos de la tarde una señora tropezó con una plancha de acero colocada en un lugar que no debía. Resultado: rotura de cadera de la señora; no menos de tres dotaciones de policías locales, esta vez si, ya por fin armados de verdaderas razones; una sola ambulancia, ! menos mal ¡ y una ingente multitud de curiosos y vecinos, salidos no se sabe bien de donde y en tal cantidad, casi todos ellos por lo visto, con el titulo de aparejador y cada cual dando su opinión del estado de las obras y sus deficiencias. La diabetes no sé... pero mis índices de frustración y mala leche por las nubes... y menos mal que ni mi empresa ni yo tenemos nada que ver en el entuerto... al menos de momento. Justo hasta que el seguro del de la maquina excavadora se lave las manos, y a alguno le dé por girar la cabeza para otro lado, buscando alguien a quien endosarle el importe de la prótesis de cadera que la anciana necesitará bien pronto.
Esta mañana "despertá" a las seis de la mañana. Se ve que a esa hora ya andaba descansado y relajado y mi cerebro se puso ya en funcionamiento, con la imagen del día anterior de la señora tirada en el suelo y una cola de representantes protésicos que me perseguían por todo Muchamiel. ! Que pesadilla ¡ Como para no despertarse.
Como nunca los males vienen solos, hoy ha amanecido lluvioso y plomizo lo que acrecienta mi malestar y mi mal rollo.
Y el caso es que debería estar contento y alegre, encantado de haberme conocido, ya también ayer recibí una carta de un matrimonio de jubilados alemanes que conocí durante el camino este año, y a los que había prometido mandarles una foto que nos habíamos hecho en San Martín del Camino. Por lo visto ya habían recibido la instantánea, no habían entendido nada de las dos letras que les adjunté junto a la foto, y ellos tal vez en agradecimiento, tal vez como venganza, a su vez me mandaban desde Moechengladbach, una cartita con sus correspondientes cuatro lineas que dado mi nulo conocimiento de su idioma, solo me sirven para colocar su carta junto al resto de fotografías del tramo, como recuerdo o pequeño trofeo. De las cuatro lineas deduzco que tres son para decirme lo simpático, lo atento y lo gilipollas que soy por gastarme la pasta y mi tiempo en mandar fotos a gentes que no volveré a ver nunca mas en mi vida. Con respecto a la cuarta y habiendo descifrado solo la palabra Finisterre, me hace pensar que este par de abuelos troleros y mentirosos, una vez llegaron a Santiago, continuaron hasta el Finis Terrae de los romanos. Y lo de troleros ya lo iré matizando en cuanto me ponga a escribir aquí sobre aquellos dos viejos caminantes.
De momento, os coloco la foto de Fred y Marlene, que así se llaman mis nuevos amigos. He pensado que si por fin sale adelante mi idea de novela, a este matrimonio no lo haré asesinar. No es que no me falten ganas... pues al fin y al cabo extranjeros y guiris son, y con esos feos caretos no pueden decir que sean de Cuenca. Pero la verdad es que no dieron guerra y eran de los pocos que se levantaban después que nosotros, y ese detalle se lo quiero agradecer librándoles de mi imaginario asesino. ! Yo es que soy así ¡ En el fondo... un sentimental.

domingo, 26 de octubre de 2008

ANASTACIA

Anastacia. Así con una "c". La nueva esperanza blanca. ¿ No sé ?... pero al menos dan ganas de meterse en la bañera con ella.

I can feel you

sábado, 25 de octubre de 2008

Mi familia y otros animales

Libro escrito por Gerard Durrel en 1.956, de 367 paginas y que puede encontrarse en el catalogo de Alianza Editorial, y que dentro del genero de la narrativa va haciendo una semblanza de diferentes personajes, a cual de ellos mas pintoresco. Donde también tienen especial cabida los paisajes, con mayoría de olivares, las playas y calas o los simples caminos. Los lugares, como algún perdido pueblo; sobre todo las casas; pero también cosas tan nimias como muros o techos y paredes desvencijados y ruinosos tienen sus especial importancia. Y sobre todo, por encima de todo, la descripción de toda clase de animales e insectos y una extensa variedad de árboles y vegetación. Especies de los que nunca hemos oído hablar, algunos incluso exclusivos de una zona determinada del país en que discurre la inacción. Porque lo que aquí nos cuenta Durrel es la ociosa estancia de su familia, y él con ella, en la Isla de Corfú, sin mas oficio todos ellos que el recibir invitados uno, dedicarse a la caza otro, o el dedicar su tiempo a simples detalles baladies de la mayoría.
Pero no queda ahí la cosa, ya que el relato es en gran medida, autobiográfico, y cuenta una etapa de la vida de su autor, "Gerry" como le llaman cariñosamente su madre y hermanos, quien aún siendo niño descubre su pasión por toda clase de bichejos, que observa, estudia y además colecciona, sembrando mas de una vez el desconcierto y el susto entre sus parientes. Contado todo ello con la sensibilidad y la inocencia propias de esas edades, y escrito con un finísimo sentido del humor que mueve en muchas de sus paginas, al menos a la benévola sonrisa y la complacencia.
El libro forma parte de una trilogía llamada simplemente Corfú, que junto a esta obra, se completa con "Bichos y demás parientes" y "El jardín de los dioses", que se presuponen del mismo corte y donde debe reincidir en los retratos precisos y descriptivos de las personas que rodean y con las que convive nuestro contador de la historia. Con sus manías, sus personales formas de pensar y comportarse, todo ello situado en los primeros años del siglo XX, y con la especial idiosincrasia de cierta clase social inglesa aun estancada o con reminiscencias de la época victoriana. Con su curiosidad de niño y gusto por ir narrando la extensa variedad de la flora griega y su amor por todo animal que se encuentra, desde la humilde hormiga o la colorista mariquita, hasta los inteligentes y gráciles delfines o los asperos burros.
Pasión que ya Durrel de mayor, alterno entre su sutil literatura y la creación de un Patronato, una asociación, que hasta su muerte en 1.995 busco y lucho en la defensa de la preservación de especies animales en peligro, y que tiene sedes no solo en Reino Unido sino que también en Canadá y Estados Unidos.
Un libro por tanto sin pretensiones, salvo la de entretener y hacer disfrutar con tanto personaje excentrico y estrafalario y las correrías de un niño que ve abrirse ante él un mundo nuevo lleno de sorpresas y que disfruta con la vida que bulle a su alrededor.
Excelente libro, y excelente también la idea de su traductora de incluir al final un glosario con los nombres de todos los animales que van apareciendo durante el relato, explicando ¿que son? ¿como son? y de que especies se trata. ¿O es que alguien sabe lo qué es, por ejemplo, una frigánea, una crisopa o tal vez una típula?... Pues eso...

jueves, 23 de octubre de 2008

La revista Peregrino

Recibo el Peregrino de Octubre, la revista que edita la Federación de Asociaciones de Amigos del Camino. Estas revistas, siempre interesantes, cuentan además con unas magnificas portadas con fotos realmente escogidas y bonitas. Este numero, el 109, no es una excepción, incluso se han superado, con una bellísima fotografía con la que decoro hoy la entrada, de un nido de golondrinas hecho en una concha, una vieira colgada de un techo, con la madre alimentando a sus polluelos.
Entre sus paginas artículos interesantisimos, informando de multitud de temas, de entre los que quiero destacar los cursillos celebrados durante el año 2008, en Irún, Grañón, Pobeña, Cercedilla y Carrión de los Condes, para formar a 140 nuevos hospitaleros voluntarios que atenderán los albergues dependientes de la Federación en los próximos años, y juntamente con los habituales de siempre, hacer frente y redoblar los esfuerzos ante, lo que se presupone, una nueva avalancha de peregrinos, y en especial el año 2010, Año Santo Compostelano.
La revista también repasa el estado de todas las obras de restauración de edificios singulares a lo largo de los diferentes Caminos, y así conocemos que acabaron los de la Catedral de León donde se han reparado las Puertas de San Francisco y la de San Juan, obras que estaban acometiéndose cuando relataba hace pocos días mi estancia en la capital leonesa. En Sahagún, un gran susto con el hundimiento de un arco de la emblemática iglesia de San Lorenzo, del siglo XIII y joya del Mudéjar. Los arquitectos ya andan dictaminando sobre su estado y el modo de ejecutar las reparaciones. Reparaciones que ya han comenzado en la fabulosa Iglesia de San Martín de Frómista, una de mis preferidas a lo largo de la ruta, y que paliaran y corregirán una importantes humedades subterráneas.
También incide la revista en los nuevos albergue que se van abriendo. Como el nuevo albergue de Burgos, ubicado en la peregrina calle de Ferran Gonzalez, a pocos pasos de la Puerta de la Coronería de la Catedral. Aprovechando una casa noble que allí había, la Casa de los Cubos, de la que cuentan algunos de los primeros peregrinos que han tenido ya ocasión de pernoctar en el, que es un albergue 5 estrellas o de primera categoría. Sin lujos, como es habitual en estos establecimientos, pero limpio y ordenado, con unas magnificas vistas de los pináculos y chapiteles del cimborrio de Santa María, y en una ubicación ideal comparandola con el viejo El Parral, este casi a la salida de la ciudad y con simples barracones de madera. Sin duda una muy buena noticias para todos.
De igual forma cuenta la apertura de un nuevo hotel en Roncesvalles y un próximo nuevo albergue al volverse a abrir, remozado y reformado, el antiguo albergue juvenil, ubicado en lo que fue antaño el hospital de peregrinos. 190 nuevas plazas para los cansados peregrinos que han superado los Pirineos. Nuevo albergue en Pajares, en el Camino Peregrino, que tal vez conocieron Luis Ángel y MªCarmen el mes pasado. Y uno mas, este para los levantinos en nuestro Camino de Alicante o del Sureste, de nombre "Entre Adobes" y situado en la abulense localidad de Gotarrendura. Por ultimo, y entresacado de otras muchas informaciones parecidas, señalar que en Cataluña, la Generalitat ha acabado de señalizar los 140 Kms que median entre el Monasterio de Montserrat y Álcarras, en Lerida, así como la edición de una guía que cubre este itinerario del Camino catalán.
Y para terminar, referiré un extenso y comprometido reportaje sobre esos "otros molestos peregrinos", las chinches. Un problema que no se consigue erradicar de raíz desde que apareciera en 2006, a pesar de las peticiones realizadas desde todas las asociaciones a las Autoridades Gubernativas, ya que afectan a varias Comunidades Autónomas, y numerosas provincias, habiendo llegado ya hasta la misma Compostela. Pero a la fecha, como si no lo quisieran ver, nada se ha hecho, dejando el problema a resolver a las propias asociaciones de peregrinos y a los modestos albergues, que tratan infructuosamente de arreglarlo. Sin pensar que, efectivamente las chinches entran en los albergues con los peregrinos, pero también con ellos, entran en bares, restaurantes, tiendas, panaderías, farmacias, iglesias, monumentos... Por lo que el problema es general y la solución deberá serlo de igual modo, con la intervención drástica y eficiente de las Administraciones Publicas y las delegaciones de los Ministerios en materia de Sanidad y Turismo y en colaboración con Francia, ya que se ha comprobado que la pequeña (de momento) pero molesta plaga tuvo su entrada por el país vecino. Un problema este que puede dar al traste con 20 años de trabajo y de excelentes resultados en cuanto a turismo.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Os presento :... mis ampollas

Me ha encantado leer el largo comentario de MªCarmen y su escapada a Ponferrada. Sin duda residir en Madrid, a mitad de cualquier sitio, da la oportunidad de poder acercarse a infinidad de lugares interesantes, y poder volver a visitar sitios y cosas que durante el Camino se nos pasan de largo. Aunque he encontrado cruel el que nombrara el botillo, el chorizo, las perdices escabechadas... No había necesidad de promover la envidia en los demas.
Nosotros, aquel domingo en León, quisimos apurar hasta el máximo las horas que nos quedaban. Dejamos preparadas las mochilas temprano, ambas a punto de reventar por las compras indiscriminadas de MD... quien aun pensaba comprar alguna cosilla mas de ultima hora. Desayunamos en el hotel y a las 9 estábamos ya en la catedral despidiendonos, yo al menos hasta el año siguiente. Cuando las hordas de turistas del Inserso hicieron acto de presencia, invadiéndolo todo, hicimos mutis por el foro, y paseamos por la calle Ancha buscando alguna panadería para comprar el pan de nuestros bocadillos del viaje. Medio kilo de cecina y lomo ibérico esperaban en la nevera poder encajarse cálidamente entre dos rebanadas de pan recién hecho. Pero las panaderías brillaban por su ausencia... aquello podía ser un problema y deberíamos agudizar el ingenio. Mientras MªDolores revisaba de nuevo las tiendas de souvenir de la Plaza de Regla y aledaños, yo decidí tomar un cortadito y hacer acopio de tabaco en el Café León, donde acabé hablando sobre inmigración con dos paisanas de dudoso aspecto andrógino pero fácil y cumplida labia.
Apareció MD con unos pendientes de plata, que representaban unas pequeñas vieiras Jacobeas. Por fin accedió a que aquel fuera mi regalo del Camino, como anteriormente lo habían sido, un collar de azabache en Santiago; un pañuelo de seda en Puente La Reina; y una cruz con brillantitos y pendientes a juego comprada en la Catedral de Burgos. Hasta ese momento, se había negado tercamente a que gastara dinero con regalos para ella... ¿no sé? Tal vez presintiera ya, en Septiembre 2007, la crisis mundial y la recesión económica...
Pero aun le faltaba llevar algo para sus padres... y quería que fuera algo comestible. Pensé inmediatamente en el paquete de fiambre de la nevera... bien envuelto y en papel de regalo podría resultar... Preferí callarme mis ideas, sabiendo que ciertas bromas no sentaban bien a mi señora, y sobre todo si se trataba de sus papis. Al final se decantó por unas cajas de mantecadas de Astorga y unas tabletas de chocolates de Ponferrada... y como pensó que estaban de oferta o al menos las encontró baratas, adquirió algunas otras. Hablemos claro: mantecadas para resistir un asedio de varios meses... Pero como no eran televisores, y ella estaba tan contenta con sus compras, lo deje estar. Otra cosa sería a la hora de acarrear tanta caja hasta el tren y luego en Alicante subir cargados hasta casa desde la estación.
En otro mostrador de aquella pastelería, vimos unos lustrosos y grandes croasanes que, a falta de bocadillos, bien podían servirnos para nuestra comida, con lo que añadimos un nuevo paquete con media docena de ellos.
! Como me gustan las películas de exploradores ingleses en África, o incluso las de Tarzán ¡ Con todos esos morenos porteadores llevando infinidad de bultos en sus cabezas. O que decir de esas expediciones a las cumbres del Himalaya, con tanto sherpa cargado de enormes mochilas. Pero aquello era León. Según las dos paisanas del Cafe debía haber miles de moritos, negros, rumanos, chinos y demás fauna inmigrante en la ciudad, pero a esas horas, nosotros fuimos los que tuvimos que portear hasta el hotel todas las compras de MD, y luego, ya en el tren, colocarlas en las exiguas bandejas de equipajes del vagón.
El viaje en el tren hasta Alicante, aburrido y tedioso, como todos los viajes. Salvo en el momento en que pasamos por El Escorial, y tuvimos una fugaz pero interesante vista del Monasterio de San Lorenzo. El lógico recuerdo de Luis Ángel y MªCarmen y siempre, siempre... la tonta ansiedad que siento cuando el tren pasa lentamente por esa estación, y a mi me da por mirar a la gente que espera en el anden... con la estúpida idea de que, tal vez, mis dos amigos estén tomando el aperitivo ahí, viendo pasar los trenes y consigo saludarlos. ! Ya digo... estúpido, pero así soy yo ¡¡¡
Para terminar, y dado que he estado el ultimo mes lamentándome de mis botas, de las piedras del sendero, de la dureza del asfalto y de los dolores de mis pies, no quiero acabar sin mostrar esos pies que Dios me dio, impolutos... y como los he ido maltratando yo con el correr de los años y los kilómetros del Camino de Santiago. Por ello... os presento mis calamitosos pies nada mas llegar a León para, en la segunda fotografía mostrarlos dos meses después, ya en Noviembre, aun con las secuelas.

lunes, 20 de octubre de 2008

Mis amigos, ahí como siempre

Si hoy es lunes, hoy debería estar de descanso semanal del personal. Pero de resultas de los comentarios de mis amigos al aniversario del blog, no me queda mas remedio que "salir en antena" aunque sea con unas simples lineas.
Tanto Nora y Rafa, como MªCarmen desde Madrid, han dado muestras de que lo que decía no era una banalidad y ahí han estado todos, atentos y dispuestos una vez mas para salir a la palestra y dejar de nuevo, una vez mas, sus comentarios de ánimos, sus buenos consejos, e incluso, ¿por que no? sus votos por la remisión de las enfermedades.
Solo debo expresar un pesar que de alguna manera me atormenta. Es la de haberme dejado llevar por mi incontinencia verbal la pasada noche del sábado, con ocasión de la pequeña cena informal con Nora y Gambin en casa de MD. De manera innesariamente acalorada nos enfrascamos en una bizantina discusión para solucionar los problemas del mundo, dejando de lado la posibilidad, no solo de pasar una mejor velada, sino de haber aprovechado, al menos yo, el tiempo para indagar o sondear nuevas posibilidades que desarrollar en mi blog en el futuro. O simplemente haber compartido con mis dos amigos y MD la estancia vacacional de la pareja en Moratalla o tal vez haberles dado un adelanto de mis días por la Maragatería y el Bierzo. De nuevo mis disculpas.
Para continuar, y a propósito de coincidencias, tenemos estos días a los "solo lectores" Berin y su marido Alfonso, por los dominios de MªCarmen. Nada menos que en Cordoba donde pasan unos pocos días de vacaciones.
Y como de bien nacidos es saber estar agradecidos, y una vez conseguido para el blog desde Almería el BIC (Bien de Interés Cultural) que nos concede Rafa, el Vecino de Abajo, y que amen de considerar al blog como una eficaz herramienta contra la crisis mundial que nos asola y, yo, una vez completamente responsabilizado y solidarizado, solo me cabe añadir que de hoy en adelante deberé volcarme, mucho mas si cabe, en esta nueva visión, que debo reconocer no alcancé a ver con anterioridad, pero consciente ahora de que todas mis "paridas" que aquí relato son de un inusitado interés social para las personas, las familias y la sociedad en general. Trataré pues, de dar respuesta a las inquietudes y exigencias del Pueblo Español, atendiendo a esa situación de dependencia, fomentando la igualdad real, apostando por la plena integración, dirigida para todos, sin distinción de clases, salvo a los odiados guiris, de manera que mejore el modelo social desde una perspectiva avanzada y solida. Porque este es mi compromiso desde ahora con la ciudadanía. La pretensión de acercar este blog a la sociedad, para que se consolide como una herramienta accesible para informar y solucionar los problemas de todas las personas que se encuentren en potencial situación de protección, a excepción de la Asociación de Artríticos Severos, quienes, por mucho que yo me esfuerce, jamas conseguirán andar 25 kms. lo que es una etapa media y fácil del Camino.
Lo cual juro por mi honor, y si lo lograre que Dios me lo premie, y si no... me lo demande.

domingo, 19 de octubre de 2008

Aniversario (y II)

Y siguiendo con lo que decía ayer, puesto a echar la vista atrás, repaso todas las entradas hasta la fecha, antes de llevarlas a la copistería para que me las encuadernen y formar así un pequeño libro que guardar, y me harto de reir con algunas ocurrencias que tuve en su momento:
Como aquella etapa de bajada hacia Triacastela, cuando me senté junto a unas ortigas contemplando el Alto del Poio, pasándome la siguiente media hora rascándome a conciencia por las dichosas plantitas.
El chorreo que recibí por el cura de Santiago cuando haciendo cuentas le dije en el confesionario que hacía mas de 10 años que no confesaba... o la posterior negociación con el Altísimo a propósito del rezo de la Salve que ya tenía olvidada.
Especialmente chocante la entrada de los míticos percebes. Exageré lo mio al relatarlo, pero en síntesis fue exactamente lo que ocurrió, y salvé los dientes de puro milagro.
Me dio mucho juego durante días el meterme diaria y despiadadamente con los dos canarios. Ahí si que no exageré ni un ápice, pues menudos elementos estaban hechos aquellos dos. Tampoco olvidemos mi particular inquina hacia los extranjeros y los males despertares que ocasionan... un aspecto mas del Camino aunque no sea de los mas reseñables ni positivos.
O que decir de aquellos "apretones"... el mio en plena Tierra de Campos, y concretamente en aquel inenarrable aseo al borde del camino en Villarmenteros... o el episodio de Rafa, nuestro Vecino de Abajo, recién acabada la bajada del Alto del Perdón en Navarra. La gracia de "haberse sentido ultrajado" no es mía, sino suya, y a mi solo me queda el dudoso honor o inconveniencia de haberlo contado.
Y así, infinidad de anécdotas que he ido relatando. Momentos simpáticos... momentos duros. Camino a lo largo de 800 kilómetros y de los que no me arrepiento haber vivido.
Y con ello, de resultas, este blog, al que muchos amigos se han acercado, y espero sigan haciendo mientras yo tenga tema, para conocer mis propias experiencias e incluso para verse retratados por mi cuando coincidimos en la ruta. Ha servido incluso para que varios de ellos tuvieran ocasión de rememorar sus propias vivencias por los mismos lugares que yo describía.
De ahí la siempre grata presencia con sus comentarios del propio Rafa de Almería, de MªCarmen, que con su seguimiento y mordaces ocurrencias han sido, y son, pilar fundamental de mi bitácora.
Porque sin ellos, sin los amigos como Gambin y Nora, sin las esporádicas apariciones de MªDolores, incluso de algún visitante anónimo que dejo algunas letras en el recuadro, muy posiblemente la continuidad del blog se hubiera visto en peligro.
Al cumplir ayer un año este blog, hay que decir que sois vosotros, con vuestro apoyo en forma de comentarios y la seguridad de teneros detrás, incluso de los que solo se limitan a leer sin mas, quienes habéis conseguido esa continuidad con la cita diaria.
Por ello, hoy quiero agradeceros a todos, comentaristas o solo lectores, vuestro apoyo incondicional y vuestros ánimos, en la seguridad de que esto no sería nada, o algo bien distinto, sin vosotros. Una especie de brindis por tener tan buenos amigos.


DE NUEVO GRACIAS, A TODOS.

sábado, 18 de octubre de 2008

Un año de Blog (I)

Hoy 18 de Octubre mi blog cumple un año de vida.
Aquel 18 de Octubre de 2007 me inicié en "esto" a instancia de nuestro amigo Rafa Gambin. Hay que ver como ha ido evolucionando esto desde aquel primer acercamiento. Aquella primera entrada fue realmente corta y sin foto. Estas llegarían mas tarde animado de nuevo por Rafa que quería mas vistosidad en la página, a imagen y semejanza de su propio blog del cual, este sigue a años luz pues el innova y experimenta constantemente para deleite de todos los que nos acercamos casi diariamente.
Mas tarde se fue complementando con nuevas cosillas... la foto del abrazo, la frase del viernes para toda la semana, la presentación de fotografías, etc...
La cosa al principio no fue fácil. Multitud de fallos informáticos, la mayoría debidos a mi bisoñés y falta de talento para esto de la informática, mas de una vez me supusieron tener que volver a escribir toda la entrada de nuevo desde el inicio, al perderse en el ciberespacio.
También los rollos que suelto, que al principio eran cortos, comedidos; una vez tomada confianza, y ante las visitas y lecturas de los amigos, dio pie a auténticos testamentos.
Pero lo que no ha cambiado ni un ápice es el tema de mis Caminos de Santiago. De esas peripecias o experiencias atesoradas a lo largo de una sola semana pero durante 5 años.
Tampoco ha cambiado esa cita diaria con mis lectores, en una especie de obsesión por cumplir con una obligación auto impuesta, que mas de una vez me ha supuesto un estrés añadido por cumplir con la promesa hecha, al principio, de una entrada diaria a pesar de trabajo, obligaciones, o simple falta de inspiración.
El escribir diariamente, o casi, pues me aficioné a tomar los lunes como "descanso del personal", no es cosa fácil... puedo asegurarlo. Me ha servido sin embargo para apreciar o ver con otra perspectiva el trabajo de tantos periodistas, con sus crónicas o columnas de opinión diarias, a los que anteriormente no daba el valor o el merito debido a su trabajo. De acuerdo que para ellos es eso, trabajo, y se ganan la vida de esa manera. Pero he comprobado en carne propia el vértigo, la zozobra, de la falta de gana o inspiración que muchas veces llega de manera inesperada, y el agobio que puede llegar a producir.
Ese mismo agobio que vengo notando ultimamente al ver que mis aventuras pronto llegaran a su fin, una vez acabe con el relato del tramo de este ultimo año 2008... y las dudas, que asaltan, sobre la posible continuidad del mismo blog.
Algo deberé hacer, y pronto, pues la ilusión de iniciar el día con mi entrada en la bitácora es fuerte. Así como la alegría de recibir cualquier comentario de mis amigos y seguidores, que es aun mas grande. Porque para mi sirve de contacto, sino físico, si intelectual o espiritual con todos ellos. Como un nexo nuevo que enriquese la amistad y el cariño que siento por "mi gente"... por mis amigos.
Continuará mañana....

viernes, 17 de octubre de 2008

Tarde bien aprovechada

Ya solos y mas relajados, hicimos tiempo paseando por un mercadillo en la Plaza Mayor, donde entre otras curiosidades, vimos y fotografiamos varios puestos de productos alimentarios leoneses, entre ellos las ricas cecinas, momento que aproveché para preguntar a un tendero y así salir de dudas, por la posibilidad de que hubiera cecina de carne de burro o mula. Me dijo que posiblemente en la antigüedad así se hiciera, pero que hoy en día era exclusivamente de vaca. Que solo en algunos pueblos, y en primavera, tenían costumbre hacerla de chivo como especialidad local.
La comida, como no, de tapas. Pero esta vez conseguimos encontrar un local en que la especialidad era la morcilla leonesa. Calentita, desmigada, riquísima, lo que nos hizo pedirnos una ración mayor... y ya sin los vascos y su manía por los vinos, un par de coca colas con las que mitigar cierto toque picante que llevaba la exquisita morcilla.
De nuevo al hotel, a por el café y la siesta, para mas tarde encaminarnos andando hasta San Marcos en un paseo de aproximadamente 20 minutos, que nos llevo por las murallas romanas, y las Plazas del Espolón y de la Inmaculada.
Si León tenía del románico San Isidoro y del gótico la Catedral, del renacimiento también iban muy bien servidos con San Marcos. Con las pintas de peregrinos que llevábamos, sobre todo yo con mis chanclas de gomas y los esparadrapos que me asomaban por los pies, y con todo el morro del mundo nos metimos a curiosear en la recepción del lujoso Parador. Desentonábamos entre los clientes del hotel y los invitados a las bodas de postín, pero nosotros ahí, sacando fotos y abriendo la boca espantados ante los precios del restaurante... ! Oiga, ¿es que aquí no tienen menú del peregrino a 6 € como en todos los sitios? ! ... y con gesto torero salimos a admirar el exterior, donde la emprendí, fotografía va, fotografía viene, con todos los medallones de las diferentes ciudades del Camino de Santiago que había en los jardines.
Tras reposar junto a la estatua del peregrino descalzado, que parece dormitar frente al Parador, y que despide a los peregrinos cuando dejan la capital, decidimos visitar la iglesia y el Museo provincial, pero una nueva boda nos impidió hacerlo a nuestras anchas, ya que claustro y varias salas, las mas importantes, estaban cerradas al publico, conformándonos con una rápida visita a dos de ellas, en las que había algunos restos arqueológicos de la época romana, y en otra infinidad de retratos de antiguos Maestres de la Orden de Santiago.
Bordeando el Paseo junto al Bernesga, donde un par de pescadores echaban sus cañas, llegamos al de Papalaguinda y de allí, por la avenida de Ordoño II, con MD haciendo compras a destajo volvimos hasta las inmediaciones de la iglesia de San Marcelo.
Empezaba a anochecer, y de nuevo al barrio de las tapas. Y aunque le habíamos cogido el gusto a eso tapear, para esa ocasión nos encaminamos al Bar Latino, donde me puse a pedir raciones de embutidos leoneses, morcilla de esa picante, calamares a la romana, una tabla de quesos... Menos mal que el camarero no quiso hacernos sangre... y recortó mi comanda dejándola en solo embutidos y calamares. Nosotros, acostumbrados a la presentación de los calamares en nuestra tierra, en forma de aritos, nos las vimos y nos las deseamos para poder acabar con aquella fuente de calamares, cuyas rodajas eran de al menos 3 dedos de gruesas... y faltaba por llegar la fuente de embutidos... !! Una verdadera exageración. Como para acabar con el hambre en el mundo ¡¡ Hasta tal punto eran las raciones, que empaquetamos en servilletas gran parte de la cecina, el jamón y el lomo embuchado y nos lo llevamos para los bocadillos del día siguiente en el tren de regreso a Alicante, dejando varias rodajas de salchichón y chorizo pues ya no podíamos comer mas. Por cierto, aquella pantagruélica cena juntamente con las bebidas, solo costo 23 €.
Pesados e inflamados volvimos al hotel, pero realmente satisfechos por todo lo visto y disfrutado aquella jornada. Y aun nos quedaban algunas horas al día siguiente, domingo, hasta la hora del regreso.

jueves, 16 de octubre de 2008

Visita turística por León

Cama mullida, calefacción ambiental, cómoda ducha, incluso televisor al pie de la cama, el no tener que salir a cubrir una nueva etapa... todo lo necesario para que retozáramos a nuestras anchas, olvidándonos de que habíamos quedado con Javier para desayunar. Por segundo día consecutivo el vasco se había hartado de esperarnos, aunque en esta ocasión, leyendo la prensa y tomando un café tras otro. Esperanza había partido hacia Madrid sobre las 7 de la mañana, y el había aprovechado para comprar un billete para San Sebastián que salía a las 3 de la tarde.
A las 10 ya estábamos en la Catedral con la intención de no perdernos detalle, y ya con el libro de Edificios Singulares comprado, así como la entrada al Museo Catedralicio. De la exaustiva visita al museo que hicimos lo que mas me impresionó fueron las mas de 50 tallas románicas que albergaba una de las salas. Vírgenes con niño, Cristos, Santos diversos y otros personajes religiosos en la que era la mayor colección de Arte Románico de España. Durante mas de hora y media, siempre con una experta guía a nuestro lado, fuimos recorriendo sala tras sala haciéndose difícil recordar en detalle todo lo que allí había expuesto. Mas tarde los tres nos demoramos paseando por el Claustro renacentista y fotografiándonos junto a sarcófagos de obispos, restos de pináculos de las torres o junto a la Puerta de la Virgen del Dado, sobre la que existe una leyenda relacionada con un soldado de los Tercios de Flandes.
De nuevo en el interior de la iglesia, un rápido rezo en la Capilla de la Virgen del Camino en la que unos ingleses oían misa en su idioma, una ojeada a la vecina capilla de San Andrés, para acto seguido emprenderla con la contemplación de los espectaculares 1.760 metros cuadrados de vidrieras que hacen de esta Catedral una de las mas famosas del mundo. Los rosetones sobre sus puertas y todas aquellas ventanas recubiertas de vidrios emplomados con infinidad de motivos y figuras, con el sol entrando por ellas realzando sus infinitos y variados colores, nos dejaron completamente extasiados. El Altar Mayor y la impresionante sillería del Coro también merecieron nuestra admiración y nuestras fotos mientras paseabamos por las capillas de la girola y del resto de las naves, lo que nos llevó otra hora, con lo que decidimos marchar para ver otras cosas en atención a Javier que disponía de menos tiempo. Sin embargo ante la triple portada de la fachada principal, que aunque en obras como otras partes de la enorme seo, nos permitió observar su riqueza artística.
Un rápido almuerzo en el cercano Café León, mientras MD realizaba unas compras, y de nuevo hasta la Plaza de San Marcelo donde tomamos el tren turístico, que nos llevó hasta las proximidades de nuestro hotel, para pasar por las murallas romanas, la Puerta de Don Pelayo, la Basilica de San Isidoro, el Palacio de Congresos junto al Parador de San Marcos, y a traves del Paseo de la Condesa de Sagasta y los Jardines de Papalaguinda, bordeando el Río Bernesga, volver hasta el lugar de origen, en un recorrido de mas de una hora, sin paradas, pero con interesantes comentarios por parte de una joven guía.
Fue un acierto el haber tomado aquel simpático trenecito, ya que una vez acabado y bien orientados, decidimos ir andando de nuevo hasta San Isidoro. Pero al llegar, tuvimos la mala suerte de encontrarnos con una de las numerosas bodas que aquel sábado de septiembre se celebraban por todo León, con lo que la visita exaustiva que pretendíamos quedó resumida a una corta plegaria, un liviano vistazo al entorno y de nuevo a la calle, donde esta vez sí, nos recreamos con las románicas Puertas del Cordero, de acceso cotidiano a la iglesia, y la del Perdón, reservada a los peregrinos a Santiago pero solo en año Santo. El Panteón de los reyes leoneses, las esplendidas obras de arte y el famoso Tesoro de León, que albergaba la Basilica, hubimos de conformarnos con verlos en fotografías en el nuevo libro que compré y dejar esta visita para una nueva ocasión.
Quedaba aun suficiente tiempo para la hora de la comida, pero Javier con ganas de acabar cuanto antes con ese tramite, y tener tiempo de sobra para tomar su tren, nos llevó a dirigirnos hacia el Barrio Húmedo, no sin antes cursar visita al edificio del Ayuntamiento, y a la plazoleta que había delante, donde unos planos a escala y emplomados, no solo daban una imagen de la capital moderna, sino de como era en tiempos de la romana Legio Septima que se acuartelaba en la zona y también de como era la ciudad en los siglos XV y XVI.
Barrio Húmedo... y vinos, cecina, jamón y lomo. Aunque nosotros dos solo picamos alguna cosilla por acompañar al amigo vasco que estaba haciendo su comida antes de partir hasta Donosti.
Acabado el corto almuerzo, la despedida de Javier, y los votos y promesas de volver a repetir juntos el tramo del año siguiente. Y como empezaré a relatar en proximas fechas, cumplimos la promesa ya que de León al Cebreiro de nuevo caminé con mis dos compañeros donostiarras.

miércoles, 15 de octubre de 2008

A la mierda las botas

Y lo primero que hice en León, después de una esplendida ducha en el hotel, fue deshacerme de las jodidas botas que me habían martirizado durante una semana y a lo largo de mas de 150 kms. Lógicamente, este acto hubo de inmortalizarse con la respectiva fotografía, y ahí os la dejo para constancia gráfica del sublime momento.
Y en segundo lugar invitar a mis compañeros de viaje y a MªDolores a comer en el restaurante del hotel. No es que yo me caracterize por invitar mucho a la gente. Soy mas bien del tipo "agarrao" pero a veces tengo esos ramalazos, y dado que mi jefe me había encargado expresamente que me lo pasara bien en mis vacaciones, para lo cual me entregó, a modo de aguinaldo, una buena cantidad de dinero, cosa rara en él, ya que tampoco se "caracteriza", me estiré con gesto magnánimo, y ofrecí a mis acompañantes una suculenta comida a base de rollitos de cecina con relleno de foie y unos escalopines al cabrales, regados con un Lambrusco rosado que no pegaba nada pero debía estar en oferta, y de postre una tulipa de helado de frutas del bosque, para rezarcirme de la falta de vegetación y arboles en aquel tramo del camino por las inmundas y malsanas Tierras de Campos.
Tras la consiguiente tertulia ante los cafés, que también financié yo, tocaba siesta. Quedamos en volver a vernos sobre las 6 de la tarde, pero poco rato después Esperanza vino a vernos, fastidiándonos la "siesta" para decirnos que un hermano suyo andaba muriéndose en Madrid, y que iba a la estación a buscar billete de tren.
A las seis de la tarde, primera toma de contacto con la Pulchra leonina, con sus renombradas vidrieras, su rosetón y sus esbeltas columnas. Tomamos nota de los horarios de visitas al Museo catedralicio para el día siguiente y como las señoras, Esperanza y Javier habían vuelto, deseaban ir de tiendas y de compras de souvenirs por la calle Ancha, hasta allá que nos fuimos, recorriéndola entera hasta la Casa de Gaudí, con su estatua de San Jordi y el dragón y su multitud de ventanas achaflanadas y el Palacio de los Guzmanes hoy reconvertido en sede de la Diputación provincial. Tras larga cola detrás de toda clase de guiris, fotos con la imagen en bronce del genial arquitecto catalán que impávido observaba su magna obra leonesa en un banco de la plaza.
Y de nuevo Ancha para arriba, en busca del Barrio Húmedo donde cenar de tapas. En cada tugurio en el que entrabamos, vinitos de Rueda, de Rioja, mostos variados... y las consiguientes tapas... que si patatas picantes, que si cecina, que si langostino... vamos a aquel que dan morcilla leonesa... Nos pusimos ciegos de vinos, ya que a MD y a mi nos daba apuro pedir agua o coca cola, y como: Allá donde fueres, haz lo que vieres... acabamos mas mareados que unos palomos cojos por la falta de costumbre de beber vino, pero eso sí, mas contentos que unas castañuelas por vivir aquel ambientazo que se respiraba, aquel viernes noche, en aquella zona de la ciudad.
Paseo por la Plaza Mayor, que de noche e iluminada tenuemente le daba un inmejorable aspecto, y de allí buscando el hotel, nueva pasada por la Catedral, que en nocturno y con todos sus focos encendidos, tenía otra imagen totalmente distinta a la plena luz del sol. Realmente maravilloso y uno de esos momentos inolvidables.
Despedida de Esperanza que partía a la mañana siguiente, a primera hora, para estar junto a su hermano y a la habitación para descansar. Aunque a las dos de la madrugada, una familia llena de niños que golpearon puertas, rieron, gritaron y molestaron mas que los guiris de los albergues, nos despertaron. Va a ser que no hay nada mejor que estar en la propia casa... fue mi ultimo pensamiento antes de volverme a dormir todo cabreado e invocando al Rey Herodes.

martes, 14 de octubre de 2008

Hasta León del tirón

Quedamos en que MD marchó en cabeza, y adelantando por la derecha a todo el que se le ponía a tiro. ¿Qué? ¿Que no...? Ahí tenéis la fotografía para ver que nos sacó a todos la suficiente ventaja como para sentirnos avergonzados.
Una vez arriba, aun tuvimos tiempo de caminar algún trecho cogidos de la mano, como dos tortolitos en fin de semana hasta que por fin nos alcanzó la pareja vasca, justo cuando dejábamos atrás un cementerio y empezábamos a transitar por una zona vallada, en la que los peregrinos se entretenían en colocar cruces con ramas y palos. Luego una rotonda que daba inicio a un polígono industrial de lo mas feo. Talleres, almacenes y concesionarios de automoviles junto a una autovía de salida de la capital. En un momento dado la flecha amarilla nos llevó directamente a la carretera. Durante 5 años he transitado por el Camino de Santiago, y en numerosas ocasiones ha habido que cruzar carreteras mas o menos peligrosas. Pero aquel cruce de autovía a la entrada de León fue lo mas demencial que me he encontrado. La velocidad de los coches; ni una misera isleta en mitad de la calzada para recuperarte del susto; y de nuevo había que atravesar los dos carriles siguientes en los que los coches tras superar un cambio de rasante se embalaban justo a nuestro paso. Que un camino milenario tuviera que pasar por semejante lugar, ante la desidia de los encargados de carreteras que no hubieran previsto un paso mas adecuado para la ingente cantidad de peregrinos que a diario debían transitar por él, clamaba al cielo. Y sin duda la Red general de Carreteras, debía contar con él, con el cielo, y con que el Señor y su Apóstol velaran por que no hubiera accidentes en aquel punto, haciéndoles hacer horas extras.
El caso es que nosotros también salimos indemnes, y algo mas adelante, esta vez sí, una pasarela sobre un nuevo enlace de la autovía nos dejó al otro lado sin mayores sobresaltos. Desde allí tuvimos una fugaz vista de las agujas y torres de la Catedral. Estábamos llegando al final de la etapa y del tramo de aquel año.
Aquello tenía todas las trazas de ser el comienzo de Puente Castro, algo así como un barrio periferico de la capital, y Esperanza que desde hacia horas arrastraba pan y comestibles decidió que debíamos almorzar allí mismo, aprovechando que en la avenida que se nos ofrecía a la vista había numerosos bancos, pero todos ocupados por peregrinos extranjeros que habían tenido la misma idea que nosotros. Al llegar al cuarto vimos como un matrimonio francés acababa su almuerzo. Y justo cuando llegábamos a su altura, yo que iba en cabeza vi como la francesa se llevaba a la boca el ultimo pedacito de su bocata. Fue una visión como a cámara lenta... el pan iba hacia la boca abierta... pero en la punta del pan una abeja iba también para adentro sin que la gabacha se diera cuenta. No fui lo suficientemente rápido para dar la voz de alarma y cuando lo hice ya aquella estaba masticando. Los franceses se quedaron mirándome entre extrañados y enfadados por el grito que dí. Pero no llegaron a reaccionar ni a entender los que yo les decía en mi mas puro francés... los ojos de la francesa parecieron de pronto salirse de sus órbitas cuando la avispa, para salir del aprieto, picó el interior de la boca a la señora. Escupió inmediatamente el bocado con enormes muestras de dolor... la avispa de nuevo libre se sacudió las patas y echó a volar tan campante y todos nos quedamos allí expectantes. La cosa no pintaba nada bien. Mas bien me pareció en un principio que para aquella pareja había acabado su periplo por el "Chemain de Saint Jacques" como les gusta a ellos llamarlo. Les aconsejamos que tomaran un taxi sin tardanza y acudieran a un hospital, consejo que tomaron rápidamente, marchándose y perdiéndose agradecidos. Con lo que por la desgracia ajena, conseguimos un banco perfecto para dedicarnos a lo nuestro... el almuerzo.
Cuando acabamos de comer, todos muy atentos a lo que nos llevábamos a la boca, no fuera que la avispa aún sintiera ganas de juerga, continuamos nuestro caminar, y a los pocos metros MD vio la parada de un autobús urbano, y recordando que la noche anterior ella y Esperanza había hablado de evitarse las entrada a la capital, siempre molesta y aburrida, ni corta ni perezosa, mas bien como una avezada peregrina que se las sabe todas, preguntó a una señora que esperaba el bus, si alguna linea de las que paraban allí, iba cerca de la Catedral. Precisamente el bus que llegaba hasta la plaza de Santo Domingo, cerca de la Calle Ancha y por tanto al mismo centro de León, aparecía detrás de una esquina. Javier y yo decidimos continuar a pie y en un visto y no visto, nuestras dos señoras nos decían adiós por la ventanilla desde sus cómodos asientos.
El vasco y yo continuamos cansinamente, primero cruzando el cauce seco del Río Torio, luego atravesando una zona en expansión urbanística con innumerables obras de edificio de viviendas, unos cruces de carreteras, y por fin llegada a la Plaza de Santa Ana, donde yo me encontré tirado en el suelo un sudado sombrero de peregrino, con una flecha amarilla bordada en un lateral, que cargué en mi mochila y nos fuimos adentrando en el casco antiguo de León por la Rua, calle de notable sabor peregrino. Visitamos el albergue de las Carbajalas donde sellamos y vimos la iglesia de Santa María del Mercado, y pronto alcanzamos la calle Ancha donde desembocamos en la Plaza de Regla y tuvimos a la vista la impresionante y bellísima Catedral.
Entre la idea de visitar la Catedral... y el quitarme por fin las jodidas botas... elegí la segunda opción y raudos fuimos hasta El Infantas de León, nuestro hotel, dejando visitas turísticas para la tarde, ya todos juntos.

domingo, 12 de octubre de 2008

SEX BOMB

Tom Jones

Parece que Tom Jones, el cantante gales, vuelve a la actualidad, vuelve al "candelabro" como decía aquella. Mitico por la popularidad alcanzada por sus canciones y una carrera que se dilata desde los comienzos de los años 60 ininterrumpidamente. Su pose de "macho" y su potente voz causaban estragos entre las chicas, y mas de uno intentaba imitar en las discotecas sus ritmos y sensuales contorciones de caderas. Hasta tuvimos un chiste de él y la posibilidad de que emparentara con Franco, para que sus nietos se llamaran PacoJonesFranco... ¿lo recuerdan?
Estaremos pendientes de su nuevo disco. Los viejos rockeros nunca mueren, y Tom Jones es muestra de ello.

sábado, 11 de octubre de 2008

EL GUSANO DEL MEZCAL

Libro de Miguel Sandín, escrito en 2.008 y editado por EDEBE, con 320 paginas.
Cada cierto tiempo, demasiado a veces, te cae entra la manos una novela que te deja anonadado por su calidad, haciendo que todo lo leído anteriormente quede en pura bazofia.
Nunca me he fiado de las reseñas que aparecen en la solapas de los libros, si acaso, las que sirven como presentación de su autor. Cuando hace un par de semanas mis amigos Alfonso y Berin me prestaron una pila de libros para que leyera e hiciera con su lectura las criticas de los sábados en el blog, por tanto la de hoy les va dedicada con mi cariño y amistad, no me dejé llevar por la euforia a la vista de lo que publicitaba en la contraportada.
Pero hete aquí que hoy, recién terminada su lectura, que me ha llevado pocos días dado que a las pocas paginas quedé seriamente enganchado y ya no hubo forma de soltarlo, he vuelto a mirarla, y no puedo estar mas de acuerdo con ella. Dice así: "Entrar en la lectura de esta obra es una autentica borrachera de mezcal o como diría su protagonista... pues que te vas a tomar unos buches conmigo, güey... qué si no... Por fin tengo una buena historia que contar, nada menos que la gran novela del siglo XXI."
No creo sin embargo que El Gusano del Mezcal sea la esperada culminación literaria de este siglo que acabamos de iniciar pero sí que, aun sin ser bebedor, a lo largo de la novela uno llega a sentir lo maravilloso que pudiera ser brindar, aunque te tocara a ti engullir el dichoso gusano, con este increíble personaje, en fase terminal e intentando remediar las faltas de toda una vida. Ser participe de esos momentos tan entrañables que narra la novela.
Esta, tal y como también reza en su solapa, "te sacude desde las tripas con su humanidad. Te cautiva con una intriga sutil que no te deja hasta el mismo final. Sorprendente."
Si, sorprendente, ya que con este titulo de un autor poco o nada conocido nada especial se esperaba, y sin embargo, poco a poco te va cautivando, sin giros espectaculares ni complicadas tramas, solo con eso... humanidad. De manera que te llega a causar tristeza, si no dolor, que el libro acabe.
Gracias por tanto a Berin y Alfonso por darme la oportunidad de pasar unos días enganchado a la lectura de uno de los mejores libros de los últimos tiempos, que como decía el anuncio... posiblemente... una de las mejores novelas del siglo XXI.

viernes, 10 de octubre de 2008

Se acabó el chiste

Como ya dije, uno de mis mejores chistes para disculpar la ausencia de MªDolores en el Camino por no acompañarme, era decir que no había peluquerías de señoras de calidad a lo largo de la ruta. Chiste que siempre ha cabreado y... de qué manera a MD. De acuerdo que era un tanto cruel y daba una imagen equivocada de como es ella realmente... mucho mas sencilla de lo que hacia imaginar mi pequeña broma. Pero a mi aquello me daba mucho juego y conseguía facilmente la sonrisa de mis interlocutores, dejando la cosa así, sin entrar mas en profundidad o explicaciones a la pregunta. Pero no habíamos hecho mas que iniciar de nuevo la marcha, cuando de pronto... !! Apareció ¡¡ !! Una peluquería de señoras en plena ruta ¡¡
La foto no se hizo esperar. La ocasión lo requería, y allí que posó sonriendo MD, aunque rezongando por lo bajo no sé que cosas que me iba a hacer en cuanto tuviera oportunidad. Me la jugué, lo reconozco. Como también me la estoy jugando ahora por incluir la famosa foto, pero ahí queda, con la seguridad de que no podré ya nunca mas utilizar el chistecillo, ya que MD me acompañaba, como una peregrina mas, por el Camino de Santiago.
Salida de Puente Villarente y sendero pedregoso y polvoriento, aunque cerca debía existir alguna acequia de riego o poza, ya que unas enormes nubes de mosquitos nos rodeo de inmediato, acompañándonos durante un buen trecho en el que casi tuvimos que correr para deshacernos de los molestos bichejos. Las noticias vuelan (como las moscas y los mosquitos) pensé. ¿Será acaso que se ha corrido la voz de que asesiné sin piedad a un montón de moscas el día anterior y esta es su forma de vengarse?
Pasado el trance sin piquotazos, continuamos por aquel sendero, ya sin ropas de abrigo pues el sol calentaba lo suyo, hasta llegar a Arcajuelas, donde paramos en una bonita fuente de la que corría fresca agua. El hombre es el único animal que tropieza, no una, sino infinidad de veces, en la misma piedra y olvidando los buenos consejos atesorados en los anteriores días, bebimos todos y nos refrescamos. Menos mal que no hubo luego que lamentar efectos secundarios como en Terradillos en forma de dolores de tripa, porque hubiera sido para matarnos de puro tontos que eramos.
De Arcajuelas a Valdelafuente, el siguiente pueblo, no había mas de quinientos metros pero todos de subida, como anunciando la proximidad del Alto de Portillo, y cuando alcanzábamos sudorosos la primera calle, Javier se dio cuenta de que se había dejado su bordón en la fuente. Su palo era de avellano, conseguido el año anterior doscientos kilómetros mas atrás, en no sé que pueblo de Navarra o la Rioja, con que nuestro compañero volvió sus pasos hasta donde había olvidado su punto de apoyo mas querido, mientras que nosotros descansábamos sentados en la acera. En aquel punto fuimos alcanzados y rebasados por el grupo de gallegos, liderados por la jabata que se les había unido en Calzadilla. Venían cantando a pleno pulmón canciones de Nino Bravo, pero a la vista de un cartel tornaron la canción melódica por atronadores gritos de jubilo. El motivo: que el cartel anunciaba un bar en el que se servía sidra a gogó. Vistos y no vistos. Salieron del sendero y se dirigieron hacia la sidrería para seguir con la juerga que ya traían. Y les debió de ir bien, ya que nunca mas los volvimos a ver.
De nuevo con Javier, que acumulaba mil metros extras en sus piernas pero contento por recuperar su palo, iniciamos la salida del pueblo, para enseguida tener a la vista el Alto del Portillo, una pequeña y suave tachuela de apenas medio kilómetro pero de constante subida. Cada uno fue buscando su ritmo mas conveniente, pero los tres quedamos maravillados de la manera en que MD negocio las primeras rampas, y luego el resto de la subida. En cabeza, con paso decidido, casi con prisas... talmente como si fuera al trabajo y llegara tarde. Y es que... ! Así es mi chica ¡ Mu valiente... ! claro... como no fuma ¡

jueves, 9 de octubre de 2008

Gracias por ser mis amigos

Veo los comentarios de los dos últimos días... y me pongo así de
gordo de puro orgullo. Mis dos Rafaeles preferidos, (el otro es mi jefe... y solo es preferido los días 30 cuando me arrima el "sobre") me ponen por las nubes con sus comentarios. Cuatro frases espontáneas, dictadas por la amistad y por el cariño (sin mariconadas, ! eh ¡).
Pero de lo que realmente debería estar orgulloso es de haber podido conocer a estas dos personas, tan diferentes entre si, pero cada una, a su estilo, tan interesantes y mejores personas.

Y hoy, día de fiesta en la Comunidad Valenciana, en el que no pensaba escribir, me han hecho sin embargo reflexionar sobre la importancia de contar siempre con tan buenos amigos. Por tanto vaya para ellos, y para tantos otros que también me leen asiduamente y soportan mis paridas diarias, este pequeño homenaje en forma de foto en mi blog. Por ellos dos... por todos vosotros... GRACIAS POR SER MIS AMIGOS.
PD: Gracias por estar atento a mis faltas de ortografía. Yo de las tuyas hace tiempo que deje de darles importancia... son tantas y tan variadas. Y al Vecino de Abajo le diría que: no es que te estés quedando calvo, macho... es que toda la vida lo has sido. Eso, o que las entradas son enorme, como la Ría de Arousa.
... Pero amigos... eh.

Tranquilo majete

CELTAS CORTOS

Hoy estoy con morriña de las caminatas por Galicia, de sus paisajes, de sus bosques, incluso de su musica. Y nada mejor que una buena cancion de los Celtas Cortos. No es que sea una "muñeira" pero suena la musica de gaitas de fondo, tiene ritmo y ademas de una letra pegadiza tiene en "su mensaje" una coña muy "marinera".

miércoles, 8 de octubre de 2008

Desayuno en Puente Villarente

Dicen que las mañanitas de junio son buenas de dormir. Pues bueno, ... las de septiembre ya sin los odiosos guiris y acompañado de MªDolores, mas bien agarradito a ella, son todavía mejores. Se nos pegaron las sabanas a pesar de que la alarma del móvil había sonado a su hora, y cuando por fin salimos a la calle, ahí nos esperaba el matrimonio vasco para decirnos que no había ningún bar abierto para desayunar... y que la espera con el frío de la mañana no les estaba sentando nada bien. Por lo que iniciamos sin mas demora la etapa del día esperando desayunar en el primer lugar que se nos pusiera a tiro.
Cruzamos, cuando apenas amanecía, el Esla y nos internamos por un andadero paralelo a la transitada carretera hacia la capital. Saludamos y hablamos unos minutos con una peregrina canadiense sin detenernos, ya que el pararse hubiera supuesto darle oportunidades al gélido ambiente para acabar de congelarnos.
Apenas medio kilómetro recorrido y primera parada para que las señoras sacaran ropa de abrigo extra. El sol iba saliendo timidamente en el horizonte, a nuestras espaldas, pero no era suficiente para hacernos entrar en calor, además la humedad que desprendía el agua de un tumultuosos canal de riego a nuestro lado no contribuía a mejorar la cosa, ni tampoco las choperas y álamos que flanqueaban el sendero, que en otro momento del día hubieran sido ideales para disfrutar sus sombras, pero a aquella hora hacían mas mal que bien.
Una gasolinera al otro lado de la carretera nos hizo plantearnos el jugarnos la vida cruzándola para ver de poder tomar algo caliente, pues el trafico de coches de gente que marchaban al trabajo, sin duda a León, pero desechamos la opción ya que no parecía que allí hubiera lago comestible.
Pasaban de las ocho y media de la mañana cuando llegamos hasta Villamoros, pero aquello mas que pueblo era un pequeño conjunto de chalets, plantas bajas y una pequeña iglesia, con lo que no quedaba mas remedio que continuar hasta Puente Villarente.
A la entrada de aquel pueblo había un enorme mesón llamado Los Molinos, pero para nuestra desgracia cerrado a cal y canto. Cruzamos el enorme puente de piedra sobre el río Porma, y a los pocos metros vimos un bar, que además tenía albergue de peregrinos, llamado El Delfín Verde. Estaba claro que en esa región de España le ponían nombre a los sitios sin parase mucho a pensarlos, y si Las Delicias era dudoso y extraño, el susodicho delfín no aparecía por ningún sitio. Pero en el interior inmediatamente entramos en calor, y sentados en unos confortables butacones tapizados de color... verde (ya solo faltaba encontrar al delfín) esperamos que el camarero, un morito que parecía espabilado, pero no tanto como para soportar la avalancha de peregrinos que le habían caído encima, atinara a servirnos los cafés con leche y las tostadas con mermelada. Esperamos un montón, pero no nos importó ya que realmente estábamos a gusto, MD y Esperanza las que mas. Tras sellar nuestras credenciales, con un sello descomunal que ocupó 6 recuadros y acabó por llenármela definitivamente, procedimos a intentar despegar a Esperanza de la butaca, donde se había acomodado a placer y le contaba sus peripecias diarias en San Sebastián a MD, quien aguantaba el chaparrón verborreo con muestras de enorme estoicismo. Reiniciamos la marcha por la calle principal de Villarente, donde encontramos diversos bares mucho mejor surtidos que el del morito, pero sin los cómodos asientos. En uno de ellos, y como venía siendo habitual en ella, la vasca se empeñó en comprar unas barras de pan y algunos fiambres para el almuerzo. Yo por mi parte compré mi consabido paquete de Ducados y me escaqueé hasta la puerta, con la excusa de fumar un pitillo, esperando que no me tocara a mi acarrear con la nueva bolsa de vituallas. Solo habíamos recorrido hasta allí un tercio del camino del día, y no me apetecía hacer de porteador de la vasca. Javier, con mas paciencia que el Santo Job, tomó para sí la bolsa... y punto pelota.

martes, 7 de octubre de 2008

MD llega a Mansilla

MªDolores me llamó ya desde el taxi, camino de Mansilla. El tren había llegado a León a su hora y sin mas dilación acudía al lugar de reunión. Apenas veinte minutos después llegaba al hostal Las Delicias con una de sus mas espectaculares sonrisas que yo le recordaba. Los vascos y yo le dimos nuestra mejor bienvenida, y con buen criterio, tras los saludos de rigor, el matrimonio hizo mutis por el foro dejándole tiempo para asearse y descansar un rato, quedando en volver a vernos con ocasión de la cena.
Una vez en la habitación besé y medio estrujé a mi parienta, sabiendo que aquel momento era la consecución de un sueño que albergaba desde hacía tiempo, y que por fin la tenía conmigo haciendo, aunque solo fuera una, y de las mas cortas, el Camino de Santiago. Pero así, abrazándola, por el rabillo del ojo vi que el entierro de la mosca asesinada estaba en pleno apogeo y no menos de veinte moscas revoloteaban a sus anchas por la habitación, buscando a la viuda para darle el pésame. MD le restó importancia en aquel momento. Otro cosa sería a la hora de acostarnos...
Duchita rápida, cambio de ropas y enseguida a la calle para hacer una somera visita al pueblo. Primero a un par de iglesias donde, en una de ellas, una señora muy habladora nos dio una autentica disertación sobre las obras de arte que contenía la parroquia y sobre los Pasos de Semana Santa que procesionaban en el pueblo. Paseo por varias calles de la localidad hasta el puente sobre el Río Esla, que corría con mucha agua formando una pequeña isleta llena de chopos y maleza. Desde el puente se tenía una bonita vista de Mansilla de las Mulas al atardecer, con los restos de la antigua muralla y las torres-campanarios de sus iglesias. Una rápida ojeada al inicio del sendero que deberíamos andar a la mañana siguiente y una foto a un inscripción en un muro con la típica "Ultreia et suseia" de sentido animo al peregrino, para regresar hasta el albergue y enseñar a MªDolores donde dormían los caminantes, donde pasaban la tarde con sus tertulias y, un fallo garrafal a tenor de la cara de disgusto que puso, donde se duchaban también.
Aquello no era del agrado de la nueva peregrina. Ducharse en aquellas condiciones y con multitud de gente extraña... Este era uno de los puntos negros en la posibilidad de que algún día hiciera algo mas que una etapa... Eso, y el objeto de mis mejores bromas al respecto... que no había peluquerias en la ruta.
En el patio del albergue le fui presentando a algunos compañeros de fatigas, entre ellos y muy especialmente a Marco el brasileño y a Walter el americano, que con sus gestos comedidos y ceremoniosos, a punto estuvo de besarle la mano. Aquel simple gesto, aquel detalle, hizo olvidar a MD las oscuras duchas y aseos del lugar.
Para la cena, ya de nuevo con Javier y Esperanza, elegimos un pequeño restaurante junto al albergue que ofrecía muy variados menús de peregrino. Ambas parejas nos pusimos al día en cuanto a nuestras respectivas familias, conversación en la que Alvarito fue el tema principal ya que el chaval había caído especialmente bien a los donostiaras con ocasión de su visita a Alicante el año anterior, y al que miman enviándole al menos una vez al año algún paquete postal con infinidad de pequeños gadgets, bolígrafos, libretitas que recoge Esperanza en su trabajo del Hospital o camisetas que directamente le compra cuando viaja a Chicago o Nueva York para ver a la hija que tiene trabajando allí.
Tras la larga tertulia que siguió a la cena, nos fuimos despidiendo y quedando para las 7,30 de la mañana hora en que nos habían dicho que abría el bar para los desayunos. Entramos en la habitación y la siguiente media hora la dedicamos a espantar moscas, a espachurrar a una cuantas y finalmente conseguir arrinconar a los dos ultimas en el cuarto de baño cerrando la puerta a la carrera. El ejercicio que nos supuso disolver la manifestación de duelo de aquellos asquerosos e impertinentes insectos nos dejó baldados, con lo que nos acostamos viendo el partido de España en el Eurobasket de Madrid 2007, en la que los Gasol y compañía dieron un pequeño repaso a la otrora poderosa Rusia... unos días después, y precisamente en la Final, los rusos nos dieron el disgusto padre ganándonos y relegándonos a un segundo puesto, cuando todas las apuestas indicaban lo contrario. No pudo ser.
Cerca de las 11 de la noche eran cuando apagábamos las luces, para darnos cuenta de inmediato que nos habíamos dejado una mosca sin espantar. Nuevo safari, nuevos lanzamientos de calcetines y camisetas hasta acabar con ella, y esta vez si, conseguir el reparador sueño y tomar fuerzas para la etapa del día siguiente.

sábado, 4 de octubre de 2008

Clave Gaudí

Escrita en 2.007 por los periodistas catalanes Esteban Martin y Andreu Carranza, esta novela de 430 paginas tiene todos los ingredientes para hacerla parecerse a cientos de otras obras similares: salto atrás en el tiempo para situarnos en una época remota en la que el tesoro o elemento excepcional hará cambiar el mundo tal y como lo conocemos (normalmente haciendo tambalear a la Iglesia Católica); el ya trillado contacto con los archiconocidos Templarios, su legendario tesoro o sus esotéricos conocimientos y poder; nuevo salto hasta nuestros días con el, o mejor aún, pareja protagonista, que inesperadamente son puestos sobre la pista del mayor descubrimiento de la Historia (casi siempre, quien les da las primeras claves acaba muriendo cruelmente asesinado); e invariablemente una secta masónica que guarda el secreto perpetuándose sus miembros en el tiempo, y que pondrán en grave peligro la vida de nuestros héroes.
Y nada de esto falta en "Clave Gaudí". Pero lo que la hace diferente, incluso simpática su lectura a nuestros ojos, es que toda la trama se desarrolla en Barcelona, ciudad que a los españoles nos cae bien cerca y conocemos; y que la acción tenga su "piedra angular", y nunca mejor dicho, en la figura del genial arquitecto catalán.
Novelando buena parte de su vida, desde su nacimiento en un pueblo de Tarragona a finales del XIX, hasta su muerte, atropellado por un tranvía en 1.926, hace un exaustivo recorrido por los emblemáticos edificios que dejó para la posteridad en la Ciudad Condal, y sobre todo en su obra cumbre, La Sagrada Familia, la catedral de los pobres.
Así, y dado que entre los muros y fachadas de las pintorescas casas creadas por este maestro, quien a partir de la naturaleza... de los arboles, las nubes, las hojas... naturaleza en la que no existe la linea recta, acabó concibiendo su famoso concepto de arquitectura orgánica.
Con ello el libro se convierte frecuentemente en un paseo por la Barcelona de Gaudí, donde su particular simbología e infinidad de signos que dejo esculpidos, va dando las pistas para desentrañar el rompecabezas.
Vamos conociendo pues, aspectos de la vida del prohombre, aspectos sociales de esa convulsa época, con la dictadura de Primo de Ribera, desembocando en los alborotos sindicalistas de la Semana Trágica, o el resto de las otras inmortales obras del artista, como el Parque Güell con su casa encantada, La Pedrera, las Casas Vicents y Batlló o el Palacio Güell, y todo ello es siempre de agradecer, pues además de entretener da un toque de cultura a quien lo lee. Incluso a la novela, le da tiempo a dar otro salto atrás en uno de sus capítulos y situarnos en plena Guerras Carlistas, una época difusa y poco conocida. De nuevo de agradecer.
El interés por la acción que va narrando no decae en ningún momento, entremezclando sabiamente los aspectos antes referidos con toques de amor, suspense, violencia y aventura; con Barcelona y sus calles siempre como telón de fondo. Y así consigue llegar hasta el final, donde como siempre en este tipo de libros, y dado que nada cambia bajo el sol, salvo que la Sagrada Familia se venga abajo por la obras subterráneas del Metro y el AVE, el desenlace ha de ser invariablemente tomado por los pelos, con un final deslavazado e indefinido, pues es difícil que le mundo se venga abajo, por mucho que se empeñen templarios, masones, satanistas, hombres Ménsula o Arboles de Moria.
Pero aún así vale la pena adentrase en esta entretenida obra, pues no defrauda a pesar de las premisas antes señaladas, incluso si uno ya ha leído ese centenar de libros parecidos y todo le es previsible de antemano.

viernes, 3 de octubre de 2008

Una Legua hasta Mansilla

El almuerzo, que consistió en la susodicha tortilla, y un plato colmado de tomates trinchados con cebollitas tiernas, efectivamente me dejo con cara de satisfacción tal y como apunta el Vecino de Abajo. William, que era americano pero no tonto, se apuntó a la fiesta. En una mesa cercana se sentaron el grupo de gallegos con los que habíamos dormido en Carrión. A este grupo se había unido un italiano y una muchacha, una autentica jabata, que le había dado el toque femenino a la peña... y de que manera, pues todos intentaban demostrarle lo graciosos que eran como pavos en celo. Junto a ellos, se sentaron el matrimonio palentino y los dos zamoranos. Estábamos todos... y apareció la madre superiora en forma de vejete con boina raída y pitillito en los labios, que para animarnos nos dijo que ya lo teníamos hecho y que a Mansilla... en media hora.
Eso sería él... de joven y con la "amoto", porque nada mas salir de Reliegos encontramos un cartel que indicaba una "Legua a Mansilla" y aunque yo no esté muy ducho en ese tipo de mediciones, hoy ya solo de uso pueblerino, me barruntaba que debían ser alrededor de 5 Kms. o lo que es lo mismo una horita larga de camino. Lo que me pasó en esa larga legua se vía venir, y la relajación del almuerzo tras los muchos kilómetros andados, la opípara comida, la galgana que entra tras ello, el engaño del jodido vejete de Reliegos... me produjeron una pájara del 12 y fue un verdadero suplicio el volver a caminar. A eso hubo que añadirle que a Esperanza el descanso le produjo el efecto inverso que a mi, y salió andando con ganas enormes de hablar y hablar.
Conseguí zafarme como pude, encasquetándosela a William y andando por el asfalto de la concurrida carretera. Aquella le contó con pelos y señales las maravillas académicas de sus tres hijos (todos en Deusto), y las competiciones de traineras del País Vasco. Ya quisieran en el As o en el Marca saber tanto de traineras, de técnica de boga, de qué pueblos ganaron La Bandera en la última década y de como iban la competiciones hasta la fecha como nuestra Esperanza, y todo ello se lo fue transmitiendo al de Orlando, que educado y serio como era, lo fue soportando estoicamente. Durante el trayecto me gané numerosas pitadas de los enormes trailers que debían pasarse al carril contrario para evitarme y no atropellarme, pero el asfalto era mucho mejor que oír lo de las gabarras vascas por el Cantábrico o pisar las piedras del andadero.
Eran mas de las 2 de la tarde cuando entrabamos en el populoso pueblo, muy importante siglos atrás por su importante feria de ganado. En una de sus primeras calles me encontré con una estatua muy romántica de una pareja de peregrinos abrazados bajo un cruceiro y me acordé de MD que debía estar ya cerca de Madrid. De romanticismo ando yo muy corto, esa es la verdad, pero a la vista de la dudosa estatua me dio el punto... pero me la tuve que envainar pues los móviles estaban fuera de cobertura (cuando no es una cosa, es otra... diría después MªDolores).
Llegamos hasta el albergue, donde sellaba un anciano alemán, con 17 caminos en sus piernas y que había hecho el camino de La Plata saliendo desde Almería (???) y pasando por la Alpujarra granadina, con lo que se sonrió socarrón cuando le hablé de Lanjarón, Orgiva, Trevelez, Capileira y Pampaneira, pues los conocía bien. El lugar era un estrecho y abigarrado batiburrillo de toda clase de cosas: fotografias de peregrinos, libros, toda clase de objetos a la venta, un ordenador para Internet siempre ocupado, camisetas colgadas de los techos y un sin fin de cosas mas. Otra hospitalera, regordeta y española, nos comentó que estaban muy disgustados, y extremando la prudencia, pues un desaprensivo, amigo de lo ajeno, había conseguido entrar en el albergue y robado la cartera a un peregrino alemán. La Guardia Civil, que los había visitado para el tema de la denuncia, les había dicho que muy posiblemente eran un grupo de rumanos, bien organizados, que se dedicaban a ese tipo de golpes en albergues y hostales, saltando de pueblo en pueblo.
! Lo que le faltaba al Camino ¡ Además de chinches en los albergues, desaprensivos intentando hacer negocio a toda costa, vejetes que engañan a los peregrinos con falsas distancias, tortillas de patatas que se acababan antes de las 12 del mediodía... nos faltaban los "manguis de albergue" para añadir mala prensa a la Ruta. Y es que ¿ no se les podía ocurrir otra cosa a esos rumanos? ¿No sé? Tal vez dedicarse a limpiar de piedras los andaderos... por ejemplo.
Dejé a mis compañeros en el albergue y yo me dirigí, a la calle Mesones, para tomar la habitación reservada un mes antes en el Hostal Las Delicias. Una vez en la habitación estuve pensando en que podía haber llevado a aquellas personas a ponerle ese nombre al lugar. Por mucho que busqué no encontré motivo ni explicación posible a tan lírico nombre. Una mosca revoloteaba en el baño cuando entré para ducharme, pero la maté con mi camiseta sudada con un hábil movimiento de muñeca. Luego de una magnifica ducha de agua caliente abrí las ventanas para tender y que se secara mi ropa, lo que dio lugar a que se corriera la voz de que había una mosca muerta y acudieran todas las del resto de la región al velatorio.
Bajé hasta el bar del hostal y con un plato de ricas albóndigas, dos frescas coca colas y el Marca para volver a ponerme al día en deportes, me dispuse a esperar a que llegara mi mujer. Ya tenía ganas de verla y darle un gran achuchón... aunque tenía mis dudas sobre como encajaría Las Delicias y sobre todo, como se le daría la etapa a pie del día siguiente.

jueves, 2 de octubre de 2008

Tortilla de patata en Reliegos

Dicho y hecho. A las 5,30 los guiris empezaron a moverse con prisas. Los ruidos al bajar de las literas, las idas y venidas a los aseos y la preparación de las mochilas nos despertaron a todos. Al menos habíamos dormido mas de 7 horas. Conseguimos a duras penas permanecer en las camas hasta las 6,30, cuando me vino a la memoria que aquella tarde me volvería a reunir con María Dolores en Mansilla. Nos encontramos de nuevo con la cola y la piscina en que se convertían los aseos. Ya preparados bajamos al comedor para encontrarnos una mesa llena de briks de leche y zumos, nescafé, colacao, pan, galletas, cereales, margarina y varias clases de mermeladas. Desayuno continental... creo que lo llaman en los hoteles. Aquel despliegue bien valió otros cinco euros de "voluntad" en la urnita que había en la puerta, con lo que los hospitaleros, sin habernos pedido nada a nosotros tres, se habían encontrado con 35 € durante nuestra corta estancia.
7,15 y ya caminábamos por las paupérrimas calles de Bercianos con 27 Kms. por delante hasta el final de la nueva etapa. Hacía menos frío que el día anterior con lo que andamos muy cómodos. Sobre todo porque ya nos habíamos deshecho de la bolsa con el zumo. Pronto transitábamos por el típico andadero con raquíticos arbolitos cada 10 metros, y a pesar de que mis ampollas no me habían vuelto a dar guerra desde que el Apóstol había puesto en mi camino a la atenta hospitalera de Terradillos, o mejor dicho, a aquellas esplendidas plantillas de silicona, yo preferí andar por el asfalto de la solitaria carretera.
Mi guía marcaba 7,5 Kms hasta El Burgo Ranero, pero cuando llegamos a las proximidades de la localidad, encontramos un cartel con 6 a Bercianos. El caso era que se nos había hecho muy corto el trayecto y dando las nueve en el reloj de la iglesia de San Pedro atravesábamos el pueblo, y dábamos un pequeño rodeo debido a las flechas que, luego supimos, nos encaminaban hacia el albergue de Domenico Lafti, en recuerdo del peregrino de Bolonia que en el siglo XVII editó su itinerario en una especie de guía de viajes. Frente al albergue, la antigua casa del cura con paredes de adobe y paja como ya venía siendo habitual por la zona, encontramos un magnifico bar llamado Piedras Blancas, donde yo me tomé un gran tazón de café con leche y un bizcocho casero, excepcional para los sentidos... que no para la diabetes.
De nuevo en ruta, y aún en pleno pueblo pasamos por unas extensas lagunas, zonas protegidas para el descanso de aves migratorias, y volvimos al andadero, donde alcanzamos pronto a Marco, nuestro medico brasileño con el que fuimos haciendo camino en animada charla. Se nos quedó atrás el galeno ya que prefería seguir con su propio ritmo y porque nos cruzamos con un par de ciclistas con banderas brasileñas a los que llamó a gritos y con los que se quedó a charlar de sus sambas y sus mundiales de futbol.
Un pueblo a nuestra izquierda, Villamarco, nos fue acompañando durante cerca de una hora de caminar. El sendero no llevaba a él, pero no había forma de perderlo de vista, y la causa era que el camino estaba dando una enorme curva a su alrededor. A lo lejos distinguíamos la vía del tren, sin duda acercándose a León, y aquello me dio la idea de llamar a MD que en esos momentos debía estar tomando el suyo en Alicante. Hablamos durante un buen rato, tiempo en que un tren de mercancías, pasaba con no menos de 10 vagones con el anagrama de la Central lechera Asturiana (buena marca). Tras pasar por debajo de la vías del tren en una especie de cruce, el paisaje mejoró notablemente, ya que fueron poco a poco apareciendo choperas, arroyos y alguna que otra área de descanso. Menos mal, ya que andábamos algo hartos de tierras de secano, insulsas y aburridas.
Mas o menos a esa altura fue cuando Javier recordó que en el siguiente pueblo, Reliegos, hacían unas tortillas de patatas con pimientos rojos dignas de un obispo, y que una vez estuviéramos allí nos invitaría a unos pinchos. El camino se fue convirtiendo en una especie de tobogán, con continuas subidas y bajadas. El cansancio y el dolor de pies se fueron uniendo a una desesperada salivación ante la idea de la tortilla de patatas que nos esperaba... pero Reliegos, que Dios lo confunda, no llegaba. Los hoyos y las piedras habían hecho acto de presencia de nuevo, ya no había andadero ni carretera, llevábamos ya 20 Kms a cuentas... y Reliegos, mal rayo lo parta, no aparecía. Fueron unos momentos de verdadero estress... kilómetro tras kilómetro... la tortilla allí esperando...
Y por fin apareció el dichoso pueblo, cruzamos una peligrosa carretera y entramos en sus primeras calles. Casas excavadas en la roca, como si estuviéramos en Guadix, casas de adobe y paja de aspecto ruinoso... pero al torcer una calle... !! Señores ¡¡... la plaza del pueblo, el bar de la tía María y su apetitosa tortilla. La señora nos dijo que habíamos tenido suerte. ¿Suerte? ¿Porqué? Y es que eran los tres últimos pinchos de tortilla que le quedaban. ! Suerte la suya ¡ Porque hubiera saltado la barra y la hubiera estrangulado con mis propias manos de habernos dicho que no tenía. Después de mas de 22 kms... cansados, rotos... con aquel ruido en las tripas y esa idea fija que se me había instalado en la cabeza... hubiera hecho una autentica barbaridad. Por cierto... en la foto se me puede ver ya con cara de satisfacción, fumándome el cigarrito, con los vascos y con William el americano. Y es que ya había dado cumplida cuenta de nuestro excelente almuerzo.