miércoles, 31 de diciembre de 2008

Yo... y las calabazas

Ya pronto se cumplen dos meses desde la recaída de Gambin. Los bichos a su aire,... y sus médicos parece que aún no tienen prisas. Por lo visto siguen probando... ! con un maniquí...¡ Tengo yo aquí un muñequito de trapo y unas agujas... me falta ponerle un cartel con el nombre del médico ese del maniquí... ¿Y sabéis donde clavaría la primera aguja...? Sí... habéis acertado... Ahí mismo, ... donde mas duele. !! Increible... Inhumano... Inaguantable... Enervante...¡¡
Pero acabaremos el año con buena cara y espíritu positivo... y porque no creo mucho en eso del Vudú... que si no....

Nos quedabamos el día anterior en una carreterilla, a poco mas de un kilómetro de Santibañez de Valdeiglesias (demasiado nombre para tan poco pueblo...) El café de dos pueblos atrás ya era historia, y fundé todas mis esperanzas en que, ora el señor Santibañez, o bien Don Valdeiglesias, hubieran tenido la genial idea de montar un bar en el pueblo... aunque hubiera sido pequeñito... Nos animamos a andar algo mas rápidos ayudados por la carreterilla, que ya nos llevaba cuesta abajo, y saboreando ya el imaginario almuerzo. No sé si he dicho con anterioridad que las cuestas abajo son mi especialidad. Que cuando bajo, incluso mi semblante nota la felicidad y todo él adquiere un tono optimista y sonriente. Muy diferente a cuando hay subidas, en que me muestro huraño, cariacontecido... como enfadado y sufriente.
! Pues eso ¡ Que con cara de gilipollas, muy sonriente, sin pensar en que aún nos quedaban mas de 10 Kms hasta el final de etapa, caminaba yo despreocupado.
Pero tras un centenar de metros, a un lado de la vía, vi un enorme sembrado del que sobresalían unas grandísimas hojas que crecían a ras del suelo, y cada cierto tiempo, unos bultos amarillos. No soy de naturaleza excesivamente curiosa. Mucho menos cuando se trata de hortalizas. Pero en esta ocasión debo reconocer que me picó la curiosidad, y olvidándome momentaneamente del café en el pueblo me interné entre aquellos surcos intentando adivinar que cultivaban allí, y saber que eran esos frutos amarillos, con diferentes formas casi redondeadas, mas bien oblongos y tan sospechosos.
Primero pensé que eran pepinos. No. A no ser que existieran pepinos de mas de un kilo la pieza. Luego que si melones. Tampoco por aquellas formas extrañas. Me di cuenta que yo, si no es en las estanterías del Mercadona, con el cartel del precio y el nombre delante, como que no... que soy un negado para esas cosas. Me fui adentrando en aquel campo, fotografiando a diestro y siniestro cada una de las verduras, cada vez mas extrañado.
Mis dos vascos me miraban desde la carretera... incluso pude observar que Esperanza le hacía la inequívoca seña al marido de que yo estaba como una regadera. Ya sabéis... moviendo un dedo a la altura del coco. Me estaba poniendo en evidencia y volví sobre mis pasos un tanto frustrado. Cuando llegué a su altura, por cierto... con barro hasta las rodillas, me preguntaron qué es lo que hacía mirando calabazas. ! Calabazas...¡ Efectivamente... mas o menos donde habían estado esperándome mis dos amigos, en un nuevo sembrado, se enseñoreaban al sol, ya completamente formadas, a punto de su cosecha, tal y como yo las recordaba del cuento de Cenicienta, unas magníficas... casi gigantescas calabazas de al menos 20 kgs cada una. Ideales para hacer carrozas de princesas... y además... en un terreno bien seco y sin pizca de barro.
Poco a poco alcanzamos las primeras calles del pueblo... a mi aún no se me había pasado el berrinche del barro, las princesas, las hadas buenas y las carrozas... a lo que se unió que en aquel pueblo olvidado de la mano de Dios, nadie había tenido la delicadeza de ponerme un bar en medio de mi camino. Y si lo hubíese... no habían tenido la ocurrencia de abrirlo o al menos señalizarlo.
Anduvimos por callejuelas qué, si no hubiera sido por mi momentánea desesperación, me hubieran resultado encantadoras. La tranquilidad y el silencio que reinaban en aquel pueblo era sobrecogedor. Las casas aún, en su mayoría, de adobe y paja como en los pueblos anteriores a la capital, León, y solo algún que otro anciano andando por las rúas, sin duda hacía el Hogar del Pensionista o tal vez a vigilar sus campos de calabazas y espantar a garrotazos a estúpidos peregrinos que estuvieran pisoteándoselos.
La Iglesia del pueblo, al igual que los bares, cerrada a cal y canto. Otro tanto pasaba con el albergue parroquial. Y ante tanto aburrimiento y tanta desidia por parte del personal de aquel villorio, optamos por continuar con nuestra etapa sin detenernos lo mas mínimo.
Para mejorar la dudosa imagen del pueblo, o tal vez para que los posibles turistas escamparan a la carrera hacia otros lugares, Santibañez de Valdeiglesias nos despidió con un nauseabundo olor, efluvios apestosos de algunas granjas de vacas que había a la salida.
! El puto campo en todo su esplendor ¡

martes, 30 de diciembre de 2008

A Lactia y otros luchadores

Recibo la revista "Peregrino" que edita la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago. Varios y muy interesantes artículos la conforman, como siempre, y esta vez su portada lleva una increíble fotografía del albergue de O'Cebreiro tras una impresionante nevada. Puede apreciarse en ella su pequeña explanada que lleva hasta la puerta de entrada de su recepción, completamente cubierta y tapada por la nieve. Tanto puerta como ventanas practicamente ocultas por un muro compacto y blanco.
Y como hospitaleros y tal vez algunos atrevidos peregrinos han formado un estrecho paso entre el manto blanco en alguna esporádica salida camino de los mesones de la aldea para comer o aprovisionarse.
En el interior de la revista, y tras el informe anual de la Campaña 2008, lleno de números, datos estadísticos y contestaciones a la encuesta informativa, me dirijo inmediatamente al articulo que Victor L. Villarabid (peridista, miembro de asociación Jacobea y tal vez en alguna ocasión hospitalero de Sarria) escribe en cada revista bajo el titulo genérico de "Todos a cien".
No, no es que escriba sobre motos o coches. Al contrario. Suele escribir sobre peregrinos a pie a su paso por su ciudad, Sarria. Peregrinos que en ese emblemático lugar se encuentran, mas o menos, a 100 Kms de su ansiada meta, Santiago.
Son muchísimos ya los peregrinos que han pasado por esta pagina de la revista con el correr de los años. Centenares, pues, los que han charlado con el hospitalero-periodista y han abierto sus corazones relatándole sus peripecias, posando para la inquieta cámara fotográfica de Villarabid y ofreciendo en cada caso una historia humana, un sueño a punto de hacerse realidad, motivado cada vez por diferentes circunstancias, pero todos con la misma meta.
Los números invernales de la revista, y con ello las crónicas que nos presenta el amigo Victor, son siempre de lo mas interesantes por las características que conlleva el hacer el peregrinaje en una época y una estación tan dura climatologicamente hablando. No son muchos los que se aventuran en pleno invierno, pero haberlos... haylos.
Y de los tres personajes entrevistados en este numero de Diciembre, me quedo con una francesa, Lactia Vescovali (vaya nombrecito... eh ¡. Parece una marca de leche en oferta)
Ahí la teneis en la foto en pleno esfuerzo. Casada y funcionaria de Justicia (¿A quien me recuerda eso...?) hace ahora justo un año fallecía repentinamente su hija a los 20 años. "Fueron momentos de gran desesperación" comenta simplemente Lactia.
En el seno del matrimonio, decidieron que la esposa, la madre, realizara la peregrinación a pie y en solitario. Saliendo desde Le Puy- en -Velay, unos cien kilómetros en el interior de Francia y con etapas de 25 Kms de media, un día pernocta en albergues y otro en hostales, y tan solo ha descansado en dos jornadas, una antes de cruzar los Pirineos y otra en León capital.
Bajo una intensa lluvia le cuenta a Villarabid, con extraordinaria amabilidad... "No hago esta prueba por nada relacionado con la religión, pero sí buscando una espiritualidad que me aclare y tranquilice algo sobre la muerte inesperada de mi hija..." No termina la frase que trataba de decir, pues la emoción la embarga, pero inmediatamente se repone y aclara "El Camino me esta llenando de satisfacciones, y mas todavía, mucho mas, las gentes del entorno del Camino y los mismos peregrinos con los que me encuentro."
Cuenta el hospitalero que ella le agradece la charla y se despide con una sonrisa, pero de esas sonrisas tristes que a veces deja entreveer el ser humano.
Yo conozco esa sonrisa. Es el mismo tipo de sonrisa que nos ofreció Jeaninne, la peregrina holandesa que andaba hasta Compostela para cumplir con el sueño inacabado de su fallecido marido, y que yo contaba, aquí, en la entrada del blog del día 12.
Por eso he querido transcribir el testimonio de esta luchadora francesa. Por eso quiero rendir mi pequeño homenaje a todos los luchadores de este mundo, incluidos los que toman cerveza conmigo los sabados. De manera especial a los que caminan hacia Santiago con una especie de sonrisa triste en el rostro y en el alma. Un homenaje a Jeaninne, mi amiga holandesa, y como no, a Lactia, una amiga de todos.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Fotografiando hasta las papeleras

Entramos en las primeras calles de Villares de Orbigo, y aunque pudiera parecer que la gente por allí no tenía imaginación para poner nombres a los pueblos (recuerdese que los últimos eran Puente, Hospital... y ese, Villares... pero todos terminados con la palabra Orbigo), sí que resultaba notorio que cuidaban de sus simpáticas poblaciones, pues nada mas entrar y en apenas unos pocos metros nos encontramos con no menos de media docena de casas, todas de planta baja, en proceso de restauración y reforma de sus fachadas. No es que fuera Beverly Hills, pero el pueblín tenía un aspecto muy limpio y sobre todo muy cuidado. Descubrimos enseguida que en cada esquina, junto al nombre de la calle, el Ayuntamiento o tal vez alguna asociación, habían colocado una especie de cartel con dibujo alegórico al camino y su correspondiente flecha amarilla que iba guiando a los peregrinos por las callejuelas sin posibilidad de perderse. Algo que era muy de agradecer y denotaba un cuidado con la Ruta Jacobea y con quienes la seguían y los visitaban.
Y de pronto, al volver una esquina, nos encontramos con la plaza del pueblo en la que dominaba un monumento en forma de cruz minimalista (o maximalista, según se mire). Una especie de bloque de granito en cuyo centro se había ahuecado la piedra formando una simple cruz. Yo ya conocía aquella plaza por haberla visto en fotos de la pagina web de consumer, pero aún así, la gratísima impresión que me causó el encontrarme físicamente allí no disminuyó y enseguida pedí a mis amigos que me hicieran una foto para el recuerdo en la que también se viera el mensaje u homenaje que llevaba escrito en su base.
Para ello hubo que esperar que unos peregrinos extranjeros movieran el culo y se apartaran para no estropearme la instantánea, pero solo fue cuestión de pocos minutos, aunque aún se puede apreciar en ella al ultimo guiri a punto de marchar.
El café con leche de Hospital de Orbigo aún estaba reciente, y a pesar de que me hubiera encantado descansar en la terraza de alguno de los bares que había en plaza, decidimos dar por cumplida la visita a la localidad, con lo que volvimos a cargar nuestras mochilas a la espalda y continuar con la etapa. Pero cuando salíamos de la plaza del pueblo reparé casualmente en una papelera que había allí mismo. He querido utilizar la foto de aquella humilde papelera que sin embargo contenía un simpático escrito. Una muestra mas de lo que cuidaban su pueblo aquellas gentes, que incluso de un anti higiénico receptaculo de basura y desperdicios, sacaban un soporte ideal para publicitar su pequeño pueblo, desarrollar la imaginación y el sentido del humor. Creo que se puede leer perfectamente en la fotografía, aunque solo por si acaso transcribiré el lema: "Aquí en Villares le dijo la cebolla a el ajo... acompañame siempre majo."
Pura poesía rural... y una verdad gastronómica que ya firmarían Adría y Arzac.
Salimos pues de Villares, e inmediatamente notamos como se iba empinando el terreno. El sendero de estar plagado de cultivos agrícolas apenas un kilómetro atrás, se fue tornando ahora polvoriento, rocoso y duro de transitar, aunque a lo lejos veíamos como los árboles iban apareciendo, primero de manera dispersa, para mas tarde haciéndose mas numerosos, formando un pequeño bosquete que se anunció primero como un área de descanso con barbacoas, bancos y mesas de madera y una fresca fuente que, sin embargo, era de agua no potable.
Continuamos ascendiendo, esta vez ya por un estrecho camino rodeado de frondosos robles y encinas, cuyas raíces sobresalían de la tierra y nos dificultaban el caminar. El canto de algunos pajaros en las ramas y la fresca sombra, que hacía que corriera un aire fresquito y reparador tras la sudorosa marcha, hubieran sido el punto ideal para un cuadro idílico si no hubiera sido por unas exasperantes moscas que nos atacaban buscando, bien la sombra de nuestros sombreros de exploradores, bien beberse el sudor de nuestras caras (qué asco ¿no?) o tal vez simplemente el que las lleváramos a algún otro sitio como si fuéramos unos inesperados taxis. El caso es que entre manotazos al aire, alguno de los cuales por el ímpetu acababa en nuestras propias caras, volantines con los pañuelos y raros movimientos de cuerpos y cuellos para tratar de huir de la insaciable vorágine de los molestos y asquerosos insectos, cualquiera que nos hubiera visto hubiera creído que nos acabábamos de escapar de un sanatorio psiquiatrico.
El martirio se prolongó durante aproximadamente un kilómetro. Los árboles dejaron paso a un terreno despejado y de nuevo rocoso. El sol volvió a golpearnos inclemente y de pronto desaparecieron las inteligentes moscas, a las que por lo visto no gusta sudar como pollos, o en este caso yo diría como tontos peregrinos.
Y de pronto... de nuevo el asfalto en forma de pequeña carretera. ¿Se había acabado lo bueno por ese día y la ración de bosque quedaba finiquitada?
De nuevo volvíamos a los andaderos y a la civilización. Subimos una cuesta muy prolongada para una vez alcanzar la cima descubrir a lo lejos, en una especie de vaguada entre montes, el siguiente pueblo. Empezamos a hacer cabalas y a teorizar sobre por donde seguiría el camino una vez pasada la siguiente población. Cualquiera de las diferentes teorías pasaba por subir aquella pequeña sierra... ¿otra vez subir? ! Que palo ¡ ¿no?

sábado, 27 de diciembre de 2008

CASI MUERTO

Roca Editorial de Libros editó esta novela policíaca, escrita en 2007 por el guionista y productor cinematográfico Peter James.
597 paginas parecen demasiadas para narrar una historia sobre un asesino en serie que campa por sus respetos por una tranquila localidad turística británica. James añade algunos capítulos facilmente prescindibles sobre la enigmática aparición en Alemania de la mujer del protagonista, el comisario Roy Grace, desaparecida 9 años antes sin dejar rastro. Tal vez pueda entenderse esta disgregación del tema principal del libro por la particularidad de que los tres anteriores libros del autor tenían al mismo protagonista, y sin duda James tiene pensado continuar. O tal vez, puede que quienes leyeran los anteriores títulos, sean participes de algún dato que se escapa al leer aisladamente este nuevo titulo. De cualquier modo, resultan totalmente gratuitas esa vorágine de paginas y paginas sobre algo que queda sin resolverse... como si se olvidara que había empezado a contar algo y luego se olvido rematarlo.
La base argumental, y principal, de este libro es una continua sucesión de entrevistas a posibles testigos, largos y agotadores interrogatorios y múltiples análisis forenses. (Por cierto, no se entiende que el comisario viaje hasta Munich para investigar la aparición de su mujer, cuando mantiene un tórrida y estable relación con la medico forense de la comisaria. Todo encaminado a poder detener y juzgar al principal sospechoso de los asesinatos, con el agravante de que esta persona, según todos los indicios, no pudo hacerlo ya que se encontraba a mas de 90 Kms del lugar en el momento de los hechos.
El desenlace de la trama al menos es original. Algo rebuscado y difícil, ... pero original. ! Menos mal ¡ Ya que tras tan laboriosa lectura, con tantísimos personajes secundarios que muchas veces no pintan nada en este "colage", que Peter James no hubiera conseguido sacar adelante su libro con un mínimo de originalidad, hubiera dado lugar a que este fuera a la hoguera de los libros inútiles... y a su autor detrás.
Prescindible en cualquier caso. Seguro que tiene que haber mejores libros para pasar mejores ratos de lectura en estas Navidades.

viernes, 26 de diciembre de 2008

jueves, 25 de diciembre de 2008

FELIZ NAVIDAD

JOSE FELICIANO

¿Quién no recuerda al pavo este de las gafas oscuras y la guitarra? ¿Quién se resiste a no mover la patita al ritmo pegadizo de la canción? ! Pues eso...¡ José Feliciano, otro clásico de los 70-80, y que me viene como anillo al dedo para este día de Navidad.
Por cierto... si os portáis bien... la semana que viene os pongo a Luis Aguilé.
Oye, que voy lanzado con eso de los clásicos.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Como si me estuvieran esperando

Salimos de la iglesia mirando hacia sus altos campanario y espadaña, y de no haber bajado la vista me lo hubiera perdido sin duda. Ahí estaba, escrito sobre la acera, en grandes letras de molde blancas... como si me estuvieran esperando para darme ánimos en mi aventura. Mi nombre: ALBERTO escrito y con buena letra, tal y como suelen hacer en las carreteras por donde pasa una vuelta ciclista. Saqué mi cámara le hice una foto, y me quedé mirando a mi alrededor por si los fans me veían y sacaban las pancartas. Pero nada... ni una mala botella de agua, ni ningún idiota que me siguiera, aunque solo fueran unos metros, dándome ánimos y molestándome al mismo tiempo, como hacen con los ciclistas subiendo el Tourmalet. ¿Acaso había otro Alberto en la ruta y era mas famoso que yo? ¿Tal vez un habitante del pueblo haciendo el Camino y su madre y vecinas esperándolo para jalearlo y que esprintara?
Amoscado pero en el fondo contento por haber encontrado una rareza en mi ruta, continuamos por aquella calle para encontrarnos con el albergue San Miguel, del que todas las guías hablan maravillas por su originalidad y amabilidad de sus hospitaleros. Pero al albergue, que efectivamente tenía una muy bonita fachada colorista, llena de bonitos carteles, estaba cerrado a cal y canto, dada la hora, una vez vaciado de peregrinos, con lo que no pudimos ver el famoso mural que existe en su patio interior, y en el que según parece todo peregrino que se precie ha de fotografiarse.
Fuimos saliendo del pueblo y comprobando que estaba muy bien surtido de bares, restaurantes, tiendas y algún que otro albergue privado, que como en todos los sitios aprovechaba el tirón de la peregrinación. Ya en las afueras, surgía una nueva diatriba en forma de variante. Había que elegir entre llegar hasta el Crucero Santo Toribio por un andadero o desviarnos hacia Villares de Orbigo, lo que suponía andar algún kilómetro de mas.
Aún era temprano, con lo que nos decidimos por la segunda posibilidad ya que sabíamos que aquella variante atravesaba algunos bosquetes que siempre serían mas bonitos e interesantes que caminar por un recto y aburrido andadero. Tras sortear algunas acequias con bastante agua y parcelas cultivadas, en su mayoría por altos maizales entremezclados por otros terrenos llenos de hortalizas alcanzamos a ver en la lejanía el siguiente pueblo. Y aún mas a lo lejos una pequeña sierra que sin duda habríamos de subir. Aquel punto nos recordó a los tres la vista que se tiene del Alto de Mostelares a la salida de Castrojeriz. No es que las pequeñas lomas que teníamos en lontananza fueran, ni por aproximación, de la dureza de aquella subida en la provincia de Burgos, pero sí que el paisaje era idéntico, muy parecido.
Durante unos momentos me surgió la duda de que hubiéramos acertado con la variante correcta. Andar unos pocos kilómetros de mas no nos suponía nada pues todavía estábamos frescos y fuertes en nuestro segundo día. Pero la idea de tener que subir montañitas me hacían dudar. La carne es débil... ya lo dijo San Agustín (o algún otro del mismo gremio), y a pesar de llamarme y considerarme un peregrino, flaquea mi espíritu en cuanto se empina el sendero. Y dado que el tramo de aquel año iba bien surtido de subidas y ascensiones, todas ellas afortunadamente aún por llegar, me tomé cualquier cuesta que el destino y la Ruta Jacobea me quisieran mandar, como un entrenamiento que habría de venirme bien en próxima jornadas. Y es que en estos trances el que no se consuela, es porque no quiere. ¿No querías Camino de Santiago? Pues ahí lo tienes, peregrino de pacotilla... que te acojonas por nada (me iba mentalizando yo mismo)
La suerte estaba echada, nos íbamos acercando al pueblo. Una mueca mas a añadir en el bordón.

martes, 23 de diciembre de 2008

En Hospital de Orbigo

Acabo de recibir un Christma de Navidad de los amigos Javier y Esperanza... y Oh ¡ Aleluyas...¡ otro de Marlene y Fred, los mentirosillos alemanes de Möechengladbach. Tambien me llama el vecino de Abajo y tenemos la oportunidad de echarnos unas risas aunque sea por telefono. En cuanto a la lotería... nada de nada. Ni siquiera con el San Pancracio, patrón de los imposibles, al que intentó recurrir Gambien en su entrada de ayer. Nada, excepto MD que jugaba a medias un decimo y pillará al menos 50 €. Aunque con ese capital creo que esta mujer no va ha poder hacer que yo me retire, que como ya sabeis es mi mayor anhelo en esta vida. Cada 22 de Diciembre es para muchos el día de la Salud... Bueno, pues tampoco. Ahí tenemos a Rafa Gambin esperando su tratamiento... y a Tere que creo ha entrado de lleno en el Club de los Diabéticos Golosos. Pero vayamos al tajo...
Por fin cruzamos el puente... y sin batirnos con el nuevo ídolo de Gambin, Sancho de Rabanal (Hombre cabal donde los haya pero un manirroto con eso de las lanzas... que las rompía todas).
Entramos en el primer mesón que encontramos. Había que entrar en calor y nos pedimos unos buenos cafés con leche, yo, además, con un croasan que rellené de mantequilla y mermelada. El dueño del bar, un tipo afable y simpático, andaba enrrollado en animada charla con un tipo de coleta y barba, cercano a los cuarenta años, que fumaba Ducados. Hacía cerca de una hora que se me había acabado el paquete de cigarrillos y el dueño del bar me dijo que, desde la nueva moda de andar pulsando mandos a distancia, había optado por quitar su maquina. El tipo de la coleta al oírnos me ofreció un pitillito e iniciamos todos una conversación, pues resultó ser un ciclista peregrino, aunque por la vestimenta que llevaba nadie lo hubiera dicho. Era sevillano, de nombre Manolo y esperaba a un par de compañeros brasileños que andaban retrasados. Por lo visto era ATS en un hospital, y por un comentario de Esperanza sobre el azúcar que debía contener la mermelada que me estaba comiendo, dedujo que yo era diabético y me dio "la charla" sobre lo pernicioso de no mantener un mínimo de rigor en mis dietas. No se lo tomé en cuenta, ya que era temprano y el tipo era realmente dicharachero y agradable... y encima llevaba razón.
Diez minutos con él, y era como si siempre nos hubiéramos conocido. Javier, también ciclista aventajado hizo buenas migas con él. Pero lo malo del Camino, si alguna cosa mala puede tener a parte de andar kilometradas inhumanas, ducharte a veces con agua fría, dormir entre ronquidos y encontrarte de pronto con alemanes troleros, es que cuando encuentras a gente interesante, con las que te encuentras a gusto y disfrutando, has de dejarlas en lo mejor de la situación por las circunstancias de cada cual. Y como no era cuestión de correr al lado de su bici todo el camino, tuvimos que despedirnos de Manolo y continuar nuestra ruta. Aunque no sería la ultima vez que nos encontraríamos con el chistoso sevillano.
Nada mas despedirnos de mesonero y ciclista me encontré con un estanco abierto. Entré a por mi provisión de tabaco del día y me encontré con una estanquera y su hijo pequeño que dibujaba con lapices de colores sobre el mostrador. De pronto el chiquillo le preguntó a la madre " Mama, cuando iremos a Alicante?"... Me quedé de una pieza. Y saliendo de mi asombro le dije al rapaz que si se venía conmigo yo lo llevaba a la "Terreta". Empezamos a hablar y resulto ser que su hijo mayor, recientemente había acabado las oposiciones a Policía y su primer destino había sido Denia, ciudad del litoral alicantino. ! Que casualidad ¡ Mi hijo Carlos también anda con las opocisiones al Cuerpo aunque con resultados nefastos (precisamente este fin de semana a vuelto a suspender... y vamos a por el cuarto año o cuarto intento y con visos de obtener los mismos resultados... me temo.) Nos hubiéramos quedado la mañana entera charlando, la mujer y yo. Que curioso que con una simple palabra cazada al vuelo, las coincidencias hagan que se establezcan lazos, se empiecen relaciones, con personas de diferentes edades, géneros y condiciones. De estas coincidencias está el Camino lleno. Y si uno se abre a las demás personas puede entablar enriquecedoras conversaciones y pasar magníficos momentos.
Pero mis dos vascos, a la sombra debían estar pasando frío en la calle, con lo que pagué, tome mi cajetilla y me despedí de ambos recibiendo verdaderas muestras de cariño por ambas personas.
Callejeamos por el pueblo siguiendo las flechas y acabamos en una plaza donde estaban situados Ayuntamiento e Iglesia. Entramos en la segunda para una rápida ojeada al conjunto y breve rezo. Se trataba de una iglesia construida por los Templarios a tenor de los muchos signos de la Orden que se podían apreciar aquí y allá, tanto en el interior como en el exterior de la nave.
Pero no nos demoramos mucho pues ya en la primera parada del bar, y luego en el estanco habíamos gastado todo nuestro tiempo. Debíamos continuar con la etapa del día, y seguro que aún nos esperaban lugares y situaciones agradables de experimentar a lo largo del día.

domingo, 21 de diciembre de 2008

NIKITA

Elton Jones

Mas maricón que un palomo cojo. Un "careto" feo, feo, una imagen fofa, fofa... ! mejor no verlo ¡ Pero amigos... sus canciones son maravillosas (casi todas). Un clasico de toda la vida, que a mas de uno le hará recordar...

sábado, 20 de diciembre de 2008

LA SANGRE DE LOS INOCENTES

Libro editado por Plaza y Janes de 779 paginas, y escrito por la periodista madrileña Julia Navarro en 2007. Siempre dedicada a la faceta periodística tanto en radio y televisión, sus libros eran de temas políticos de actualidad hasta 2004, en que se paso a la literatura pseudo histórica con un exitoso primer libro titulado "La Hermandad de la Sabana Santa", al que siguió en 2005 "La Biblia de barro".
En este que nos ocupa, un inicio esperanzador nos lleva, como no, al siglo XIII cuando los cátaros de Montsegur están a punto de ser aniquilados y quemados en la hoguera por la Inquisición y la Cruzada organizada por el Papa católico al tacharlos de herejes. Una dama cátara encarga que se escriba una crónica de lo que esta apunto de ocurrir con los "bonnes homes" hombres buenos, como se autodenominaban, para que en un futuro se tenga constancia de ello y alguien llegue a vengar "la sangre de los inocentes" del titulo.
En la segunda parte del libro, de las tres de que consta, nos sitúa en plena II Guerra Mundial, donde aquel manuscrito, aquella crónica mandada escribir para la posteridad, parece volver a la luz, lo que aprovecha la autora para hacer una prolija tesis sobre la intolerancia y el fanatismo religioso.
Pero por desgracia, una vez la acción se sitúa en nuestros días, y la trama nos lleva frenéticamente de un sitio a otro, desde Jerusalén a Roma, pasando por Frankfurt, Granada, París... se abandonan los buenos propósitos del comienzo y la novela da un brusco giro, convirtiéndose tal y como sucediera en sus dos anteriores libros en una simplona novela de espionaje en el que eje principal es el terrorismo del integrismo islámico.
No obstante la novela es de las mas ambiciosas de la Navarro. Con su lenguaje fluido y ágil consigue que la lectura se haga amena, confirmándola como una de nuestras escritoras mas leídas en España y muy bien aceptada en el extranjero, a tenor por la cantidad de libros vendidos.

viernes, 19 de diciembre de 2008

El Passo Honroso

De nuevo en marcha nos aprestamos a cruzar el puente. Al otro lado, se veían varios mesones donde seguro daban buenos desayunos y mejor comida, tal y como tuvo ocasión de disfrutar MªCarmen, y nos recuerda en su ultimo comentario.
Pero a los pocos metros, volvimos a detenernos ya que en un lateral de la vía existía una especie de monolito de unos dos metros de alzada en honor de D. Suero de Quiñones y sus nueve amigos, cuyos nombres figuraban esculpidos en la pétrea columna, protagonistas de una aventura que pienso relatar a continuación.
Don Suero de Quiñones, un caballero leonés de buena familia, andaba enamorado de Doña Leonor de Tovar (Nora para los amigos). No cosechaba Don Suero mas que calabazas con la susodicha dama, pues esta era dama de compañía de la Reina y por lo visto aquello impedía llegar a mayores. Preso de ese amor imposible, y para refrendar sus penas, el caballero llevaba una argolla de hierro que juro no quitarse hasta cumplir con una promesa, que consistía en romper hasta 300 lanzas en una justa o torneo que decidió se celebraría sobre el viejo puente del río Orbigo. Cualquiera que quisiera pasar por aquel puente debería enfrentarse en duelo con él y con nueve de sus compañeros de armas. De ahí el Passo Honroso. Se corrió la voz de aquella aventura y fueron numerosísimos los caballeros que llegaron hasta Hospital de Orbigo para mediar en la justa. Caballeros de Castilla, Aragón, Cataluña, Valencia, y hasta de Portugal, Bretaña, Italia y Alemania se dieron cita entre los días 10 de Julio al 9 de Agosto de 1.434.
El primer combate corrió a cargo de Don Suero, rompiendo hasta 3 lanzas contra Micer Arnaldo de Brandemburgo, el de la "floresta bermeja", tal y como certificaron los jueces de la justa, D. Pedro Barba y D. Gomez Arias de Quiñones y consignó el cronista real.
Finalmente no se llegaron a las 300 lanzas rotas, sino a solo doscientas, un numero extraordinario sin embargo, pues no era usual tanto numero en una justa. Por ello los jueces dieron por cumplida la promesa de D. Suero. Por eso y porque el día 8 de Agosto aconteció un desgraciado accidente en la que perdió la vida el caballero aragonés Esbarte de Claramonte, al clavarsele una lanza en la cabeza que entró por un ojo, cayendo en el mismo palenque, mortalmente herido.
El resto de mantenedores de la justa, los compañeros de Don Suero, rompieron igualmente numerosas lanzas y según las crónicas estos fueron sus nombres: Lope de Estuñiga (17), Diego de Benavides (10), Suero Alvargomez (14), Diego de Bazán (16), Pedro de los Rios (18), Pedro Navas (22), Gomez de Villacorta (24), Lope de Aller (12) y Sancho de Rabanal (33)
Numerosos fueron los heridos y contusionados, pero así se divertían en aquella época de la Edad Media.
Liberado de su promesa y levantado el campamento, en el mismo lugar en que hoy día y cada año en verano se celebran las fiestas del pueblo con unas celebraciones similares a las de antaño, aunque incruentas, los peregrinos pudieron continuar con su camino hasta Santiago, ya que durante los días de la justa ninguno pudo pasar, salvo que lo hiciera batiéndose en duelo y logrando su paso honroso.
Don Suero, seguidamente viajo a Compostela acompañado de alguno de sus compañeros. Allí depositó ante el relicario de Santiago un aro de oro con una amatista rodeada de perlas, recuerdo del de hierro que él mismo llevo mientras duró su calentura amatoria. Aún hoy se puede ver aquella ofrenda pues es el que luce el busto relicario del Apóstol en su camarín de la catedral.
Diferentes son los sentimientos que inspiran aquella gesta. Para muchos no es mas que el capricho de un hijo de papa, sin otra cosa mejor que hacer y secundado por sus amigotes. Otros, los mas, lo tienen como una aventura épica ejemplo del espíritu de la caballería andante. Una especie de Caballeros de la tabla redonda británica pero a la española.
Juzguen ustedes y opten por una de las dos opciones, si place a vuesas mercedes.

jueves, 18 de diciembre de 2008

El cámara de TV3

Durante un buen rato anduvimos hora por el andadero, hora por la zona de bosquetes y vegetación. A lo lejos apareció una especie de enorme silo pintado a franjas rojas que ignorábamos que podía contener o para qué diablo podía servir. De cualquier forma era señal de que nos acercábamos a la localidad de Puente Orbigo que, precisamente por un puente, se unía casi con el siguiente pueblo, Hospital de Orbigo.
Y entre medias, lógicamente, el río. ¿Que como se llamaba el río...? Pues río Orbigo. Fácil ¿verdad? A ningún alemán se le hubiera ocurrido algo tan sencillo y tan corto, y viene a colación con la entrada de ayer y el famoso Möenchengladbach. ! Que no, que no... que a ellos no se le ocurre ¡
Yo tenía mucha ilusión por llegar a aquellos dos pueblos pues era el lugar del Paso Honroso, donde Don Suero de Quiñones llevó a termino su gesta o capricho de hijo de papa, según se mire.
Pero eso lo dejaré para otra entrada.
Caminamos con prisas pues, a parte de las ganas mías por ver cuanto antes el lugar, se unían serias ganas de tomar de nuevo un buen desayuno caliente y descansar durante un rato. De nuevo los terrenos de sembrados y los canales de riego se apoderaron del paisaje. Era una gozada pasar por aquellas grandes acequias y oír el rumor del agua al pasar, notar la humedad en el ambiente y ver los numerosos y variados arboles que crecían a la vera de aquellos riachuelos. Entramos en Puente Orbigo y rápidamente el camino nos llevó por su calle principal hasta el famoso puente. El espectáculo era realmente majestuoso... el sol a nuestras espaldas que timidamente había salido y tomado fuerzas, iluminaba un esplendido puente de... ! Once ojos ¡ Una autentica pasada... largo y soberbio... perfectamente conservado, casi reluciente, y el caudaloso rio formando pequeños islotes aquí y allá llenos de vegetación. Y al otro lado, bien lejos, inusual para tratarse de un puente románico, la población de Hospital.
Pero además de la sorpresa de aquella maravilla arquitectónica, nos encontramos con el cámara de televisión como si nos estuviera esperando. Conduciendo su furgoneta tenía tiempo de adelantarnos por el camino y esperar la llegada de los peregrinos completamente preparado para su extraño trabajo. Nada mas vernos, trasteo en su aparato y empezó a grabar nuestra llegada.
Durante el rato en que permanecimos allí, absortos con aquel paisaje, tuvimos ocasión de departir con él algunas frases. Resulto ser cámara de la TV3 catalana que, juntamente con el curita, grababa imagenes para un documental sobre la peregrinación. De algún modo, desde el día anterior, se había fijado en nosotros y nos tenía como punto de referencia para las imagenes de peregrinos andando.
Con lo que sin duda, tanto Javier, como Esperanza y un servidor saldremos en algún bonito programa en catalán, que por desgracia no podré nunca ver ya que desde hace apenas un año la Generalitat Valenciana prohibió e imposibilitó que la señal de las televisiones autonómicas de Cataluña emitieran en nuestra Comunidad, ya que Canal 9, la tele valenciana, no tenía señal en la autonomía vecina. Cosas de politiqueos y cambios de cromos.
Pero que sepa España entera que tanto mis dos vascos como yo, salimos en televisión. Sin dobles en las escenas peligrosas, en las que no se martirizaron animales y donde nadie fue nominado ni tuvo que abandonar ninguna casa. Y como muestra un botón... la foto que ilustra la entrada de hoy, con las imagenes de Javier colocándose de nuevo la mochila tras rascarse "salva sea la parte" junto al río, y a punto de reiniciar la marcha en pos del café con leche.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Por fin un nuevo día

Aún no nos habíamos levantado de la mesa cuando aparecieron el cura y su compaña, esto es, los jovenes peregrinos y el cámara. Aquellos cuatro hablaron con la hospitalera y se apuntaron para el desayuno, para acto seguido volver a desaparecer. Nuestro grupo, apurados hasta el culo de las botellas sus contenidos etílicos se fue disolviendo entre risas, exaltación de la amistad y deseos de buenas noches (gutennagen, gutennagen, repetían los alemanes).
A mi aún me dio tiempo a escribir en mi diario algunas frases que decoraban un tablón de anuncios, de las cuales he utilizado algunas para las famosas frases de cada viernes, como aquellas de "La felicidad es hacer lo que quieres, y querer lo que haces; y no soñar tu vida sino vivir tus sueños" o aquel otro de "Corto de vista el que acaba el Camino como turista". Intenté hacerme con el ordenador para enseñar a mis dos vascos como entrar en el blog, pero la joven alemana seguía aferrada al teclado y no lo soltaba, con lo que nos dedicamos a ver algo de televisión, mayormente los resúmenes de la jornada futbolera.
Un poco mas tarde de las nueve y media nos retiramos a nuestra habitación y nos preparamos para dormir, yo como siempre con tapones de cera, conocedor de que el vasco suele roncar de lo lindo. Una vez en el saco, solo recuerdo los lejanos ladridos de unos perros... y luego, de pronto ser despertado por Esperanza cuando ya eran mas de las seis y media de la mañana. Toda la noche durmiendo de un tirón, me hicieron levantarme como nuevo.
Acto seguido, el insufrible tormento de rehacer la mochila. Pasan los años en el camino, y con cada nueva aventura, caigo en la cuenta de que jamás aprenderé a doblar correctamente el saco y nunca conseguiré que entre en su funda a la primera.
A las siete de la mañana ya estábamos desayunando. Un desayuno copioso a base de café con leche, infinidad de tostadas con mantequilla y varias clases de mermeladas y abundantes bricks de zumos de frutas. Decididamente y junto con la caliente ducha diaria, dos de los mejores momentos de cada día.
Salí a fumarme el primer cigarrillo, dejando a Esperanza, como siempre, a la búsqueda de qué conseguir rapiñar para hacer los almuerzos, y al marido en su cotidiana cita con el water tras tomar algo caliente seguido del zumo. No fue uno, sino varios cigarrillos los que me fumé, pues el vasco se demoró mas de la cuenta. Apenas despuntaba el día y el frío de la mañana se estaba calando en mis huesos, pero recordando el plantón que les había dado el día anterior en León, opté por no abrir la boca. Me dio tiempo de ver aparecer a los dos peregrinos, recomendados del cura, y unos minutos después al cámara que traía en su furgoneta al mismísimo cura. Caí en la cuenta de que nuestro joven sacerdote iba para obispo... ya que el muy ladino no había dormido en el albergue y muy posiblemente lo había hecho en el mismo León, tal vez en la lujosa hospedería de las Carbajalas, hasta donde lo debía de haber ido a recoger el cámara con su furgoneta.
Casi eran las ocho de la mañana cuando nos pusimos a andar y yo volví a entrar en calor. A todo esto no habíamos visto ni a la holandesa ni a los vejestorios alemanes. El orujo de la noche anterior debía estar pasando factura, y a punto estuve de ir a despertarlos y avisarles que saliendo a las nueve no se podía conseguir andar 50 kms en el día.
Salimos pronto del pueblo y tomamos un andadero junto a la carretera. Bandadas de cuervos volaban por los campos recién sembrados que nos rodeaban, y alguno se posaba sobre algún tendido eléctrico observándonos pasar y emitiendo sus ruidos característicos. ¿Porqué será que siempre que veo cuervos temo por mis ojos? ¿Tendrá algo que ver el viejo proverbio de "Cría cuervos y te sacaran..."? !! Curioso ¡¡
De vez en cuando el sendero se internaba por algunos bosquetes llenos de vegetación en forma de choperas y enormes matorrales del que colgaban arlos de moras de colores granates y negros. Esperanza, que para eso se pinta sola, paraba cada cierto tiempo y elegía aquellos amargos frutos, llenos de pequeñas pepitas que se te meten entre los dientes... porque yo, invariablemente, pico el anzuelo y la imito pensando que voy a comer del fruto de la pasión y acabo pasando el siguiente kilómetro escupiendo hasta las muelas. La vasca recordó el momento en que nos conocimos, allá por 2004 saliendo de Roncesvalles, cuando hacía acopio de bayas azules, endrinas para mas señas y yo, cuando nadie me veía, hacia lo mismo y apunto estuve de vomitar hasta mi primera papilla. Por aquel bonito sendero cruzamos varios riachuelos y acequias de riego para aquellos campos, con lo que la distancia que recorrimos se nos hizo muy amena y agradable. Se notaba que volvía el verde al Camino, y aquello nos animaba sobremanera.
Y mientras he escrito esta entrada, he recibido la llamada telefónica de Javier. Siempre es un placer recibir noticias de los amigos y me ha resultado chocante que me llamara precisamente en el momento en que escribía de él. Así se lo he comentado, diciéndole lo que estaba escribiendo, especialmente sobre el extraño efecto laxante de los zumos. Nos hemos reído ambos del cura, los alemanes y las indigestas y amargas moras.
! Qué casualidad ¡

martes, 16 de diciembre de 2008

La historía de los alemanes

Entre taponcitos de orujo, taponcitos de licor y brindis, el alemán se arrancó con su historia. Su nombre era Fred y el de su mujer Marlene. Nada que ver con la Dietrich como se puede comprobar en la foto. Resultaron ser de Mönchengladbach... que si ya es jodido de pronunciar, imaginaros el recordar como se escribe... aunque basta con acordarse de que solo hay cuatro vocales, una incluso repetida... con las once consonantes... pues las colocas por donde te dé la gana... mas tarde lo lees todo de corrido y cambias de sitio alguna. Seguro que aciertas o al menos te aproximas. Con lo fácil que es llamar al pueblo... por ejemplo... Valera... luego si lo quieres complicar... pues Valera de abajo... con lo que el siguiente es mucho mas fácil... solo puede ser "de arriba"... y ya está. Pero no, los jodidos teutones como que quieren ser mas originales que ninguno.
En fin... que resultó que aquel matrimonio había salido andando de su ciudad a principios de Julio (recordad que estábamos a 7 de Septiembre) y que, siempre según ellos, habían recorrido por Alemania la distancia que les separaba de la frontera belga, cruzando todo el país y se habían internado en Francia hasta llegar a Paris. Luego habían bajado hasta Poitiers, desde allí alcanzado los Pirineos, y en lugar de entrar en España por Saint Jean-Pied -de-Port, que hubiera sido lo lógico, habían continuado hasta Somport entrando por el Camino Aragonés y de allí a enlazar con el Francés en Puente La Reina. Y desde allí hasta el Famoso San Martín del Camino donde nos encontrábamos en aquellos momentos.
Fred, el para mi, mentiroso nazi alemán, no hacía mas que decir que 3.000 Kms y señalarnos con tres dedos para hacer mas hincapié en su historia.
Yo que no había bebido ni una gota de alcohol y tenía la mente mas despejada, también con los dedos, fui contando los días que llevaban en camino aquella pareja, y para redondear, pues tengo solo diez dedos, lo dejé en 60 días de caminata. Conseguí dividir aquellos 3000 kms que supuestamente habían invertido en la aventura y me salieron a una media de 50 Kms al día.
Casi que me gustaba mas la historia de la holandesa. Al menos era mas creíble y de vez en cuando se admite bien un drama familiar...aunque sin abusar. No me cabía duda de que habían pasado por Bélgica y Francia. Los jubilados, con pasta y todo el tiempo del mundo, pueden con eso y mas. Pero de que fuera andando... lo qué se dice andando.... Porque a la vista del aspecto de mis alemanes... ¿Quién se cree que esos dos adefesios se puedan meter entre pecho y espalda, y sin fallar uno solo , 50 kms al día?
Para mi, que nuestros dos alemanes troleros, debían conocerse todas las estaciones que la TGT francesa, lo que sería nuestra Renfe, tiene diseminada por toda la geografía del país vecino. Y conocer, de paso, demasiadas estaciones de autobuses.
Pero como no era cuestión de conflictos internacionales, el caso fue que le pasamos la mano por la chepa y le felicitamos efusivamente, lo que acrecentó notablemente su ego mientras servía nuevos taponcitos de orujo y brindando hasta que se acabaron la botella.
Yo que soy gilipollas me dediqué a sacarles fotos y luego a prometerles que se las enviaría por correo electrónico, como finalmente hice y quedó constancia en alguna pasada entrada que recibí contestación por parte de uno de sus hijos o simplemente un fulano alemán que pasaba por allí, llamado Dieter.
El muy capullo (me refiero al Dieter ese) me invitaba en su comentario a visitar su pagina de picasa. Así lo hice, esperando encontrarme un montón de fotos. Pero "que si quieres arroz Catalina". Nada de nada. Solo una foto suya. Ahora, ellos, descargándose mis casi dos mil fotos de mi albúm, seguro que las imprimen, las presentan en algún Concurso fotografico de su localidad, del tipo "Asociación de Embusteros del Camino Jacobsen y de la Pesca con caña" y van y ganan algún buen premio.
Yo mientras tanto, venga a presentar fotos bonitas para que luego las cuelguen detrás de la puerta de mi asociación. Ah, y de ganar premios, nada de nada.

domingo, 14 de diciembre de 2008

SEPTEMBER

Earth Wind and Fire

Para muy nostalgicos.
Una canción pegadiza con el mejor funk de todos los tiempos. Uno la escucha casi 30 años después, y si no fuera por "la reuma" y el miedo a dejarse los "piños" en el intento, dan ganas de pegar saltitos y seguirles la marcha y el baile.
Tenía otro video... el de "Boogie Wonderland", mas antiguo y con el grupo al completo... uno con aquellas extrañas vestimentas que solían ponerse.
Tan extrafalaria forma de vestir que he optado por apuntarmelo y ponerlo para cuando sea Carnaval en Febrero... Así dentro de dos meses tendré algo apropiado que poner con la efemerides.
!Que lo disfruteis ¡

sábado, 13 de diciembre de 2008

Para CHEMA: LAMENTO BOLIVIANO

PADRE RICO, PADRE POBRE

De Santillana ediciones Generales, con 273 paginas cuyos autores son Robert T. Kiyosaki, inversor millonario y "maestro de millonarios"; y Sharon L. Lechter, amiga del anterior y cuya única finalidad en libro parece ser la de mera recopiladora de apuntes, mecanógrafa y contadora de las lecciones del primero.
Se trata este de un libro de auto-ayuda. Uno de los miles que deben haberse escrito. La novedad de este consiste en que, a pesar de las mil perogrulladas que suelen llenar las paginas de este genero, perogrolludas repetidas una y otra vez, en este en concreto se empieza con una afirmación que es, a poco que uno piense, una gran verdad: "Que asistimos a la escuela o a la universidad para aprender una profesión con la finalidad de trabajar duro para ganar dinero. Pero allí nunca se enseña a hacer que el dinero trabaje para nosotros".
Para solventar esta carencia en nuestra educación, este gurú de las finanzas y las inversiones, que subtitula el libro como: "Lo que los ricos enseñan a sus hijos acerca del dinero; !!! Y la clase media no ¡¡¡ propone un autentico lavado de cerebro, o visto de otra manera, a la manera suya y se supone que de todos los ricos, propone cambiar unos conceptos firmemente anclados en nuestras mentalidades y las de nuestros educadores y mayores.
Contado de manera autobiográfica, nos encontramos con un niño, el propio autor, un norteamericano de ascendencia japonesa, quien además de su padre natural (el pobre) un profesor universitario de gran formación pero sin habilidades financieras que, como la mayoría de nosotros vivía de su sueldo y casi siempre tenía dificultades para acabar su mes. Y por otra parte, su "otro padre" (el rico) un pequeño empresario, padre de su mejor amigo, que fue instruyendo en una particular filosofía financiera a los dos muchachos a medida que sus propias empresas comenzaban poco a poco a despuntar.
De ahí el tirulo del libro, y entre medias, infinidad de conceptos que si no totalmente nuevos, sí difíciles de asimilar por un no iniciado en materias financieras e inversoras. De esta manera, y solo 6 lecciones y 10 pasos o consejos mas a seguir, da a cualquiera que se atreva con ellos las claves que hacen de los ricos los que son. Esto es: ricos.
No dudo que los libros de auto-ayuda sirvan a mucha gente. Pero a mi particularmente nunca me sirvieron mas que para encarar, con cierto optimismo, las siguientes dos semanas de mi vida. Pasado ese tiempo volví siempre a la normalidad y olvidé perogrulladas, citas de ilustres prohombres y consejos para, por ejemplo: "Como superar las dificultades y tener éxito en la vida", "Como ser feliz y no morir en el intento" o "Dejar de fumar es fácil, si sabes como".
Por cierto que con este ultimo libro, del que debo reconocer que no pasé nunca mas allá de la pagina 66, cosa que sabe todo aquel que me conoce, convive conmigo o me frecuenta y me ve siempre con un cigarrillo en la boca, es de los libros de auto-ayuda que menos me impactó y que me hicieron mirar este genero con algo mas que escepticismos, al conocer la noticia de la muerte de su autor Allen Carr, fumador compulsivo de 4 paquetes diarios de Malboro, que sin duda debió enriquecerse mucho mas de los que ya era con las ventas supermillonarias en ejemplares, pero que murió hace solo unos años sin haber dejado el mismo de fumar ni por un momento.
Y es que, como todo en la vida, una sola cosa es importante: QUERER.
Si uno no quiere dejar de fumar... ni cien mil libros, incluso escritos con toda la sinceridad y honradez del mundo, pueden cambiarte. Si la decidía, la arrogancia, malos hábitos o simplemente costumbres ancestrales de tus mayores, te impiden, no te inclinan hacia el cambio brusco en tu manera de vida... ni San Pedro bendito que baje a darte lecciones cambian de un plumazo a las personas. Y otro punto a tener muy en cuenta... lo que le fue bien a un multimillonario japones afincado en Hawai en los años 50, no necesariamente te ha de funcionar a ti.
Principalmente lo que ofrece este libro es "doctorarse" en lo que ultimamente se denomina, y con muy mala prensa por cierto, ESPECULACIÓN. Lecciones, ya sea con temas inmobiliarios, del mercado de valores o ahorros legales en pagos de impuestos.
No engaña a nadie, pues es lo que hacen diariamente los verdaderamente ricos e incluso muchos de ellos de manera totalmente legal, lo que suele ser una novedad.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Jeannine, la holandesa

El comienzo fue algo frío. Los jubilados alemanes hablando entre ellos en su imposible jerga. Nosotros con nuestra propia conversación. Cada uno a su bola hasta que la hija de la hospitalera trajo una jarra de agua, otra de vino, un plato de chorizo casero y unas olivas para entretenernos. Javier inmediatamente agarró la jarra de vino y por señas (¿Como se dice en tudesco: "Ahí va la hostia, que buena pinta tiene este vino, pues, ... ¿queréis un chiquito, chatos?)... pues eso, que por señas ofreció servirles un vasito. Los alemanes puede que hablen raro. Puede que cuando lo hagan parezca que pasa un tren, por esos sonidos guturales y extraños... pero cuando se trata de vino y de empinar el codo... como que les cambia la cara y hasta parece que sonrían. "Ya, ya" respondieron los tres al unisono. "¿Ya? ...contesté yo... pues sí que tenéis prisas, tios." Javier me aclaró que el "Ya" quería decir Si. "! Joder ¡ Pues que lo digan ¿tanto les cuesta decir Si?"
! Bueno, bueno ¡ se dispararon los alemanes, tras catar el "caldo leones". Pero al probarlo Javier, que suele ser de "morro fino" para eso de los vinos, y poner este cara de poker, imaginé que el vino debía de ser de los peleones. De lo que se deduce que los alemanes... mucho coche, mucha industria y mucha choucroute y salchichas... pero de vino...! Ni puta idea ¡
Pero lo que era romperse el hielo... este se había roto... y Esperanza viendo la posibilidad de entablar conversación empezó a hablarles primero por señas... luego en inglés... y agotando todos sus recursos lingüísticos... en francés. Y de pronto... una de las dos mujeres le contestó en un francés mas que mediocre (como el que utilizan las vacas noruegas)... y se hizo la luz.
Resultó ser que aquella señora era holandesa y hablaba perfectamente el alemán. Con lo que nosotros pensando lo que queríamos decir en castellano lo traducíamos al francés, ella lo descifraba en holandés y acto seguido hacía la traducción al alemán. Una vez obtenida contestación de los otros dos, seguíamos el mismo conducto pero a la inversa. Como verán mis lectores... divertidísimo y mucho mas entretenido que acariciar gatos o contar camiones.
A los pocos minutos ya eramos todos como viejos amigos, y la jarra de vino iba de mano en mano, de tal modo que hubo que pedirles otra.
La cena sin ser lujosa, fue bastante copiosa. Una enorme ensalada de lechuga, cebolla y tomates. Luego una caliente sopa de fideos con terrones de pan frito, y un plato de lomo de cerdo con patatas y pimientos. De postre, un par de rodajas de piña en almíbar y una botella de orujo.
Si el vino les encantó... el orujo ya les soltó definitivamente las lenguas... "! Bueno, bueno ¡" decían... y yo contestaba "Ya, Ya... pero con cuidado eh, qué a ver quien os acuesta luego, ¿eh?"
Ya puestos, empezaron con las familiaridades y se vieron en la necesidad de contarnos sus vidas.
La holandesa, de nombre Jeaninne, nos dijo que era viuda. Tras pensarselo un poco, nos dijo que no era su primera vez en el Camino, y que el año anterior en compañía de su esposo habían salido desde Saint Jean-Pied-de-Port. Que los primeros días habían sido un tanto duros ya que no estaban muy habituados a andar aquellas distancias pero, como nos pasa a todos los novatos, las piernas y sobre todo la cabeza, se habían acostumbrado y habían continuado perfectamente por Navarra y La Rioja. Y que cuando mas estaban disfrutando de los paisajes, los pueblos por los que pasaban y la cantidad de amigos, en su mayoría alemanes, que habían hecho, a la altura de Burgos su esposo se había lesionado en una rodilla lo que les impidió continuar. Pero que la aventura les había resultado tan maravillosa que habían decidido volver juntos este mismo año para terminarlo.
No obstante, pasados unos meses, su marido había caído enfermo y muerto en muy poco tiempo. Ella, sola en su país, con una gran tristeza pues los recuerdos la asaltaban constantemente y le hacían recordar al marido desaparecido, había decidido continuar este año el Camino allá donde lo habían dejado el año anterior, con la meta de llegar a Santiago y darle un doble abrazo al Apóstol... el suyo y el que debería haberle dado su marido.
Las ultimas palabras le estaban saliendo apenas con un hilo de voz... y los ojos se le empañaron de lágrimas.
! Glup ¡ Hasta a mi, que no había probado el vino y solo había mojado los labios en un taponcito de licor, se me soltó alguna lágrima ante el testimonio tan sentido y estremecedor del que nos había hecho participes aquella mujer.
! Snif ¡ Pareció que la velada iba a virar hacia el plano sentimentaloide, pero ahí estaba el alemán que intentando levantar la moral a la compañera holandesa, sirvió otra ronda de orujo a la concurrencia. ! Eso, eso... cada uno a lo suyo ¡ Me hubiera gustado hablar alemán para contarle un viejo proverbio polaco-español que dice "El muerto al hoyo, y el vivo... al orujo" pero "no estaba el horno para bollos".
Y en ese momento la pareja germana se dispuso a contar su propia historia. Pero eso lo dejaremos para otra entrada y un próximo día. ! Vielen Dank.... und Prosit...Hips... Die cucaraaacha,... Die cucaraaaa... ¡

jueves, 11 de diciembre de 2008

Aburrimiento total

El final de etapa de la Vuelta ciclista a España se demoraba. Javier, absorto en su contemplación no me hacía caso. Yo seguía sin saber jugar al mus y las otras opciones pasaban por empollarme toda la gama de herramientas agropecuarias que fabricaba la marca PIVA, y que mi nuevo amigo, el de la boina, tenía intenciones de enseñarme.
Con cafeína y nicotina saliéndome por las orejas, decidí volver hasta el albergue. Esta vez de un tirón y sin rodeos por el pueblo, recorrí los aproximadamente 500 metros descubriendo que existía otro albergue junto a la carretera, este el parroquial, que debía ocupar alguna antigua escuela, y que debía estar igual de vacío que los otros dos, pues el lugar no daba para tanto albergue debido al desdoblamiento de la ruta.
Una vez en el Santa Ana, el nuestro, comprobé que Esperanza en lugar de siesta se había enganchado con un programa de televisión mientras daba puntadas a alguna prenda descocida. Una jovencita alemana, muy rubia y muy mona, se había apropiado del ordenador conectado a Internet y chateaba con sus amigos. Debía tener muchos amigos, pues cuando horas mas tarde me dirigía a dormir la chica aún estaba, dale que te pego, liada con el aparato.
El aburrimiento se estaba instalando en mi animo aquella tarde... estuve tentado de volver al bar y seguir con las clases de bombas de agua, cortacespedes, motosierras y demás aperos... tal vez incluso meterme de lleno en el proceloso mundo del tute y el mus o darme a la bebida y al anís del Mono. Gandulee por las diferentes estancias y observé un cartel escrito por un tal "Pepe", un autentico filosofo, o un tio tan aburrido como yo, que había dejado allí una de sus perlas que decía: "La naturaleza es quien da las mejores soluciones a muchos problemas. Es cuestión de saber mirar"... Estuve mirando... lo juro... pero no encontré nada que me animara y solucionara mi problema, salvo a los gatos que tomaban los últimos rayos de sol de la tarde sobre una silla. Los espanté, y ocupé yo el asiento. Allí me quedé, viendo pasar infinidad de camiones con un anagrama en forma de Tau, de la empresa Transportes Templarios SA. Y en eso que aparecieron de pronto el joven cura que habíamos visto la tarde anterior, en León, saliendo de la hospedería de la Carbajalas, acompañado del cámara de televisión que nos había estado filmando en varias ocasiones durante la mañana. Entraron en la recepción, y curioso, cogí mi silla de plástico y la llevé cerca de la puerta para escuchar las conversaciones. Mas que el "saber mirar", como decía el lema de Pepe, opte por un particular "Saber oír". Preguntaron a la hostelera si quedaba sitio. Ella, muy de mundo, dudó unos segundos, la oí pasar algunas paginas, y finalmente decir que sí.
! Mala pécora... pero si tienes el garito vacío, mujer ¡ El cura salió llamando por su móvil, lo que le impidió percatarse de que yo había cambiado de lugar. Unos minutos después aparecieron una pareja de peregrinos que junto al cura y al cámara se inscribieron en el albergue. ! Ya eramos casi doce personas en el lugar ¡ Una multitud.
Volví a mis baños de sol y a mis gatos que ya habían tomado confianza y me exigían ronroneándome que los acariciara. Solo diré que fue una tarde muy larga, y la primera vez en varios años que desee que llegara cuanto antes la hora de la cena. Incluso el paso de los camiones acabó por aburrirme y atacarme los nervios, con lo que me dirigí hasta la selva del patio trasero a recoger nuestras ropas que estaban secas desde hacía horas.
Javier regresó por fin y aprovechamos hasta las siete y media, hora de la cena, para llamar por teléfono a Rafa, nuestro Vecino de Abajo quien nos dijo sentir cierta envidia y deseos de encontrarse acompañándonos en la nueva aventura. Salvo que nuestro amigo almeriense fuera un apasionado por acariciar a unos apestosos gatos... no veía yo la envidia por ningún lado... pero nos guardamos muy mucho de comentarle nuestras cuitas, no fuera que se riera de nosotros.
Y por fin llegó la hora de la cena. He de decir aquí, que en mi vida he cenado antes de las ocho y media... a veces incluso mucho mas tarde. Recuerdo en una ocasión haber salido de un restaurante en el que había ido a comer o almorzar, mas o menos a esa hora en la que nos disponíamos nosotros a cenar. Pero al ver sentados ya a los otros comensales, tres personas para ser exactos y encima hablando en alemán, caímos en la cuenta de que para ellos debía ser ya tardísimo según sus extrañas costumbres. En ese momento también caímos en la cuenta de que la lista de apuntados a cenar solo se borraba una vez al mes o cuando se llenaba la pagina de la libreta. Y que nosotros eramos los únicos clientes aquella tarde.
Nos dio algo de corte ocupar otra mesa y dejar de lado al alemán y a las dos mujeres que lo acompañaban, con lo que por señas les indicamos que les íbamos a hacer compañía, a lo que sonrientes nos ofrecieron una parte de la mesa. Y de lo que parecía iba a ser una cena aburrida, para variar, en compañía de gente a la que habríamos de tratar y comunicarnos por señas, resultó una de las noches mas entretenidas, que no divertidas, que yo recuerde en muchos años. ! Por cierto ¡ ¿Como se dice pan o agua con señas? Porque de alemán solo sé aquello de nuestra infancia de "subanestrujenempujenbajen"... qué ya es algo, pero netamente insuficiente.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Misterioso PIVA

Bien aventurados los pacientes, porque ellos conocerán el significado de la palabra PIVA. Y hoy toca.
Por tanto... nos pateamos el pueblo de punta a punta, en un mas que tedioso recorrido.
Por fin, por una bocacalle de nuevo nos vimos en la carretera, pero ya en la otra salida del pueblo. Las tripas ya empezaban a protestarnos con ruidos extraños, pero ni un solo bar hasta el momento. A lo lejos, ... muy a lo lejos, vimos a un grupo de personas. A medida que nos íbamos acercando observamos que salían de una especie de pequeño local, sobre el que había un cartel, y este anunciaba... Mirinda. ! Si...¡ aquella famosa marca de refrescos que hará mas de 30 años que desapareció, pero allí aún conservaban vestigios... tal vez alguna oxidada botella. Y como la policía no es tonta... dedujimos que se trataba de un bar con lo que apuramos el paso. Una vez delante del garito, observamos que enfrente, al otro lado de la carretera había otro bar.

Dése usted la vuelta al ruedo pateandose un infecto pueblo para comer... y luego resulta que los dos únicos bares abiertos están en el mismo centro de la jodida carretera. Andábamos un tanto amoscados. Primero el asunto de los albergues, ahora el de los bares... ¿Qué mas nos podía pasar en aquel desdichado lugar?
Este nuevo bar disponía en su fachada de carteles de algún grupo musical, de los que tocan en los pueblos en sus fiestas patronales. Cruzamos y nos encontramos con una increíbles escaleras que llevaban hasta la barra. En otras circunstancias, y ante la necesidad de subir escaleras, hubiera elegido el otro bar, pero el hambre y otros condicionantes como la mugre que intuíamos albergaba el pequeño antro, nos obligó a realizar la inhumana ascensión, peldaño a peldaño, a pesar del dolor de piernas que acarreábamos todos.
Nos encontramos con que practicamente la totalidad de los abuelos del pueblo pasaban allí la tarde de domingo enfrascados en partidas de domino, cartas, conversaciones sobre sus cosechas y quien sabe que otras interesantes tertulias. Inmediatamente conseguimos unos bocadillos y unos pinchos de rica, aunque algo reseca, tortilla de patata, pues la cocina estaba ya cerrada. Yo además lo regué con dos frescas coca colas ligth que me devolvieron la confianza en el genero humano y me subieron la moral, así como la glucemia.
Javier enfrascado con la Vuelta, Esperanza que volvía al albergue para una pequeña siesta... a mi no me quedaba otra cosa que aprender rápidamente a jugar al mus o tomarme un cortado tras otro y fumarme medio paquete de tabaco. En una de estas en que pedía mi enésimo café en la barra, coincidí con uno de aquellos paisanos que me preguntó si yo era un peregrino... Iba a contestarle que no... que yo andaba de Carnaval, con mis chanclas y mis pantalones cortos, !!¿No te jode, el listo?¡¡ Pero en ultima instancia decidí seguirle la corriente y entablar conversación con él para matar el rato.
Me contó el hombre que el clima de aquellos lares era muy extremo. Mucho frío en invierno, con ocacionales y copiosas nevadas y mucho calor en verano, lo que no contribuía a que las cosechas fueran siempre iguales y sus vidas totalmente plácidas. La falta de agua también era problematica. Me comentó que durante el fin de semana se habían celebrado las fiestas del pueblo, a pesar de que la festividad de San Martín de Tours caía en Noviembre, de ahí que hubiéramos visto en la iglesia los santos recién sacados en procesión. Que habían bailado en la plaza del pueblo hasta altas horas de la noche, mas allá de las diez y media, y tomado bebidas prohibidas como el anís del Mono y algún aguardiente de hierbas. Que al pobre San Martin lo solían sacar por la calles del pueblo en numerosas ocasiones, siempre por alguna rogativa relacionada con los problemas del campo. Una costumbre que decía había molestado a un cura párroco que ya no estaba en el pueblo, ya que tras varias procesiones y ante la falta de agua, la gente en la iglesia se había mostrado susceptible, casi critica, con San Martín y toda la cohorte de santos y figuras a los que los fieles rezaban tan encarecidamente, y sin embargo con muy pobres resultados.
El cura, muy enfadado, había lanzado desde el púlpito un agrio sermón. Una especie de crujir de dientes se había instalado entre los pobres lugareños temerosos de Dios. El cura, sintiendo que el pueblo tomaba a guasa al susodicho santo y a nuestro mismísimo Señor Jesucristo había preguntado a voz en grito si acaso los tomaban por unos... PIVAS...
¿Pivas? ¿Que son los Pivas? pregunté enseguida, acordándome que aquella misma mañana habíamos pasado por un polígono industrial donde había una enorme fabrica o almacén con ese nombre.
Los PIVAS, entre otros articulos de la gama, son unos motores, mas bien unas bombas, que se utilizan en el campo para sacar agua de los pozos, me contestó el buen hombre colocándose bien la boina de los domingos.
Quedaba resuelto el misterio. Ya podía acostarme aquella noche sabiendo una cosa mas. Y espero que mi clientela del blog, en especial mi amigo Rafa Gambin, hayan obtenido cumplida cuenta del misterioso nombre y artilugio. Aunque ya decía yo hace unos días que no era tal misterio y que estábamos creando un autentico suspense de algo que no era tal.
Al menos aquel cura tenía sentido del humor, o ciertas ocurrencias, y había relacionado el aquí ya famoso motor con las rogativas de sus feligreses y sus queridas figuras.

martes, 9 de diciembre de 2008

Guerra de albergues

Nada mas llegar a San Martín del Camino, aún faltaban algunos centenares de metros para llegar a las primeras casas, nos encontramos con un albergue privado llamado "Vieira" lleno de carteles anunciadores de los precios por el hospedaje. No se veía mucha actividad allí. Una piscina de plástico, varias sillas y alguna mesa en la terraza, un tendedero sin ninguna ropa colgada...
A medida que nos acercábamos dudábamos en entrar y quedarnos a pasar la noche. De pronto un hospitalero salió por la puerta haciéndonos ostensibles signos de que entráramos. Aquello acabó definitivamente por convencernos... nos hicimos los locos y continuamos hacia el pueblo. El mal efecto que nos causó el que salieran a llamarnos y tratar de que nos adhiriéramos a la causa del negocio hotelero del lugar, nos empujó a seguir caminando, produciendo el efecto contrario al que deseaba el tipo. Tampoco es que hubiéramos elegido aquel albergue tan alejado del pueblo, teniendo en cuenta que con las idas y venidas habríamos añadido a la etapa del día otro par de kilómetros innecesarios. Pero se veía muy claramente que aquella etapa, con dos rutas diferentes, una hasta Villar y otra hasta San Martín, dividía a los posibles clientes y por tanto dejaba a la mitad los ingresos. Ninguno de los dos pueblos se debería sentir satisfecho, de ahí la guerra de carteles pintados en el suelo en Valverde, y de ahí también la pobre impresión que causaban aquellos espabilados del negocio turístico jacobeo, debiendose pelear por un misero peregrino que pasara y que fuera a llenarles la caja con los escasos euros que nos dejamos.
Nosotros por fin llegamos a las primeras casas sin dejar en ningún momento la carretera. Y de pronto encontramos un nuevo albergue, este llamado de Santa Ana. Nadie en la puerta pidiendonos que pasáramos, alguna ropilla tendida junto a una valla... decidimos preguntar.
Tardaron en atendernos. Solo un par de gatos que languidamente dejaron de tomar el sol se acercaron a que los acariciaramos. Parecía que fueran ellos quienes atendían el negocio.
Pero finalmente una señora muy amable salió de un cuarto y nos hizo el articulo: 6 € por persona en una habitación para tres; o 3 € por barba en el cuarto general de las literas. A pesar del precio, un tanto caro, nos inclinamos por elegir la habitación particular. También teníamos la opción de apuntarnos a la cena por otros 9 € y pudimos ver que en el libro había una larga lista de nombres. No fue hasta la hora de la cena en que nos dimos cuenta de que la lista correspondía a las personas que había cenado la ultima semana, incluso tal vez el ultimo mes, y que no se borraban los nombres para dar sensación de multitud.
Tomamos posesión de nuestras camas, deshicimos las mochilas y nos encaminamos hasta los baños donde la ducha resultó un tanto dificultosa por la falta de presión de agua, pero al menos reconfortante por lo caliente que llegaba.
Mas tarde, una vez cambiados, pasamos a la parte trasera de la casa donde estaba situado el lavadero y el tendedero. Todo aquello tenía un aspecto bastante descuidado. La zona de tendedero era un antiguo huerto en el que los surcos en la tierra no habían sido explanados y las hierbas crecían como en una selva. Las mesas de plástico, las sombrillas y las sillas llenas de polvo, como si hiciera una eternidad que nadie las utilizaba... pero ya habíamos pagado y no era cuestión de montar numeritos. Nos quedabamos... pues solo era por una noche... y además eramos peregrinos, no turistas de lujo.
Tras una pequeña inspección del lugar nos dimos cuenta que salvo tres o cuatro extranjeros, que también había elegido las habitaciones mas caras pero a la vez mucho mas intimas, no había nadie mas en el albergue. La gran nave con infinidad de literas estaba completamente inédita aquel día y por lo visto así iba a quedar, ya que por la hora no esperábamos que fueran a llegar muchos mas peregrinos.
Decidimos ir al pueblo a comer en algún restaurante. Quisimos preguntar a la hospitalera pero de nuevo había desaparecido. Caímos en la cuenta de que sobre el albergue existía una vivienda, sin duda de los dueños del albergue y que estos estarían a su vez comiendo a esa hora.
Cruzamos la carretera y nos internamos por la primera calle que encontramos. Las tres de la tarde y ya ni lo gatos salían a curiosear y fizgonear a aquellos tres estúpidos peregrinos que andaban perdidos por las desiertas calles. De esta manera, pasamos por debajo del enorme deposito de agua que habíamos visto unas horas antes desde varios kilómetros del pueblo y llegamos hasta un plazoleta donde estaba la iglesia de San Martin. Es curioso como en poblaciones mucho mas grandes, con increíbles iglesias o catedrales, siempre te las encuentras cerradas a cal y canto... y sin embargo, en aquel poblacho, con hambre y unas enormes ganas de
sentarte a una mesa, nos encontramos con las puertas de la seo completamente abiertas. Haciendo de tripas corazón, y a falta de bares, entramos a visitar la iglesia encontrándonos con un par de santos sobre andas procesionales. Un rápido rezo, alguna foto y de nuevo a la calle ya esta vez preocupados por la falta de lugares para tomar, aunque fuera, una misera coca cola.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Beyonce

El ultimo exito de la mujer de ebano. Una bonita canción. Pero lo que realmente os hubiera querido insertar en la entrada de hoy, era el video clip oficial de la canción.
Una autentica maravilla, que la discografica SONY impide que se pueda copiar.
Pero os aconsejo que no os lo perdais, ya que es una pequeña pelicula con una enorme carga de significado. Un verdadero mensaje de como deben ser las relaciones en una pareja.
La podeis ver en YOUTUBE.ES.
Basta, una vez en la pagina, escribir Beyonce y apareceran una serie de posibilidades de ver el video. Recomiendo al personal elegir la que anuncia los subtitulos en Castellano (If I were a boy-Spanich). No os arrepentireis, seguro. Que la disfruteis.

IF I WERE A BOY

sábado, 6 de diciembre de 2008

Los hombres que no amaban a las mujeres

El pasado 27 de Septiembre, un escritor de novela negra barcelonés, José Luis Romero, hizo un comentario en este blog. Mayormente el hombre intentaba promocionar su propio libro "Siempre quise bailar como el negro de Bonney M", dejando incluso un pequeño párrafo de su obra y la dirección de su pagina web. En cuanto a su libro, aún no me he decidido a comprarlo, a pesar de cierta curiosidad que tengo por leerlo. Tiempo habrá para ello.
Pero una vez visitada su pagina en internet, descubrí que se declaraba ferviente admirador de un escritor sueco, Stieg Larsson. Con uno de los libros del sueco he tenido mucha mas suerte. Fue fácil hacerme con este "Los hombres que no amaban a las mujeres" e inmediatamente me puse manos a la obra en cuanto a leer, casi devorar, sus 666 paginas (mal numero y peor diseño de portada, que tiene un "no sé qué" que inquieta un tanto)
Apenas cuatro días bastaron para leer la novela, y de alguna manera intuyo el porqué nuestro "visitante" catalán hacia aquella exaltación tan encendida del nórdico. Ya que otro tanto me ha sucedido a mi, encontrándome con una novela amena, dinámica, que apenas baja de ritmo narrativo, y con una considerable dosis de suspense en aquello que relata.
Uno de esos libros que da pena que se acaben, y que uno no puede dejar de leer por la curiosidad que depara su trama.
Una vez revisada la biografía y bibliografía del autor sueco que aparece en la solapa, uno se lleva una pequeña desilusión, pues Stieg Larsson murió en 2005, a la edad de 50 años de un ataque cardíaco. Pero tras su fallecimiento fueron encontrados los manuscritos inéditos de tres novelas, bajo el nombre común de Trilogía del Milenio o Millenium, que es igualmente el nombre de revista que el protagonista de la obra edita en la trama y ficción de la novela. De nuevo renace la alegría... quedan dos novelas mas de este sensacional autor, y además con los mismos protagonistas y argumento que me han enganchado leyendo la primera.
Con lo que ya tengo en el punto de mira la compra de la segunda de la trilogía: "La muchacha que soñaba con cerillas y un bidón de gasolina".
He de añadir que Stieg Larsson, era un activista muy comprometido en la lucha de los Derechos Humanos. Del argumento de su primera novela, así como del sugerente aunque extraño titulo de la segunda, se desprende y confirma tras la lectura, que aborrecía del maltrato machista a la mujeres.
Además de escribir bien y entretener, lo que lo ha convertido en todo un referente dentro del género de la novela negra escandinava, era una persona idealista y comprometida con los problemas y lacras de nuestra sociedad. Yo también empiezo a convertirme en un admirador de este escritor.

viernes, 5 de diciembre de 2008

De actualidad

Del vil asesinato del empresario guipuzcuano Ignacio Uria a manos de ETA, lo que mas me llama la atención es la noticia de que solo tres o cuatro horas después de que la manguera esparciera y diluyera el reguero de sangre que quedó sobre la acera, sus compañeros habituales de partidas de tute, aquella misma tarde continuaran con su entretenimiento sustituyendo al asesinado , por otro paisano del pueblo.
Puede ser que estos "amigos" quisieran escenificar así alguna especie de homenaje, que solo ellos pueden llegar a imaginar. Yo creo que no. Lo que realmente ha quedado claro es que en Euskadi, a pesar de este y otros muchos macabros asesinatos, la vida continua como si nada pasara. Como si estuvieran vacunados contra ese tipo de violencia terrorista. Como si fuera ya una costumbre el quedarse callados y quietos, acojonados por miedo a represalias y mas muertes... posiblemente las suyas si alzaran las voces. Ya que es muy posible que alguno de sus convecinos del pueblo, de Azpeitia, sea quien informara de los movimientos del anciano empresario.
Esta sociedad nuestra está verdaderamente enferma y sinceramente creo que tenemos exactamente lo que nos merecemos. Ahora volvamos a las negociaciones y ya está. Sin comentarios.
Pero este blog, sigue resistiendose a entristecer o amargar a sus lectores. (precisamente una muestra de lo que decía un poco mas arriba... pero así es la vida)
Otra noticia me impacta y aturde al recibirla: El fenómeno Tappersex.
Parece ser, que entre las féminas, quedó ya muy atrás la época en que las reuniones y visitas de Avón y Tapperware hacían furor y entretenían sus tardes.
La mujer, y especialmente la española, no solo ha experimentado un notable cambio en su educación, mayoritariamente universitaria, en el medio laboral y demás actividades cotidianas, equiparándose, cuando no superando con creces a los hombres, si no que ha tenido consecuentemente un cambio radical en sus hábitos y costumbres.
Pero hete aquí, que la noticia es sobre el Tappersex, y para algún despistado aclararemos que es un nuevo invento que consiste, lejos de enseñar y vender potingues para cara y cuerpo, ollas a presión o envases para conservar alimentos, la nueva moda les lleva hasta los salones de sus casas toda clase de artilugios y juguetes sexuales.
O sea, el Sex shop a domicilio, como las pizzas. De las cremas para las arrugas hemos pasado a lubricantes y espermicidas; la entrada en nuestras casas de aparatosas y útiles cacerolas ya es historia y lo que entran ahora son consoladores con baterías recargables de litio con varias velocidades y tamaños; de la misma manera que los cómodos envases con tapa han sido destronados por los anillos para penes.
Todo esto es lo que causa furor ahora entre nuestras mujeres.
Me imagino yo ahora las reuniones esas: Tras los besuqueos de rigor entre todas las amigas invitadas de esa tarde y la presentación de la emperifollada vendedora, quien supongo dejará estrategicamente a la vista el maletín misterioso, aumentando así la malsana curiosidad por descubrir su lujurioso interior; seguirá con el consabido café con pastas, lo que aumentará las taquicardias y con ello la libido ira subiendo. Una vez la cosa pase a mayores, con la apertura del enigmático neceser y la contemplación de, apriori, tanta "cosa buena", el gallinero alcanzará cotas inimaginables, con respecto a, por ejemplo... cuando aparecía antaño una cubertería... donde va a parar...
Y no me cabe duda de que cuando el objeto estrella aparezca... esto es: las Bolas Chinas... el silencio mas sepulcral se debe hacer en torno a las mesas camillas.
Porque... ¿Sabe alguien que coño son las bolas chinas? Debo reconocer mi mas absoluta ignorancia y torpeza, pero a mi me suena... así... en frío... a algo potencialmente peligroso en manos inexpertas. ! Vamos que eso lo debe cargar el diablo ¡
Y me surge una nueva y no menos angustiante pregunta... ¿Están debidamente preparadas? ¿Han recibido la adecuada formación estas vendedoras que entran en nuestros hogares a emponzoñar las relaciones maritales? Y otra mas... ¿Como y de que manera reciben esa formación? ¿Hay demostración practica de los usos?
Yo que soy de la vieja escuela... de aquella en que todo era manual... pasado el tiempo, digital... a duras penas me entra en la cabeza esta modernidad que nos ha entrado de pronto. Me niego en redondo, por muy moderno o en oferta que estén esos diabólico artilugios, a cambiar así como así el sistema autoctono y tradicional, cuando apenas y justamente ahora le había pillado el tranquillo al asunto.
Me temo muy mucho que mas de un descalabro o lesión indeseable vaya a producirse de aquí a poco. Y si no, al tiempo....
También espero que todo este nuevo tema del Tappersex se lleve con la discreción y rigor mas deseables, porque imaginense, que a algún brutote de nuestro personal patrio, que los hay a montones, le vayan con el soplo o el cuento mal explicado: ! Oye, que tu mujer se lo monta a tus espaldas "con las bolas de un chino...¡"
!Ojo...¡ "Si no eres mia, tampoco lo serás del chino ese... por muy grandes que tenga ese las "bolas". Todavía son pocas las que han matado por menos que eso. Y por mucho menos aún, se achicharraron Sodoma y Gomorra, estatuas de sal incluidas. ! Que país, Señor ¡

jueves, 4 de diciembre de 2008

Hasta San Martín de un tirón

Hasta mañana Viernes, no tendremos noticias de nuestro Rafa Gambin. Mañana es el día fijado para la colonoscopia. De esta técnica, si alguno tiene dudas, puede obtener cumplida información en su blog. Y si quiere una experiencia práctica, rallando en morbo o sadomasoquismo, no hay mas que introducirse por donde yo os diga un simple supositorio de glicerina y tener una insignificante muestra de por donde va a tener que pasar nuestro querido amigo.
Continuaremos pues con la aventuras, contando que nada mas salir de Villadangos, acompañados del nuevo compañero, notamos una gran cantidad de agua y arbolado. Aquello ya era otra cosa, y la alegría que todos sentimos por ver tanto verde nos subió la moral, sobre todo después de tantos páramos mas bien secos y andaderos aburridos. Y aún otra nueva sorpresa... varias cagadas de vacas bien hermosas en el sendero.
Puede que a un "no iniciado" le resulte extraño que pueda sentirse alegría por ver semejante asquerosidad, o incluso por llegar a pisarla confundiéndola con el barro en zonas húmedas como aquella. Pero cagada de vaca, al menos para mi, es sinónimo de zona auténticamente rural, de campo y amapolas. Un cambio en el paisaje que durante demasiados kilómetros del Camino Francés nos había ido acompañando, con infinidad de andaderos aburridos, de paisajes mucho menos agradables, de falta de bosques, de verde, de naturaleza... Y sobre todo porque era señal inequívoca de que nos acercábamos a Galicia, donde todo esto, el verde, el agua, los bosques, es el pan nuestro de cada día en eso del caminar.
Y donde hay cagadas de vacas... invariablemente hay vacas, lógico, ¿no?. Y si no, díganme los señores qué es lo que aparece en la fotografía ? Algo que no veíamos desde los tiempos de Roncesvalles.
Mucho mas alegres continuamos nuestra marcha, y la desaparición de aquel pequeño bosquete unos centenares de metros mas allá y la reanudación de los sempiternos andaderos junto a la carretera ya no nos afectó tanto.
Al poco rato nos adelantaron los dos peregrinos conocidos en Villadangos. Su ritmo era verdaderamente endiablado pues tenían previsto llegar ese día hasta Hospital de Orbigo, lo que les suponía aún otros diez kms. Perdí la ocasión de fotografiar disimuladamente los gemelos del malagueño en aquel momento en que brevemente lo tenía de espaldas, pero pasaron como una exalación, perdiéndose a lo lejos en pocos minutos.
Y en aquel momento, supongo que pensándoselo mejor, nuestro conquense decidió dejarnos y continuar el también a su propio ritmo hasta el mismo pueblo que los dos amigos. Se despidió hasta mas ver, y arrancó también con prisas dejándonos de nuevo solos los tres. Amistad fugaz y breve. Callado en exceso, no hubiera sido un buen compañero de viaje. No, cuando uno está habituado a compañeros como Rafa "El vecino de Abajo", magnifico en su faceta de contador de chistes y chirigotas. Algo de lo que un conquense cualquiera, sin ninguna duda, carece y solo al alcance de buenos y graciosos andaluces y alguna "rara avis" de alguna otra Autonomía.
En el horizonte apareció una especie de gran deposito de agua. Poco a poco se fue agrandando y dejando ver así mismo las primeras casas de San Martín del Camino. Nos quedaban apenas unos minutos para acabar la primera etapa, y a mi me entraron las inevitables prisas por disfrutar de la reparadora ducha y una buena comida.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

En Villadangos del Páramo

Pues antes de que me siga ladrando Lara, continuaré con mis aventuras. Por tanto:
Dejamos atrás al cámara de televisión y continuamos andando y preguntándonos si apareceríamos algún día en algún reportaje sobre el Camino. Aquella pequeña parada para charlar brevemente con el tipo aquel, había dado tiempo a que el peregrino nacional que habíamos saludado una hora antes, mientras almorzábamos, nos alcanzara.
Se puso a andar a nuestra altura y nos saludamos de nuevo, empezando con las preguntar típicas que solemos formularnos entre los caminantes. Había empezado aquel mismo día en León donde había pasado la noche en el albergue de las Carbajalas; Era de Cuenca y no era su primera vez en la Ruta, ya que en años anteriores había realizado otros tramos desde Roncesvalles al igual que nosotros; Al comentarle yo que era de Alicante, me dijo que conocía San Vicente del Raspeig donde tenía un buen amigo; Y al comentarle que donde había dejado a la alemana y su acompañante, nos dijo que se habían quedado mas atrás ya que andaban a diferente ritmo que él.
Reconocí en aquel joven, al caminante en solitario que desde el primer día intenta hacer amistades con las que acoplarse y continuar acompañado el resto del Camino. Yo mismo en mis dos primeros años había actuado de manera parecida, por lo que sabía que en aquellos momentos estábamos siendo evaluados y clasificados por el conquense. Yo mismo, aquel año había pensado en ampliar mi circulo de amistades y dar entrada a alguien mas en nuestro pequeño circulo de tres.
Pero el carácter reservado de aquel joven, demasiado callado y calculador de sus necesidades, no fue de mi agrado. Me mostré simpático y hablador... Esperanza por su lado, habladora y habladora, pero no hice esfuerzo alguno por apurar al máximo las posibilidades de "asociación" con aquel hombre. El era quien debería dar el primer paso para aceptarnos o no, y abrirse algo mas a los demás. Era su problema, no el nuestro.
De esta manera, charlando amigablemente entre los cuatro, fuimos cubriendo la distancia que nos separaba de Villadangos, llegando hasta los diferentes hoteles Avenida, y luego pasando por una exclusiva urbanización de chalets tipo "Moraleja de Madrid" pero que desgraciadamente para ellos tenían, lindando con su valla, un dudoso "puticlub" llamado Koton Club. !Gastese usted una millonada en un chaletazo, intente cagar mas alto de donde tiene usted el culo, para que luego le aparquen delante de la garita del guardia docenas de camioneros ávidos de carne mulata y eslava.
Entramos en la primera calle de Villadangos... y allí estaba, otra vez, el tipo de la cámara que nos había adelantado con su pequeña furgoneta. Volvimos a salir en su reportaje. Ya nuestra curiosidad era mayúscula y hubiéramos deseado preguntar como unos cualquiera "¿Cuando y donde sale el programa? ¿Puedo saludar? !! Papá, mamá... soy yo ¡¡
Una calle en cuesta, muy tranquila y agradable nos llevó hasta una especie de colmado abierto a esa hora del domingo. Varios peregrinos se aprovisionaban de comida y bebida, y para no ser menos nosotros también entramos a hacer gasto.
Una vez fuera nos encontramos con dos peregrinos de unos treinta años. Ambos caminaban juntos desde Logroño, donde se habían conocido y juntado. Uno de ellos era vasco, de Lasarte, por lo visto una especie de barrio de San Sebastian y lógicamente la conversación con mis donostiarras no se hizo esperar. El otro, de nombre Eladio, era malagueño, muy extrovertido y dicharachero. Pero lo que llamaba mas la atención de este "boquerón", a parte de unas pintas de hippie que tiraban de espaldas, eran sus descomunales gemelos. Un cuerpo normal, tirando a delgado, contrastaba extraordinariamente con aquella parte de sus piernas, que podrían ser como tres veces mas grandes que, por ejemplo, mis propios gemelos. No era normal. Y solo la discreción me impidió preguntarle a qué era debido ese desproporcionado desarrollo de sus músculos de la pantorrilla.
Permanecimos allí en agradable conversación como una media hora. El sol nos calentaba agradablemente, aquellos jóvenes eran verdaderamente simpáticos y nosotros necesitábamos un pequeño descanso que nos vino muy bien para el resto de la etapa que nos quedaba... unos 5 kms.
Casi la una y media y de nuevo con las mochilas a la espalda, nos despedimos de los dos peregrinos e iniciamos la salida del pueblo, completamente restablecidos del cansancio y con ganas de acabar pronto la marcha del día.